Diario de Valladolid

Calçots bercianos para adultos con babero

El restaurante El Caracol del Bierzo organiza la primera ‘calçotada’ popular con productos traídos de Cataluña y cultivados en El Bierzo

El propietario de El Caracol del Bierzo, Mario Casteills, en sus instalaciones.-ICAL

El propietario de El Caracol del Bierzo, Mario Casteills, en sus instalaciones.-ICAL

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PONFERRADA
Valladolid

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El calçot, una variedad de cebolla blanca, dulce y alargada típica de Cataluña y más concretamente de la localidad tarraconense de Valls, será el gran protagonista de la fiesta que el próximo 1 de mayo tendrá lugar en el restaurante El Caracol del Bierzo, situado entre las localidades de Posada del Bierzo y Carracedelo.

Su propietario, Mario Castells, ha plantado más de 60.000 de estas cebollas tiernas que se hacen crecer de una forma especial, con sólo la mitad del bulbo enterrado, y se tapan con tierra a medida que crece, lo que se conoce como calzar y da su nombre a los calçots, para ofrecer a los asistentes un alimento «cultivados enteramente en la huerta berciana», informa Ical.

El producto estrella se aderezará con la indispensable salsa romesco para ofrecer un plato «rico, sano y divertido», puesto que, como recuerda Mario, «no todos los días se tiene la ocasión de ver a adultos con babero».

En ese sentido, el calçot es «un alimento diferente de una zona muy específica», explica Mario, que destaca que «la ceremonia y el ritual» son importantes a la hora de sentarse a degustar este plato.

Entre los ingredientes imprescindibles para la fiesta, el catalán tiene ya preparados los calçots, los baberos, el vino y el resto de pinchos que acompañarán al plato principal, así como las tejas en las que tradicionalmente se sirve este alimento. «Falta sólo el ingrediente principal: un gran grupo de amigos dispuestos a pasárselo bien y a ensuciarse las manos», recalca.

La idea de importar esta tradición originaria de Cataluña tiene que ver con el aumento de la demanda de este producto que se ha producido en los últimos años. En esa línea, Mario valora el evento como una oportunidad para dar a conocer al público berciano un producto como el calçot en un ambiente festivo. «Es nuestra manera de celebrar el fin de la temporada alta del cultivo», explica el propietario del restaurante.

CONCURSO DE INGESTA

Durante la jornada, se celebrarán dos concursos, con premios para la foto más original y para el que más calçots consiga comer. A las 12 horas dará comienzo la ‘calçotada’ con la puesta de baberos, que dará paso al concurso fotográfico, premiado con una cena para dos personas en el mismo restaurante. Una hora más tarde arrancará el concurso de ingesta, cuyo premio es un fin de semana para cuatro personas en la casa rural Casa Salva, cercana a Las Médulas. «El récord Guinness actual está en 310 calçots», recuerda Mario, con una sonrisa retadora.

Además, la empresa de turismo activo Binatur se encargará de llevar a cabo diversas actividades infantiles, como tiro con arco, pintacaras, globoflexia o paintball, y será la responsable del servicio de ludoteca. Además, habrá diferentes puestos de pinchos en los que se ofrecerá pulpo a feira, carnes y botifarras a la brasa o caracoles.

Hasta ahora, El Caracol del Bierzo había cultivado calçots sólo para el consumo en el propio establecimiento, a partir de semillas compradas en la localidad de L’Aldea (Tarragona), aunque las buenas expectativas de crecimiento para el producto hacen que Mario se plantee empezar a vender manojos de cara al año que viene. «Es una tradición de otra zona que hemos traído a la huerta berciana», resume.

La intención de Mario al poner en marcha esta ‘calçotada’ es «aportar un pequeño grano de arena para el entendimiento» en un momento en que las sensibilidades con todo lo relacionado con Cataluña se encuentran a flor de piel. «La época en la que lo vamos a hacer no es la mejor, hablando de un producto catalán», reconoce el hostelero, en referencia a las polémicas provocadas por el proceso independentista de Cataluña. Al respecto, Mario concibe el evento como “un acto de hermanamiento, disfrute y conocimiento entre culturas y territorios”.

En ese sentido, el evento mantiene vivo el legado del recientemente desaparecido Xavier Cuadras, un cocinero originario de Valls, que falleció el pasado 6 de marzo en su restaurante de la localidad leonesa de Villoria de Órbigo, durante la celebración de un hermanamiento entre el botillo de la tierra que lo acogió y los calçots típicos de su tierra de origen, aunque en el caso de la ‘calçotada’ organizada por Mario, la principal diferencia es que el producto está cultivado en la comarca.

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