Del «mamporrero» a Escudero al Zapatero «indigente mental»
El regidor señala que Mulet pertenece a «una pandilla de vagos y maleantes, delincuentes y matones»
-E.M.
La mentira es una expresión muy utilizada en muchos contextos. «La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad», decía un senador estadounidense en 1917, en plena primera guerra mundial.
Actualmente, la mentira y la guerra siguen vinculadas y están a la orden del día en muchos países. En este caso, el alcalde del municipio salmantino Pajares de la Laguna, Juan Antonio Benito de Dios, la guerra terminó hace muchos años.
La misiva que envió el regidor al presidente del Senado, Pío García–Escudero después de que este le pidiera que modificara el nombre de la calle general Moscardó, comienza con una referencia similar a la mentira, y la vincula directamente a la guerra civil española y la posterior dictadura franquista. «Infame ley de memoria histórica», califica el alcalde salmantino.
Benito de Dios va más allá, y apoda a esta legislación ley de mentira Histórica», de «Memoria Histérica» o de «Resentimiento Histórico». Este alcalde no es el primero que cree que no debe cumplir la ley que el Congreso de los Diputados aprobó a finales de 2007 sin el apoyo del PP. Diez años después, a finales del pasado ejercicio, la Cámara baja aprobó reformar esta legislación pese al voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos.
Sin embargo, Benito de Dios parece no compartir la posición de la mayoría parlamentaria respecto a la Ley de Memoria Histórica, que tilda de «mascarada» que fue «depuesta» por José Luis Rodríguez Zapatero «el Rojo», «indigente mental que padecimos como presidente de gobierno salido del humo de unas bombas de origen desconocido».
El alcalde de Pajares de la Laguna también aseguró que el gobierno socialista de Zapatero dejó «una herencia de ruina absoluta y hambre generalizada». Sin embargo, el regidor salmantino también tenía palabras de crítica para el presidente del Senado, al que llamó «vocero» y «mamporrero de un individuo –el senador de Compromís Carles Mulet– que se dice representar a algo».
Mulet fue quien solicitó a García–Escudero que interviniera para que Benito de Dios cumpliera con la ley. El alcalde afirmó que este senador pertenece «a una pandilla de, salvo excepciones, vagos y maleantes, violentos y antisistema, delincuentes y matones, proterroristas y antidemócratas».
También instó al senador «comunista» de Compromís a que le indicara «los crímenes que ha cometido el señor cuyo nombre, según él y sus adláteres, llevar la calle». Benito de Dios aseguró en la carta que él sí podía «dar la larga lista de crímenes y asesinatos, atentados y agresiones perpetrados por sus violentos y liberticidas correligionarios ideológicos en los años treinta del siglo pasado, que, dicho sea de paso, provocaron una guerra civil en España».