Tudanca advierte del “grave problema” de los salarios en Castilla y León y exige subidas de hasta el 3,5% anual hasta 2021
Ferrer considera un “brindis al sol” la propuesta de Fátima Báñez de un contrato temporal con indemnización creciente
l secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Toni Ferrer, y el secretario regional, Luis Tudanca.-MIRIAM CHACÓN / ICAL
El secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, denunció hoy que los bajos salarios constituyen en la Comunidad un “problema especialmente grave” y arremetió contra la Junta al presumir de las bajas tasas de desempleo, cuando “somos la tercera autonomía” con las retribuciones más bajas y “uno de cada tres trabajadores gana menos de 600 euros”.
Tudanca y el secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Toni Ferrer, mantuvieron hoy un encuentro de trabajo en la sede regional del partido en Valladolid, con responsables de CCOO y UGT en la Comunidad, en el que analizaron su agenda laboral.
“El mercado laboral en Castilla y León es mucho más precario que en España”, dijo Tudanca, para reseñar que durante los años de la crisis, el diez por ciento de los trabajadores que más cobraba vio subir su sueldo un 16 por ciento; mientras que el diez por ciento que menos percibían sufrió una bajada de un 18 por ciento. Así afirmó que las políticas del PP han profundizado en los desequilibrios y en las desigualdades y han disparado las familias en riesgo.
El dirigente socialista constató tras la reunión que el año pasado, en Castilla y León, los precios se elevaron 20 veces más que los salarios, con lo que se devaluaron las condiciones de vida de los castellanos y leoneses.
El líder del PSOE de Castilla y León exigió, en este contexto, un pacto de rentas, y acusó al PP en las Cortes, de erigirse como un “muro” frente a este acuerdo a alcanzar en el seno del Diálogo Social. Precisó el dirigente socialista que su propuesta pasa por elevar entre un dos y un tres por ciento las retribuciones en 2018; y entre el tres y el 3,5 por ciento anual cada ejercicio hasta 2021. Asimismo, precisó que su partido quiere alcanzar los 1.000 euros de salario mínimo en 2020; e impulsar una ley de igualdad que cabe con la brecha salarial de 25 puntos que existe entre hombres y mujeres. “Seguiremos dando esta batalla”, sentenció.
Por su parte, Toni Ferrer defendió que “en España hace falta un cambio de rumbo en las políticas sociales y salariales” y consideró que el PP “roza la obscenidad” en su “propaganda” sobre los descensos del desempleo. En este sentido, afirmó que en cuatro años de recuperación España ha alcanzado niveles de riqueza previos a la crisis, pero “faltan” dos millones de empleos.
Así, sentenció que se produce más con menos trabajadores dentro de una estrategia política para competir a base de precios en vez de en calidad, diseño, innovación o tecnologías. En la bae del problema, dijo, se encuentra la reforma laboral de 2012, una legislación “injusta y lesiva para los trabajadores” que han visto empeoras las condiciones laborales, en un mercado en el que nueve de cada diez contratos son temporales.
En cuanto a la propuesta de establecer un contrato temporal con indemnización creciente de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, de 12 días a 20 el segundo ejercicio, consideró la medida un “brindis al sol”, porque el 52 por ciento de los contratos son de menos de tres meses, y uno de cada cuatro, de menos de siete días.
En este contexto, exigió que se impulse la contratación indefinida y un pacto de rentas, porque “las rentas del trabajo han caído en 40.000 millones que han ido a parar a manos del capital”, dijo. Asimismo, denunció que la productividad ha crecido con el PP en 2.800 euros mientras que los salarios han caído en 560.
Toni Ferrer puso sobre la mesa la necesidad de aprobar un nuevo estatuto del trabajador, que se adapte a la era digital y apuesta por un trabajo estable, de calidad, bien remunerado y en igualdad. Asimismo, apeló a la educación y las infraestructuras para elevar la cualificación de los recursos humanos y así los salarios, y no competir en precios. Para acometer esos gastos, indicó, es precisó también una reforma fiscal.