El mecenazgo de Michelin se traduce en 900 empleos
La inversión inducida por su programa de ayuda financiera alcanza los 200 millones / En 2016 ha favorecido a 49 proyectos en España

Un tren llega a Tubos Aranda por el ramal ferroviario, que fue un factor de competitividad vital para el polígono.-L. VELÁZQUEZ
Paco García, director general del Grupo Chinchurreta del que forma parte Tubos Aranda, lo denomina «mecenazgo empresarial», pero la Fundación Michelin Desarrollo prefiere verlo como una manifestación de la política de responsabilidad social corporativa que la marca lleva en su ADN desde sus orígenes en Francia. Se llame como se llame, el resultado es el mismo: desde 2004 a la actualidad la aportación de la Fundación Michelin al desarrollo de la comarca de Aranda mediante el impulso a la creación y fortalecimiento de empresas ha supuesto la creación de 900 empleos directos y 47 proyectos empresariales, que han movilizado una inversión inducida superior a los 200 millones de euros.
Sólo en el último año el respaldo de Michelin ha favorecido a 49 proyectos en aquellas zonas de España en las que está implantada alguna factoría de la multinacional francesa, de los que ocho proceden de Aranda y su zona de influencia y que han derivado en la contratación de 35 personas, mientras que se elevan a 191 empleos inducidos en todo el país.
Una vez puestas sobre la mesa las grandes cifras de esta labor de mecenazgo empresarial, conviene volver al principio para conocer cómo se inicia este proceso por el que la empresa de neumáticos pretende contribuir al desarrollo de la sociedad de las zonas en las que tiene sus fábricas. La Fundación Michelin comienza sus actividades en Aranda a raíz del proceso de reestructuración de la fábrica arandina y la supresión de la línea de montaje de ruedas con llanta metálica para ferrocarril.
La idea era desplegar un plan social para el personal que no se hubiera acogido a una prejubilación o una reubicación en otra planta del grupo. En esos momentos, la Fundación decide apostar por la reindustrialización de Aranda y empieza a buscar inversores a través de la consultora especializada MOA-BPI, que tuvo un papel principal en todo el proceso, según explica el presidente de la Fundación, Félix Sanchidrián, y corrobora Paco García, desde su experiencia en la implantación de Tubos Aranda.
En una primera oleada se enviaron 60.000 correos electrónicos a empresas o inversores de la base de datos de la consultora. Tras sucesivos cribados se afina el proceso y se contacta con un grupo reducido en el que se encontraban las dos primeras firmas de este proyecto: Verdifresh y Tubos Aranda, que abrieron casi simultáneamente en lo que hoy se conoce como polígono de Prado Marina. Las cinco primeras empresas en llegar continúan en funcionamiento en los mismos emplazamientos, como ejemplo para los 57 proyectos empresariales que han crecido al calor de esta ayuda para generar más de 900 empleos directos con una inversión inicial de 75 millones de euros que se elevan a más de 200 con la inversión acumulada e inducida.
Movilizar ese desembolso financiero y convertir en un polígono pujante lo que antes eran descampados le ha costado a la Fundación Michelin 2,5 millones de euros en ayudas directas y 1,5 millones avalados en diez años.