PALENCIA
El ‘tararú’ marca el Prendimiento en Palencia
Es uno de los sonidos más sobrecogedores de la Pasión palentina, de Interés Internacional

El Hermano Mayor de los Nazarenos llama a la puerta de la iglesia de San Miguel.-MANUEL BRÁGIMO
Uno de los sonidos más sobrecogedores de la Semana Santa palentina, declarada de Interés Turístico Internacional en 2012, es el toque del tararú. Y son precisamente tres toques de tararú y tres golpes de gallardete en la puerta de la iglesia de San Miguel los que dan inicio al Prendimiento de Jesús en la tarde-noche del Martes Santo. Es una escenificación que comenzó a hacer la archicofradía de Jesús de Medinaceli en 1988 en colaboración con la de Jesús Nazareno, y que se ha convertido en uno de los momentos más singulares y emotivos de la Semana Santa de Palencia.
Los hermanos de Jesús Nazareno acuden desde su sede, con el paso de La Traición de Judas, a prender a Jesús, que se encuentra dentro de la iglesia de San Miguel, un templo románico y gótico cuya singular torre mira al río Carrión. Con gran solemnidad, los hermanos nazarenos, con hábito morado, hacen sonar tres veces el tararú, intercalando tres golpes de gallardete en las puertas del templo.
Es entonces cuando las puertas de la iglesia se abren y sale la imagen de Jesús de Medinacili envuelto por el himno de Medinaceli que hace sonar la Banda Municipal de Música, y la devoción del resto de cofradías y el numeroso público que espera en silencio a que se reviva el prendimiento de Jesús en el Huerto de los Olivos. Una vez apresado Jesús, la procesión recorre las calles más céntricas de Palencia iluminada por las antorchas de los nazarenos para regresar de nuevo a San Miguel con la sobriedad y el recogimiento que caracteriza a la Pasión palentina.
Y es que durante estos días Palencia vive con austeridad y emoción la muerte y resurrección de Jesús, de la mano de nueve cofradías, algunas muy antiguas y otras de reciente fundación, casi 6.000 cofrades y 35 tallas que van desde el siglo XV hasta nuestros días. Con la singularidad de que todas las cofradías participan en todas las procesiones, aunque solo una sea la encargada de organizarla. Y cada una, con sus particularidades.
VÍA CRUCIS
Los Hermanos del Santísimo Cristo de la Misericordia ponen en escena el Vía Crucis en la Plaza Mayor de la ciudad el Miércoles Santo. Es el Cristo de la Misericordia el que el que preside el Vía Crucis deteniéndose en cada una de las catorce estaciones, que portadas por los cofrades, se reparten por todo el perímetro de la plaza. Ante el Ayuntamiento de Palencia y la imagen de Pedro Berruguete se hace una pequeña oración y se lee un fragmento del evangelio antes de reanudar la procesión de regreso al punto de partida, en la Iglesia de la Compañía.
LUZ Y TINIEBLAS
En la noche del Miércoles Santo, la procesión de Luz y Tinieblas ofrece una de las imágenes más bellas a su paso por el puente romano de Puentecillas. Es la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad la que se encarga de organizar este recorrido en el que la comitiva cruza el río Carrión para rezar una oración en recuerdo de los cofrades difuntos, y se encuentra, al volver, con la Procesión de la Quinta Angustia, por la noche, la procesión de Luz y Tinieblas ofrece una de las imágenes más bellas a su paso por el puente romano.
PROCESIÓN DE LOS PASOS
Esta procesión, que se celebra en la mañana del Viernes Santo, recorre, a través de la imaginería, el camino de Jesús hacia la Cruz y la muerte.
SANTO ENTIERRO
Esta procesión, precedida de la singular Función del Descendimiento, en la que la Cofradía del Santo Sepulcro, una de las más antiguas de Palencia, recrea, con la catedral de Palencia de fondo, el momento en que Jesús es desclavado de la cruz. Turnos de vela, cofrades ataviados con hábito monacal, tintineos de campanillas y un guion marcado por uno de los hermanos, recuperan una tradición del siglo XVII, en la que se procede a quitar, con sumo respeto, los clavos de las manos y los pies de Cristo y se procede a bajar a Jesús de la Cruz, para posesionar después, su imagen yacente, por las calles de Palencia. Es entonces cuando, a modo de comitiva fúnebre, da inicio la procesión del Santo Entierro, en la que participan todas las cofradías palentinas y el cortejo fúnebre está formado por imágenes que representan los momentos finales de la Crucifixión, como el Santísimo Cristo del Perdón, el Santísimo Cristo de la Misericordia, El Calvario, El descendimiento, la Virgen de la Piedad, la Virgen de los siete cuchillos, y Nuestra Señora de la Soledad.
LA SOLEDAD
Otra de las citas singulares de la Pasión palentina se produce el sábado Santo, en la Procesión de la Soledad de la Virgen, cuando las mujeres palentinas, de riguroso luto, acompañan a la madre que ha perdido a su hijo, representada por las advocaciones marianas de las distintas cofradías. La Virgen de la Amargura, Nuestra Señora de la Vera Cruz, la Madre Dolorosa, la Virgen de los Siete Dolores y Nuestra Señora de la Soledad pasean su dolor en silencio.
ROMPIMIENTO DEL VELO
En la mañana del domingo, el Rompimiento del Velo, que se celebra en la Plaza Mayor de Palencia, da paso al rostro sonriente de la virgen y la suelta de palomas blancas pone fin a la Semana Santa de Palencia.