Diario de Valladolid

Política

Herrera planta cara al primer órdago de C’s

Con los presupuestos en las Cortes, Fuentes le «exige» que reduzca sector público si quiere apoyo y el presidente le reprocha la otra «vara de medir» con Susana Díaz / Tudanca, en clave electoral, ‘hurga’ en la crisis interna en el PP

El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, ayer en las Cortes. A su derecha, Rosa Valdeón.-ICAL

El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, ayer en las Cortes. A su derecha, Rosa Valdeón.-ICAL

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Raquel Sastre

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Ciudadanos se ha envalentonado. La inyección de moral recibida en las elecciones catalanas aún se deja notar en las estructuras territoriales y la precampaña del 20-D empieza a cobrar pulso. En Castilla y León, su secretario general y portavoz parlamentario, Luis Fuentes, ha endurecido su discurso.

Hace quince días, en el último pleno de las Cortes, su grupo dejó solo al PP en las votaciones de todas las iniciativas. Y la única que apoyó fue acompañada de recaditos al presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, al que advirtió de que la sintonía alcanzada en el acuerdo de investidura se estaba ahora tornando en «desconfianza».

Fuentes hace valer su condición de aliado preferente para un PP sin mayoría absoluta, y ayer pasó de los envites al órdago. Pero Herrera le plantó cara. Preguntó al jefe del Ejecutivo por su disposición a afrontar con los grupos una «verdadera racionalización del sector público» –tildó lo hecho hasta ahora de «proceso de maquillaje»– y anunció el registro de la propuesta de constitución de una comisión no permanente para estudiar medidas. Mientras con el resto de grupos de la oposición se manifestó convencido de su apoyo a la supresión de «lastres superfluos», al PP se lo planteó como imposición.

«Es una exigencia que el Grupo Popular dé su apoyo si quiere crear la confianza mínima para el apoyo inmediato o futuro [de Ciudadanos] a cualquier medida o asunto político», espetó el portavoz naranja, quien volvió a insistir en la «desconfianza» hacia los populares y a recordar al presidente –por segunda vez– que el acuerdo de investidura no sale gratis. «No le di un cheque en blanco. Cuando hablamos de regeneración, ustedes empiezan a ser interlocutores insolventes», remató.

No se achantó el jefe del Ejecutivo, que respondió al primer órdago de Ciudadanos aireando sus «incoherencias», pese al reciente aterrizaje de su partido en las instituciones. Recordó a su portavoz que en el acuerdo de investidura de Susana Díaz, los de Albert Rivera se conformaron con la reducción del 20% del sector público de la Junta de Andalucía, equivalente a la supresión de 18 entes, cuando en Castilla y León existen 16 activos.

«Ésa es la aplicación de raseros distintos. Ésa será su responsabilidad. Pero es que ustedes están preocupados por otras cuestiones, están en otras cuitas. Yo no», respondió Herrera, evidenciando el tufo electoralista de la intervención de Fuentes.

El presidente también le replicó por cuestionar la seriedad de su grupo como interlocutor político. «¡Menos mal que esta mañana ha firmado el acuerdo. Si no, no sabría de dónde viene la insolvencia!».

Todo un jaque mate al líder naranja, que horas antes había dicho sí a populares y socialistas para reformar la Mesa de las Cortes y dejar a Ciudadanos –también a Podemos– un sillón y, con ello, una dedicación exclusiva más.

Pese al choque dialéctico, Herrera no se apartó de debatir las propuestas de los grupos, «de forma especial» –subrayó– con Ciudadanos, un guiño al partido que buscará para sacar adelante los presupuestos, ya en trámite parlamentario.

Ese tono de cierta condescendencia es muy diferente al que empleó el presidente en su debate con los portavoces del PSOE y Podemos. El primero, Luis Tudanca, criticó los presupuestos de la Junta –registrados el pasado jueves– hurgando en las desavenencias de Herrera con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y hasta en la crisis nacional abierta en el PP.

El portavoz socialista afirmó que el gasto social de las cuentas del que «presume» el presidente «no es más que un truco contable»; le recordó los 3.000 millones acumulados de recortes en Sanidad, Educación, Dependencia y Empleo; y cuestionó una rebaja del IRPF que «hace más injusta la de Montoro».

Eso en cuanto a los presupuestos. Porque, en ‘clave elecciones generales’, Tudanca hizo sangre con la crisis interna de los populares. «Culpa de los recortes a Rajoy y a Montoro, pero al día siguiente pide la confianza para su partido porque va en la buena dirección [lema popular]. Usted aparenta ir en una dirección distinta, pero va en el mismo vehículo, el de los recortes», señaló.

El socialista hizo una interpretación particular de las declaraciones de Herrera, cuando hace pocos días dijo sentirse «abandonado y maltratado» por el Gobierno en materia de minería. Incluso, irónico, le animó a «mirarse en el espejo» de Arantxa Quiroga, presidenta del PP vasco que ha dimitido por no sentirse respaldada. «Son muchas las desautorizaciones», dijo. «Los castellanos y leoneses no necesitan un presidente cabreado, triste o decepcionado, sino que les resuelvan sus problemas», zanjó.

«Puede darme lecciones a mí, pero no a los castellanos y leoneses, que hace pocos meses le han colocado a usted ahí [en la oposición] a mi aquí [en el Gobierno], replicó de inicio Herrera. Tras justificar por qué sus cuentas priorizan lo social y el empleo, el presidente, como hiciera con Luis Fuentes aunque menos compasivo, sacó a relucir las contradicciones de Tudanca, en cuanto ahora defiende medidas y, en su etapa de diputado, votaba lo contrario.

Así, le requirió explicaciones de los motivos por los que defiende subir impuestos a los ricos, pero apoyó en el Congreso la supresión del de Patrimonio; por qué si le «repugna» el control del déficit apoyó la reforma del artículo 135 de la Constitución; o por qué imputa los recortes «a la derechona» cuando en mayo de 2010 votó los «principales y más irreparables recortes». «Le ocurre como al maestro Ciruela, que no sabe de cuentas y pretende poner escuela», zanjó.

Si a Tudanca le apretó el presidente por su pasado como diputado, al portavoz de Podemos, Pablo Fernández, lo hizo a través de su jefe, Pablo Iglesias. Fue después de que el líder morado afirmase percibir a un presidente «con evidentes síntomas de agotamiento». «Su proyecto para Castilla y León es marchito e involutivo», aseguró tras plantear una enmienda a la totalidad de la Agencia para la Población a la vista de los indicadores demográficos.

Para responder a ese agotamiento del que le acusó Fernández, el jefe del Ejecutivo le remitió a su líder nacional «marchito», que «reconocía ese cansancio». «Dijo que jóvenes políticos cansados se abonan a viejas políticas marchitas. Y usted es un buen ejemplo de ello», le recriminó. «No estoy aquí por casualidad ni para la casualidad», se reafirmó.

Herrera se refirió a la crisis y el paro como factores coyunturales que han agravado la sangría poblacional y se remontó a los años 2001 a 2008, cuando la región sumaba habitantes y «el presidente era el mismo».

Reprochó a Fernández que su programa electoral fuera «un desierto en estrategias contra la despoblación», aunque admitió medidas «coincidentes», por lo que le animó a trabajar en común. «La Agenda es absolutamente necesaria, pero por sí misma no es suficiente», remató.

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