Diario de Valladolid

POLÍTICA

El ascenso del «joven» de Dionisio García Carnero

El histórico dirigente del PP de Zamora es el primero que apuesta por Maillo

Felipe Ramos
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Felipe Ramos
Valladolid

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«Yo soy un político de provincias, en una provincia pequeña pero grande como Zamora. Lo que sé lo he aprendido aquí». Con estas palabras se presentó ayer ante la prensa el ya flamante numero tres del partido a nivel nacional, Fernando Martínez-Maillo (Zamora, 1969), que vuelve a ver cómo le eligen para liderar una renovación.

Mucho antes de su nombramiento de ayer como vicesecretario de organización, el histórico dirigente del PP de Zamora, Dionisio García Carnero, apostó por un «joven» para que fuera la punta de lanza de los nuevos aires que quería para el partido en la provincia zamorana. Ese joven era Martínez Maillo. Y de ahí, ya no se ha bajado.

Maillo, casado y con una hija, era ya diputado nacional con apenas 27 años y con 33, en 2003, presidente de la Diputación de Zamora, puesto que ahora deja para irse a Madrid. En 2004, con 34 años, toma las riendas de los populares zamoranos, desde donde ahora asciende a los altares de Génova.

Y lo hace de la mano de Mariano Rajoy, con quien tiene un trato muy cercano, como lo demuestra el hecho de que el hoy presidente del Gobierno estuviera en la boda de Maillo. Una cercanía que el máximo responsable del Partido Popular en Zamora mantiene también, según las fuentes consultadas por este periódico, con María Dolores de Cospedal y con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Además de muy amigo del portavoz del PP en la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno.

Martínez-Maillo destaca de si mismo la «experiencia y conocimiento» adquirido de la organización interna del Partido Popular en Zamora, a la que se suma el bagaje obtenido de su gestión como vicepresidente segundo de la Federación Española de Municipios y Provincias, que tendrá que abandonar también por las exigencias de la vicesecretaría general.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, este enamorado de la Semana Santa zamorana –es cofrade en seis cofradías– no se muerde la boca, lo que le ha granjeado no pocos enemigos dentro de su propio partido, ni siquiera en un día como el de ayer. «Es bueno que un zamorano esté en un órgano político y administrativo importante. Da igual el partido. Es una buena noticia para Zamora y para Castilla y León y espero que esté todo el mundo contento. Seguramente, no todos, pero sí la mayoría de la gente», apuntó en un claro mensaje hacia sus ‘enemigos’ en el propio PP  de la Comunidad.

Lo que Maillo no querría abandonar es la Alcaldía que acaba de ganar en el pueblo de sus padres, Casaseca de la Chana. «Me toca el corazoncito. Si puedo me gustaría mantenerlo, aunque no lo puedo asegurar al cien por cien. Sería una manera muy bonita de mantener el contacto con la realidad de la gente de los pueblos», puntualizó.

Más de cien llamadas en su teléfono móvil, que asegura no pudo contestar, convirtieron la de ayer «en una tarde de locos» para Martínez-Maillo. Para hoy le queda la reunión con Carlos Floriano y el traspaso de poderes. Y, de ahí, a asentarse a Madrid donde no son pocos los que le venían colocando en el seno de su partido en Zamora.

«Llevaban mucho tiempo queriendo echarme y ahora ya lo han conseguido», bromeaba ayer Maillo, para acto seguido asegurar: «Formaba parte de un tipo de expresiones coloquiales en la calle pero puedo asegurar que hasta ayer mismo no lo sabía y difícilmente lo podían saber los demás. Nunca pensé en ser vicesecretario del partido», concluyó.

Desde aquel 1996 cuando entró en el Congreso de los Diputados hasta hoy, Maillo no ha dejado de acumular cargos, en el partido y en las instituciones. Ahora se sube al carro de hacer que Rajoy vuelva a ganar las elecciones, una tarea que a la vista de la municipales y autonómicas se antoja complicada. Y Zamora es el mejor ejemplo, la única capital gobernada por IU.

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