entrevista al presidente de la diputación de soria, antonio pardo
«Hay gente del partido a la que no le interesa que las cosas vayan bien en el PP de Soria»
Cuatro meses le quedan de actividad pública al alcalde de El Burgo de Osma desde hace 20 años y titular de la institución provincial desde hace cuatro. Un tiempo que Pardo no da por amortizado, porque aún se expresa con entusiasmo cuando habla de la provincia y con discreción cuando se refiere al PP, cuya Secretaría provincial acaba de abandonar

Antonio Pardo, presidente de la Diptuación de Soria-Álvaro Martínez
Antonio Pardo ha sorprendido a propios y extraños al anunciar por sorpresa su marcha de la política activa. Una decisión que ha provocado todo tipo de especulaciones y en la que ha podido influir su enfrentamiento con la presidenta provincial, Marimar Angulo, aunque él niega este extremo.
Pregunta.– Cuesta creer que alguien tan volcado en la política abandone toda actividad en el partido y en las instituciones sólo por razones personales.
Respuesta.– Porque la sociedad no está acostumbrada. Lo digo alto y claro, y sabe que soy directo y muy transparente. El 90% de mi decisión es puramente personal. Quiero hacer mi vida normal después de 20 años al frente de un ayuntamiento.
P.– ¿Y el otro 10%?
R.– Puede ser la lluvia fina de la imagen de la clase política... que mis familiares no puedan trabajar con las administraciones en las que estoy...
P.– Lo dice por su hijo, que está becado por la Diputación.
R.– Sí. Lo de mi hijo lo pongo como ejemplo. Participó en un certamen de audiovisuales que convocó la Diputación este año, igual que el pasado, para jóvenes sorianos y tuvo la fortuna de ser galardonado en una convocatoria abierta y con un jurado independiente, a la que concurrió con un seudónimo. Y parece como que... Pero es una parte muy pequeña. La imagen de la clase política también me abruma. Sé que eso se combate más desde dentro, pero creo que ya he dado todo lo que podía dar. Me apetece mucho dar un paso atrás y salir de la vida política con la cabeza alta, con un prestigio, con las manos limpias. Hoy en día en la vida política todo se complica mucho, y más con mi forma de trabajar. Me gusta participar e implicarme en todo y al final uno sale trasquilado, física y mentalmente.
P.– ¿A su juicio, la mala imagen de la clase política en estos momentos es injustificada o se la merece?
R.– Algunos se la están ganando a pulso.Lo malo del asunto es que al final la sociedad lo generaliza.
P.– ¿Comunicó o consultó su decisión con la dirección autonómica?
R.– Es que no me marcho. Lo que hago es no presentarme a las elecciones.
P.– Y dejar la Secretaría del PP de Soria.
R.– Es que si doy un paso atrás en mi vida política, ¿qué pinto yo en un puesto de tanta relevancia cuando hay que elaborar las listas electorales? Tengo que dejar libertad a las personas que deben tomar esas decisiones.
P.– ¿Pero habló con Juan Vicente Herrera o con Alfonso Fernández Mañueco?
R.– No, no lo he hablado con nadie porque no me marcho de la política drásticamente.
R.– Hay quien dice que se va cuando el PP vive horas bajas y la presidencia de la Diputación puede estar en el aire en las próximas elecciones.
R.– Durante esta semana se oyen comentarios y opiniones de todo tipo, que me parecen muy respetables, pero también me habrá oído decir a mí que apuesto por que el PP va a conseguir el mismo número de diputados provinciales. El PP está fuerte en los pueblos de la provincia y eso es lo que le va a dar el éxito.
P.– Dicen las malas lenguas que se va para poder volver más adelante como salvador del partido.
R.– Usted lo ha dicho (risas). Malas lenguas. De verdad, quien eso afirma es que no me conoce bien. Soy de aquellos que creen, como dice el refrán, que segundas partes nunca fueron buenas. Y no creo en ninguna debacle del PP. Estoy convencido de que tendrá buenos resultados a pesar de las dificultades del momento político para todos los partidos mayoritarios.
P.– ¿Sirve para el PP de Soria la máxima ‘pocos y mal avenidos’?
R.– No la he oído. Sí he percibido en estos años que hay gente a la que no le interesa que las cosas vayan bien en el PP.
P.– Eso de gente es muy genérico. ¿Se refiere a miembros del partido?
R.– Sí, seguro que hay gente del partido. Mire, esta provincia es muy pequeña y aquí nos conocemos todos. Siempre he defendido que el debate de un partido tiene que hacerse dentro. Pero hay a quien le gusta trasladarlo en la barra de un bar o a través de un medio de comunicación. Son muy libres de hacerlo, porque hasta ahí podíamos llegar, pero soy del convencimiento de que determinadas expresiones deben hacerse dentro, porque sino cualquiera puede interpretar que se hacen por perjudicar.
P.– Entonces, ¿no cree que la división interna puede haber influido en el declive electoral del PP?
R.– El PP no está en declive en la provincia. Sólo hay que ver los resultados electorales de las generales o las europeas y compararlo con el resto de provincias de Castilla y León. Por tanto, eso de la desunión no lo entiendo.
P.– Cómo explica entonces que en una provincia tradicionalmente conservadora el PP perdiera plazas tan importantes como Soria capital, Almazán o Ágreda.
R.– Ágreda y Soria se perdieron en el 2007, cuando había otra dirección en el PP provincial. Es Almazán la que se pierde con la actual. Por tanto, saque sus propias conclusiones.
P.– Y no las han recuperado.
R.– Sólo ha habido unas elecciones de por medio y hay una cuestión evidente, que las personas que están al frente de un ayuntamiento también se hacen fuertes.
P.– ¿Se arrepiente de su alianza con Marimar Angulo para dirigir el partido?
R.– No, no, no, no, en la vida. No tengo ningún resentimiento ni nada por el estilo. Hice lo que tenía que hacer y, desde luego, fui una parte fundamental de ese proceso. Lo hice libre, responsablemente y soberanamente. No, no me siento mal.
P.– ¿Es cierto que llevan meses sin hablarse?
R.– Es otro de los rumores de esas malas lenguas. Hay mucha gente interesada en que en el PP en que esto no funcione, que explote, o que incluso haya desavenencias o malos resultados.
P.– Así que existe entendimiento entre ustedes.
R.– En cualquier grupo de trabajo puede haber opiniones divergentes o diferentes muy respetables, pero de ahí al mal entendimiento... No sé de dónde salen esos comentarios.
P.– Dicho de otro modo. ¿Apoyaría hoy a Mar Angulo como presidenta del PP soriano?
R.– Tengo que apoyarla en estos momentos y, además, de una manera muy seria y decidida, pero sin participar ni interrumpir.
P.– ¿También mantiene buenas relaciones con el presidente del Congreso, Jesús Posada, y con el vicepresidente del Senado, Juan José Lucas?
R.– Tengo una extraordinaria relación con Juan José Lucas y una buena relación con Jesús Posada. Tengo por los dos estima y aprecio personal.
P.– Otra pregunta que puede atribuir a las malas lenguas. ¿Es cierto que ha caído la afiliación en el partido?
R.– No se lo puedo decir, no tengo ese dato.
P.– ¿Su relación con la senadora María Jesús Ruiz sigue siendo inexistente?
R.– Con María Jesús Ruiz hace mucho que no hablo.
P.– ¿Por alguna razón particular?
R.– No tengo dificultad para hablar con todo el mundo, pero a veces se estropea la comunicación. Pero ya sabe que la misma distancia hay desde mi punto al suyo, que del de ella al mío. Se lo puede preguntar también a Ruiz.
P.– La Plataforma del Pueblo Soriano de José Antonio de Miguel, escisión del PP, les arrebató la Alcaldía de Almazán. ¿Es el principal peligro para las elecciones municipales?
R.– No lo considero un peligro.
P.– Tienen la misma base electoral, ¿no?
R.– Pero el problema de la PPSO es hacer candidaturas. Hace falta una gran marca como la del PP. En el PPSO se pueden refugiar enfadados, cabreados, descontentos...
P.– Eso es lo que abunda ahora en el país.
R.– Pero al final hay que dar la cara. ¿Usted daría la cara por un partido independiente de corte unipersonal? Yo no.
P.– Podemos tuvo uno de los mejores resultados en las europeas en Soria. ¿A qué lo atribuye?
R.– Tuvo buen resultado en la capital, no en la provincia. Creo que estuvo relacionado con el desgaste del PSOE y con que Pablo Iglesias vivió en Soria durante varios años en su juventud.
P.– Sabe que hay encuestas que sitúan a Podemos en el conjunto del país por delante del PP.
R.– De cara a las elecciones municipales no se lo creen ni ellos. Y para las autonómicas tampoco.
P.– La Ciudad del Medio Ambiente fue la principal apuesta de María Jesús Ruiz en Soria. ¿Usted creía sinceramente en este proyecto?
R.– Al principio, cuando no se percibían los problemas que hemos tenido en estos últimos años parecía algo excepcional para Soria. Luego poco a poco se fue conociendo la singularidad, y se podían ir generando determinadas dudas. Ya dije públicamente que hubiera parado el edificio institucional cuando se veía la situación económica que había. Entonces, los recursos económicos podrían haberse dedicado a cosas más prioritarias.
P.– La Diputación se implicó directamente en reflotar Norma. ¿Está en un buen momento?
R.– Está en un momento excepcional. Nadie daba un duro por Puertas Norma hace un año y medio y ahora tiene 140 personas y ha facturado más de 5 millones de euros. Tiene unas previsiones de pedidos para los próximos cuatro meses que supondrán 40 o 50 personas más.
P.– ¿El socio empresarial ha puesto su parte?
R.– De los 2 millones, ha puesto 1,3. Faltan otros 700.000 euros, pero eso es un asunto interno de la compañía que tendremos que resolver en los próximos días.
P.– La Declaración de Soria, que firmó el pasado lunes con sus homólogos de Cuenca y Teruel, pide un tratamiento fiscal diferenciado para estos territorios. ¿La despoblación se resuelve con ayudas?
R.– Es que la fiscalidad no son ayudas directas. Es crear una serie de condiciones fiscales diferenciadoras con territorios más poblados para que el emprendedor quiera invertir y arriesgar su capital en zonas donde no hay gente.
P.– ¿Es jurídicamente viable?
R.– La Ley del IRPF ya lo contempla en Ceuta y Melilla, y también se recoge en el impuesto de sociedades.¿Sabe usted que los sorianos tienen depositadas en las cuentas bancarias de la provincia 3.840 millones de euros de ahorros? Lo que hace falta es que la gente arriesgue e invierta, que deje de tener miedo, pero para eso hay que generar condiciones diferenciadoras, porque estamos hablando de 93.000 habitantes en 10.000 kilómetros cuadrados y donde el 43% de la población tiene más de 65 años.
P.– Sabe que otras iniciativas fracasaron, como el Plan Soria del Gobierno Zapatero.
R.– Es que de los socialistas no hemos recibido absolutamente nada, cuando han gobernado este país durante 22 años. He conocido ministros, como Borrell, que nunca apostaron por el desdoblamiento de la Autovía del Duero.
P.– Con gobiernos del PP, ha seguido estancada. ¿No deben entonar el mea culpa por igual PP y PSOE?
R.– No a partes iguales. Cuando llegué al Ayuntamiento de El Burgos, en 1995, me encontré un proyecto de variante de carretera convencional. Aquello se paró gracias al triunfo del PP y a la decisión de Francisco Álvarez-Cascos y Juan José Lucas.
P.– ¿Hubiera cambiado algo la situación de la provincia si la Autovía del Duero y la que comunicará con Madrid se hubieran ejecutado hace 20 años?
R.– Bastante. El color de Soria no sería el mismo, la economía de Soria no estaría exactamente igual. Habría mucha más actividad, estaríamos mejor conectados... Es inexplicable por completo que el Valle del Duero todavía no esté conectado por autovía, como es difícil comprender que Soria tampoco lo esté aún con la capital de España.
P.– Y a estas alturas, ¿aún pueden las infraestructuras salvar del declive poblacional a Soria?
R.– Estoy convencido de que, con medidas excepcionales como la fiscalidad, o los fondos europeos para dirigir desde las administraciones provinciales políticas de apoyo al sector empresarial en el mundo rural, se puede dar la vuelta a todo esto. Pero hay que trabajar mucho, insistir mucho, tener mucha voluntad, mucha presencia, mucha vocación.
P.– ¿Percibe en Soria la supuesta recuperación económica de la que habla el Gobierno?
R.– No. En Soria no. Al mundo rural llegan más tarde los problemas económicos, pero también la recuperación.
P.– La reforma local del Gobierno da bastante más poder a las diputaciones, en detrimento de las comunidades autónomas. Supongo que usted estará encantado.
R.– Pues me gustó mucho, porque ahí se ve claramente que alguien ha comprendido, por fin, que en el mundo rural y en Castilla y León las diputaciones tienen una importancia vital porque conocen el territorio, son las que prestan servicios a los municipios, los asesoran, coordinan políticas... La institución provincial es lo que tiene futuro.
P.– ¿También le gustó mucho la Ley de ordenación del territorio de la Comunidad?
R.– Me gustó menos.
P.– ¿Por qué?
R.– Porque no ha profundizado adecuadamente en lo que son las diputaciones. La creación de unidades básicas del territorio y de mancomunidades de interés comunitario, en provincias como la nuestra, no tiene mucho sentido.
P.– ¿Su relación con la Junta ha sido siempre cordial?
R.– Buenísima. Además, porque para mí la Junta es Herrera y, para mí, Herrera es un auténtico estadista. Estoy orgulloso de él. Me estoy despidiendo, así que ahora lo puedo decir más alto y más claro. Lo conozco de cerca. He convivido con él en muchos momentos y es un tío pegado al territorio, a la gente y a sus problemas.
P.– Entonces, tiene claro que debería repetir de candidato.
R.– Quiero a Juan Vicente Herrera de candidato, lo quiero.