Diario de Valladolid

MEDINA DE RIOSECO

La historia tras las garrapiñadas de Valladolid en La Revuelta: "La intención era visibilizar la ELA"

La vallisoletana Sara Rey, encargada de llevar el obsequio al programa de Broncano, busca dar voz a la enfermedad que padece su hermano desde hace casi tres años

Los obsequios que llevó Sara Rey a La Revuelta, entre los que se encuentran las garrapiñadas de Medina de Rioseco.

Los obsequios que llevó Sara Rey a La Revuelta, entre los que se encuentran las garrapiñadas de Medina de Rioseco.E. M.

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Las almendras garrapiñadas de Medina de Rioseco se robaron el protagonismo unos segundos del programa televisivo de 'prime time' La Revuelta, cuando Laura Pausini, la invitada de la noche, encontró una pequeña caja de algo que desconocía. Broncano explicó que se trataba de un dulce español, pero en ese preciso instante unas voces de la audiencia gritaron "de Valladolid", ya que la vallisoletana Sara Rey se había presentado allí con este obsequio para tratar de dar unos minutos de visibilidad a la ELA, una enfermedad que padece su hermano David desde hace tres años.

"Nuestra intención era, sobre todo, llamar la atención para dar voz a la ELA", confiesa Sara, que además de presentarse con las garrapiñadas, llevó una pancarta y una quesada para representar a Cantabria, comunidad en la que lleva su hermano más de 30 años.

Explica que llevar garrapiñadas como obsequio es casi una "tradición" en su familia, ya que su abuela y su madre, que eran de Villafrechós, siempre lo hacían. Esta última padeció de cáncer, por lo que las visitas a centros médicos eran recurrentes y en muestra de agradecimiento entregaban este dulce vallisoletano. "Siempre me decía que le comprara unas garrapiñadas que se habían portado muy bien con ella", recuerda Sara.

"Tuve la idea de ir a La Revuelta y tirar las garrapiñadas y la quesada. Como participa mucho el público quizás podía dar voz sobre a la enfermedad", declara sobre su motivación de ir a La Revuelta.

En cuanto a la visibilidad que se le ha dado a la ELA, considera que ha sido "mucha", pero que "ahora falta lo más importante: que les den el dinero. Mi hermano el año pasado se hizo la traqueotomía y todo eso conlleva muchos costes". Además, agradece la labor de la Asociación CanELA en Cantabria, que en conjunto con la familia, son los grandes apoyos de su hermano David.

El día del apagón lo recuerda como uno de los más complicados, ya que David respira de forma asistida. "El día que se fue la luz, pues casi se muere", relata Sara, que además explica que desde entonces la familia financió un generador para evitar problemas similares en el futuro.

Una enfermedad que a pesar de tener ya su ley aprobada y conceder ayudas, "entre protocolos administrativos no llega el dinero a los enfermos", destaca Sara, que además transmite ese sentimiento de satisfacción de poder ayudar a David y a los enfermos de ELA como pueda. "Me pone contenta saber que estoy echando una mano a mi hermano y a las personas que padecen la enfermedad, dando visibilidad y ayudando a la familia".

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