INVERSIÓN
Arranca la renovación de redes de agua en 40 pueblos de Valladolid para evitar fugas y tener telelectura
Somacyl suma diez millones de inversión en Campos Góticos y Vega Duero para disminuir un 30% las pérdidas en el entramado de saneamiento
Los vecinos tendrán información en tiempo real con alarmas de sobreconsumo

Dársena del Canal de Castilla en Medina de Rioseco.
Las mancomunidades Campos Góticos y Vega Duero de Valladolid, que engloban cuarenta municipios en conjunto, están a punto de iniciar las obras de renovación de sus redes de agua, con el objetivo de hacer más sostenible el abastecimiento en la provincia. Gracias a la sustitución del entramado, conseguirán disminuir un 30% las pérdidas por fugas y aumentarán un 25% la cantidad de agua que pasa por los contadores domiciliarios, según cálculos de la Junta de Castilla y León, que se encarga de esta actuación a través de la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León, Somacyl.
En total, diez millones de euros de inversión en aras de «mejorar la eficiencia en la gestión del agua potable», con unas obras que incluyen la renovación de las partes de tubería obsoleta de fibrocemento, la sectorización de los circuitos, la instalación de válvulas reductoras de presión, o el cambio de llaves, «con el objetivo de evitar pérdidas en la red», remarcaron desde la Consejería de Juan Carlos Suárez-Quiñones.
Además, se renovará todo el parque de contadores en los pueblos que forman parte de las dos mancomunidades incluidas en este proyecto, con la instalación de dispositivos de telelectura en aquellos enclaves donde aún no dispongan de ellos. Así, no sólo se facilitará la comprobación de consumo a nivel técnico, sino que los usuarios tendrán información más completa sobre su propio gasto, pues pondrán hacer consultas en tiempo real.
La implantación de contadores digitales se ha convertido también en una herramienta que permite a las administraciones detectar problemas en los domicilios de personas mayores que viven solas, pues les alerta cuando existe un sobreconsumo (o al contrario, si no hay consumo de agua) en una vivienda.
También la Diputación está inmersa en un proyecto de suministro e instalación de equipos para la monitorización y digitalización del servicio de mantenimiento y telelectura, que abarca 169 pueblos de la provincia, por lo que las propuestas de ambas administraciones –la provincial y la autonómica– tendrán que complementarse los pueblos de Campos Góticos y Vega Duero.
Son dos de las mancomunidades de Valladolid de cuya gestión se encarga Somacyl, al igual que la de Santovenia-Cabezón de Pisuerga, si bien en este caso la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente no ha considerado necesario la renovación de redes porque no presenta problemas con el mismo nivel de intensidad que las otras dos, según explicaron desde el área.
A pesar de las inversiones en el entramado de abastecimiento, sigue siendo necesario el desplazamiento de los bomberos para suministrar agua a los pueblos ante episodios puntuales de averías, sin olvidar viajes a Mélida, Torre de Peñafiel y Rábano en los dos últimos ejercicios por causas endémicas.
Provincia
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Con el foco puesto en el presente año, la Diputación ha contabilizado ocho desplazamientos en el primer semestre desde los parques de bomberos, relacionados sobre todo con reparaciones o limpieza de instalaciones y se realizaron a Benafarces, a Laguna de Duero (en las dependencias de RTVE), a Roturas, San Pelayo, Santa Eufemia del Arroyo, Torrecilla de la Torre, Simancas (en Panorama) y Valdenebro de los Valles, según la información facilitada por la institución provincial.
Así, el conjunto de todos los suministros realizados desde los parques de bomberos de Peñafiel Medina de Rioseco, Tordesillas y Arroyo de la Encomienda sumaron un total de casi 300.000 litros de agua en el primer semestre de este 2025. La mayoría se distribuyeron en la urbanización situada en la Villa del Archivo debido a la rotura de la bomba.
Mientras, en el listado de 2024 hay trece desplazamientos de los bomberos por causas excepcionales a Barcial de la Loma, Cuenca de Campos, la finca de Matallana, una gasolinera en Medina del Campo, una empresa del polígono industrial de Mojados, una granja de Peñafiel, la residencia de ancianos Cardenal Marcelo de la capital vallisoletana, San Llorente, Tordesillas, Villalba de los Alcores y Villavellid.
A los suministros de 2024 por averías se suman los realizados a Mélida, Torre de Peñafiel y Rábano, tres enclaves muy próximos entre sí. En relación a Torre, el alcalde de la localidad, Justo de la Fuente, explicó que un fallo en la bomba fue la que provocó un aumento en los niveles de nitratos y por eso en octubre necesitaron un pequeño aporte de 12.000 litros. Pero se trató de un episodio puntual y aseguró que no tienen problemas con el agua, que cogen de un pozo del Duratón.
Mientras, en Rábano el aporte que necesitaron en el depósito fue mayor, cifrado en 36.000 litros, para corregir los niveles de nitratos constatados en octubre de 2024. Para evitar que vuelvan a tener un problema similar, el Ayuntamiento optó por cambiar la captación y ahora, en vez de surtirse de un manantial, lo hacen de un pozo. Gracias a una actuación valorada en 72.000 euros que están ejecutando a través de los Planes Provinciales de la Diputación de Valladolid, están instalando nuevas canalizaciones, según explicó el regidor, Juan García Benito.
La ayuda prestada desde la institución provincial cuando se trata de problemas de contaminación en el agua de consumo de una localidad se lleva a cabo cuando se observan anomalías en los parámetros de las analíticas que se efectúan de manera regular, y cuyos resultados se albergan en el SINAC, el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, con datos públicos para su consulta.
A tenor de estos resultados, el Procurador del Común tiene la lupa puesta sobre varias localidades de Valladolid (Bocos, Corrales, Peñaflor, San Llorente, San Pelayo, Valdearcos, Nueva Villa de las Torres, San Salvador, Salvador de Zapardiel y Wamba), generalmente por episodios recientes de contaminación –sobre todo por nitratos pero también hay casos de arsénico–, a fin de controlar si lo han solucionado o para sugerir que busquen otros puntos de abastecimiento.
A algunos les recuerda que deben realizar controles analíticos periódicos y no sólo de control, sino también completos, para verificar la calidad de sus aguas, pues en ocasiones están cerca de los límites permitidos por normativa y pueden sobrepasar en cualquier momento los baremos establecidos.
Mélida, único reducto con contaminación por nitratos
La llegada de camiones cisterna, sobre todo en verano, para que los vecinos de una localidad pudieran rellenar sus garrafas con agua apta para el consumo es una imagen de otro siglo. Ya no hay enclaves en Valladolid que necesiten un suministro periódico en determinadas épocas, aunque sí se registran episodios puntuales que obligan a los ayuntamientos a recurrir al servicio gestionado por la Diputación. Los motivos principales están relacionados con averías en la red, falta de caudal por aumento de población en época estival o limpieza de depósitos, pero todavía queda algún reducto que tiene como origen la contaminación del agua.
Esa excepción en las estadísticas de abastecimiento de agua potable tiene nombre propio: Mélida. Este núcleo agregado de Peñafiel es el único lugar de la provincia donde se han tenido que desplazar los bomberos en lo que va de año por una causa endémica, al encontrar en las analíticas concentraciones de nitratos por encima de los límites permitidos (el máximo son 50 mg por litro, según la normativa). En total, necesitaron 36.000 litros de agua en el depósito municipal en el mes de enero para rebajar los indicadores.

Fuente en las calles de Mélida.
Esa cifra representa un 12% de lo suministrado en el primer semestre, y se puede considerar una proporción exigua si se tienen en cuenta los datos de 2024, pues en el balance de dicha anualidad el núcleo agregado de Peñafiel acaparó el 85% de la cantidad de agua que repartieron los bomberos por la geografía vallisoletana.
Y es que el año pasado Mélida necesitó 2,58 millones de litros durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, del total de casi tres millones de litros repartidos. Teniendo en cuenta que los camiones cisterna también se han desplazado hasta allí en enero, han sido cinco meses consecutivos de ‘inyección’ de agua potable los que ha necesitado la localidad ribereña para rebajar sus concentraciones de nitratos.
Según explicó el alcalde de Peñafiel, Roberto Díez, el origen de este problema parece relacionado con la sequía del año pasado y, para solucionarlo, han invertido 50.000 euros en instalar una desnitrificadora en el depósito.