Sanidad

Laguna y Medina culminan en marzo la receta electrónica

Finalizará entonces el proceso de implantación en los municipios de la provincia para comenzar después en la capital / Las visitas de pacientes crónicos a los consultorios disminuirá un 20%

Expedición de medicamentos con receta en una farmacia de Valladolid.-ICAL

Publicado por
Cristina S. García

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La implantación de la receta electrónica continúa expandiéndose por toda la provincia a falta de tres meses para que llegue a la capital y tras seis meses desde que comenzase la experiencia piloto en las localidades de Cigales y de Portillo.

El calendario de implantación está cumpliendo con las previsiones que la Consejería de Sanidad marcó en julio del pasado 2015. Actualmente son 41 las zonas básicas de salud de la Comunidad las que ya cuentan con este sistema de receta electrónica, 15 de las cuales pertenecientes a la provincia de Valladolid.

Desde que el 24 de julio, la pensionista Josefina García, afincada en Portillo, fuese la primera en estrenar este sistema en toda la Comunidad, la receta electrónica se ha implantado en Portillo y Cigales, Serrada, Esguevillas de Esgueva, Alaejos, Olmedo, Íscar, Peñafiel, Tudela de Duero, Villafrechós, Tordesillas, Villalón de Campos, Mota del Marqués, Medina de Rioseco y Mayorga.

Para estos primeros tres meses del año, la Consejería continuará con la expansión de la receta electrónica a los centros de salud y consultorios de las localidades que superan los 20.000 habitantes, que son Laguna de Duero, con Viana y Boecillo, y Medina del Campo.

Tras finalizar el proceso en estas localidades comenzará una segunda fase, que corresponde a la implantación de a receta electrónica en la capital vallisoletana, comenzando por el barrio de las Delicias, para seguir con Barrio España, Valladolid Sur, la Rondilla, Parquesol, Pajarillos, Arturo Eyries y Pilarica, la zona de la Magdalena y Huerta del Rey, La Victoria y, por último, la zona centro.

En el conjunto de Castilla y León ya hay 24.385 pacientes incluidos en el sistema de Recyl (Receta Electrónica de Castilla y León), en 41 zonas básicas pertenecientes a las nueve provincias castellanas y leonesas. La población en estás zonas donde la receta electrónica ya ha sido implantada asciende a 237.687, lo que supone un 10,2% de población que ya es beneficiario de este nuevo sistema, con 130.058 recetas dispensadas.

Hasta la implantación total de la receta electrónica, la tradicional receta en papel convivirá con la telemática, gracias a la cual los pacientes podrán adquirir los medicamentos prescritos por sus facultativos utilizando la tarjeta sanitaria.

El funcionamiento es muy sencillo. Cuando el paciente acude a su centro de salud, le realizan una inscripción en el registro del personal médico y farmacéutico, el sistema informático Medora. El objetivo es disminuir el número de visitas al médico por parte de los pacientes crónicos, y las consecuentes colas en las abarrotadas salas de espera de los consultorios y hospitales.

Los facultativos podrán hacer prescripciones por el periodo de un año, disminuyendo así el número de citas en un 20%, según prevén. Un sistema que ha sido bien aceptado tanto por parte de los pacientes como por parte de los profesionales sanitarios, que según dicen ya han comenzado a percibir sus beneficios.

Para facilitar la implantación y que el circuito de receta electrónica funcione de manera correcta, la Consejería de Sanidad está ofreciendo cursos de formación a los profesionales sobre el correcto uso del sistema Medora, y también de la información al paciente ante de incluirlo en el sistema a través de una campaña informativa con la edición de carteles y folletos difundidos a través de los centros de salud.

El proceso es «necesariamente lento» y requiere «aprendizaje y adaptación al mismo» para solventar las dudas y las dificultades con el apoyo presencial y «el propio funcionamiento», según informan fuentes de la Consejería.

Las farmacias están teniendo mayores dificultades para su adaptación a este nuevo sistema, que en muchos casos han tenido que invertir importantes cantidades en equipos informáticos para conectarse con el programa de Sacyl.

La fase previa de esta implantación requirió el desarrollo de un nuevo módulo de prescripción que cumpliera con los requisitos para su funcionamiento, ya que mejora las funcionalidades para facilitar la actualización del plan terapéutico del paciente para prescribir con mayor agilidad los medicamentos que éste necesite. Un programa que requiere la compilación de varios campos, mientras que antes únicamente requería la prescripción del medicamento en el formato papel.

Ya son 225 las farmacias que se han sumado al sistema de la receta electrónica en Castilla y León, tras la prueba realizada en Cigales y en Portillo donde «el ritmo de incorporación de pacientes y de dispensaciones ha sido constante, progresivo y satisfactorio», según indican fuentes de la Consejería de Sanidad.

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Durante este periodo, no obstante, se han tenido que resolver numerosas dudas y incidencias propias de un sistema complejo y nuevo, integrando los procesos de prescripción, dispensación y facturación electrónica en el que participan múltiples agentes.