Los pueblos gozan de un tranquilo San Roque de encierros
Las medidas antibotellón funcionan en Viana de Cega con menos afluencia de adolescentes

Una mujer se aferra a su vaso cuando el toro se acerca en Peñafiel.-Pablo Requejo
Después de sábado negro, la jornada trascurrió sin sobresaltos en todos los festejos taurinos de las fiestas de Nuestra Señora y San Roque. En Peñafiel, el encierro se desarrolló de forma rápida y limpia, después de que en la capea de la tarde del sábado el salto de un toro provocara hasta 17 atenciones sanitarias por golpes.
Media hora después salieron a las calles a Tudela. Los cinco toros y cuatro bueyes recorrieron durante media hora varias veces el trayecto entre los corrales y la plaza portátil. «Ha sido un tiempo suficiente para divertir a la gente y que los animales no sufran», destacaba el alcalde Javier Gómez Potente, que este año ha suprimido los festejos de muerte.
La noche anterior, Tudela recibió una afluencia masiva, aunque sin registrar botellones, un tradicional problema de Viana de Cega atajado este año. La petición a Renfe de no aumentar los vagones y no promocionar el tren a la localidad y la supresión de la discomovida disuadieron a muchos adolescentes vallisoletanos de acercarse a la localidad.
En Rueda, toros por la mañana y por la noche, que no causaron ningún percance ni se quedaron más de lo debido en las calles. Por la tarde, el público disfrutó de humor del Arte Valenciano. También el encierro de Villalar de los Comuneros, que tuvo a los toros una hora por el pueblo, terminó limpio, aunque uno de los toros rompió la puerta de los corrales y los morlacos tuvieron que ser guardados en el camión. El mismo tiempo caminaron los astados por Pollos.