FIESTAS DE SAN LORENZO 2025
Las pregoneras buscan cantera en Valladolid: "Tenemos los brazos abiertos a cualquier chica que quiera probarlo"
Las dos capitanas de El Salvador y del CPLV Panteras darán el pistoletazo de salida a las Ferias y Fiestas de San Lorenzo este viernes: "Estamos súper contentas, es todo un orgullo"

Ana Sierra, capitana del CPLV Panteras, y Elisa Castro, capitana del club de rugby femenino El Salvador.
La Plaza Mayor abrirá las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo con un pregón este viernes que tiene nombre y mensaje: las capitanas Elisa Castro, del equipo de rugby femenino de El Salvador, y Ana Sierra, del CPLV Panteras. Ambas, junto a otras dos compañeras, subirán al balcón para poner voz a una ciudad que entra de lleno en sus festejos. “Es un orgullo que se haya pensado en nosotras para participar en este acto de la ciudad en la que hemos crecido, en la que llevamos aquí haciendo crecer el deporte femenino toda la vida, y que también es un reconocimiento a ese esfuerzo”, resume Castro, con la serenidad de quien habla desde años de vestuario y conquistas compartidas.
Ese reconocimiento refleja la importancia con la que el deporte femenino se está abriendo paso en la ciudad. “El Ayuntamiento creo que nos ha elegido a nosotras y a las Panteras del CPLV para dar esa visibilidad y ese reconocimiento que tiene el deporte femenino… es un gran reconocimiento que igual hasta hace poco no se daba”, subraya la capitana blanquinegra, destacando lo que tantas veces se ha reclamado desde el césped de Pepe Rojo.
En la pista de Canterac, Ana Sierra comparte el espíritu del momento con la naturalidad de quien compite y lidera: “Sí, a ver, yo creo que es un honor que se visualice también nuestro deporte, que al final es un deporte minoritario… Agradecemos que cuenten con nosotras y que nos quieran dar esa visibilidad. Estamos súper contentas.”
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No hay pregón sin relato, y el de Valladolid en 2025 habla de crecimiento real. “Yo creo que el rugby en Valladolid siempre ha sido importante… lo que hemos conseguido en estos últimos años es que también a nivel femenino estemos ahí en la lucha por los títulos, en la parte alta de la tabla y, bueno, el último año llegar a conseguir los títulos por primera vez… igual que Valladolid es súper importante dentro del mundo del rugby masculino, también lo sea en femenino”, sitúa Castro, calibrando con precisión la evolución reciente.
Las capitanas no olvidan que el deporte es una escuela de ciudadanía. Sierra quiere que el balcón sirva de altavoz a esos valores: “Es un deporte de equipo que al final te permite desarrollar una serie de valores que luego aplicas en tu día a día”, reivindica sobre el patinaje en línea, una disciplina que, asegura, “a quien le guste patinar y lo prueba prácticamente siempre se queda porque es muy guay”.
En el rugby, la liturgia es otra pero el fondo es el mismo: “Al final, como que el equipo hace todo… creo que es algo importante y que al final, por ejemplo, dentro del rugby también tenemos una parte social fuera del partido como tal, que es el tercer tiempo… nos juntamos con el otro equipo y prima ese espíritu de equipo y social”, explica Castro, recordando que Valladolid aprendió hace tiempo a celebrar compitiendo y a competir celebrando.
El pregón, además, quiere tejer puentes entre clubes. “Tenemos alguna cosilla que va a ser sorpresa en conjunto a lo que es el Club Salvador y que vamos a mostrar un poco lo que es la unión de los equipos en la ciudad”, anticipa Sierra, que también desvela una clave logística: “Nos han dicho que va a ser entre 8 y 10 minutillos… creo que cuatro personas a las que hablemos y queremos intentar focalizar los dos minutillos que tendremos cada una en poder decir a la ciudad de Valladolid… lo orgullosas que somos de ser de aquí, toda la ayuda que recibimos.”
La visibilidad no es una palabra hueca: se mide en niñas que dan el paso, en familias que reorganizan agendas y en medios que narran partidos. “Yo creo que lo que más se peca de todo es que a nivel de los medios… no se le da tanta visibilidad como al deporte masculino… es mucho más difícil enterarte de que juegan las chicas de cualquier deporte que de que juegan los chicos”, denuncia Castro, reclamando el mismo foco informativo que garantiza público, patrocinios y continuidad en el tiempo.
Que el balcón inspire ya es una meta. “Yo espero que sí lo haga y, aunque no sea el rugby y el patinaje, yo espero que eso motive a las niñas a practicar el deporte que les guste… darles esa referencia a las niñas de que pueden llegar a un alto nivel igual que los chicos y que tengan esa referencia de deportistas”, desea la capitana.
El impacto se nota también en lo inmediato. “Seguramente que sí, que haya mucha gente que se pregunte de dónde vienen estas chicas, quiénes son y qué es esto que practican… y a raíz de esto haya más gente que se vaya a apuntar”, augura Sierra sobre el tirón del patinaje en línea, empujado por temporadas exitosas y por un modelo de club que engancha a público nuevo cada curso.
El relato personal da cuerpo al comunitario. En El Salvador, los valores vienen de lejos: “Al final es un club que lleva muchos años… uno de los más importantes a nivel de España… ver el club grande en el que estamos ha sido un aliciente para intentar llegar nosotras también e igualarlo, como se ha igualado ahora”, resume Castro, en una síntesis exacta de ambición y pertenencia.
En cuanto a los lugares destacados de Valladolid que tienen un hueco especial en las Panteras, Sierra enumera los siguientes: “Como para poder entrenar… el Polideportivo Canterac… y luego como lugar emblemático para nosotras siempre va a ser el Ayuntamiento y la Diputación, que es donde siempre nos están recibiendo… muchas veces también Caja Rural… nuestro patrocinador principal.”
A veces, la noticia llega en mitad de la jornada: “Fue una alegría… por ver que nuestro esfuerzo sirve para algo y la oportunidad de representar al deporte femenino y darle esa visibilidad”, recuerda Castro sobre el momento del anuncio en el que se enteraron que serían las pregoneras de este año. Sierra lo corrobora desde la otra orilla: “Fue una sorpresa enorme… nos pilló prácticamente a todas por sorpresa… no nos lo creíamos”.
El mensaje a la grada también está medido. “Muchas veces prejuzgamos el deporte femenino… creemos que no va a estar al nivel, pero yo creo que ambos equipos hemos demostrado que podemos estar al nivel, que nuestros encuentros son también de alto nivel y que pueden ser muy divertidos… que le den una oportunidad… y a nosotras nos ayuda mucho que cada vez venga más gente a apoyarnos”, pide Castro, abriendo la puerta de Pepe Rojo a quienes todavía no han cruzado el umbral.
Y a las niñas que se lo están pensando, consejo concreto y sin paternalismos. “Tenemos los brazos abiertos a cualquier chica que quiera probarlo… tenemos nivel para todos… que se pongan en contacto con cualquier entidad deportiva que les guste que tenga equipo femenino y vayan a probar un día… para su salud va a ser genial, pero también a nivel social y psicológico”, propone la jugadora de El Salvador. Sierra, desde las ruedas, remata: “Que intenten cumplir sus sueños, que luchen, que trabajen… que no dejen los estudios… básicamente esfuerzo, compromiso… al final nada es fácil, todo hay que lucharlo y al final gana el que más lo lucha, el que más ganas tiene.”
En cuanto al pregón, habrá coordinación entre clubes —con sorpresa incluida— y un guion a varias voces que se cocina a fuego rápido: “No hemos hablado entre nosotras todavía qué es lo que vamos a decir… pero sí que tenemos claro… agradecer el reconocimiento del Ayuntamiento… dar a ver a los ciudadanos de Valladolid que estamos muy orgullosas de ser vallisoletanas y agradecer a todo el mundo que hace posible que sigamos compitiendo”, avanza la capitana de las Panteras, que admite que el calendario competitivo les obligó a apurar: “Nos está pillando un poco el toro… pero al final va a quedar algo muy bonito”.
El deporte, al final, son instantes que te preparan para lo que viene. Sierra tira de memoria reciente: “No sabría decir… he tenido demasiados buenos momentos… como a lo mejor quedarme con uno así más reciente, pues la Copa de Europa de Clubs este año fue bastante especial”, y rescata otro que explica por qué hay equipos que duran: “Conseguimos volver a hacer una piña súper sólida y nos llevamos el campeonato ante un equipo que la semana anterior nos había ganado la liga.”
Elisa, por su parte, reivindica el mérito del camino: “Ha sido un crecimiento muy progresivo… si le preguntas a la Elisa que empezó con 13 años a jugar al rugby, creo que nunca en su vida se pensaría que llegaría a jugar con España… en División de Honor y mucho menos que llegaría a conseguir títulos a nivel nacional con su equipo”. Y ya con la Plaza Mayor en la retina, confiesa lo inevitable: “Va a haber muchos nervios… creo que el momento más impactante va a ser el momento de salir al balcón y ver la plaza llena; pero bueno, el de empezar a hablar seguro que no se queda lejos”, concluye.