HOSTELERÍA
Furor por reservar en un restaurante de Valladolid el día que abre la agenda del año: "Los primeros hicieron cola desde el día antes a las 8 de la mañana"
La fila doblaba la esquina de San Ignacio cuando el restaurante abrió sus puertas y recibió a los más madrugadores con sopa de ajo gratis
En pocas horas, registró "entre 300 y 400 reservas" para 2027
Restaurante Martín Quiroga el día de apertura de reservas
El calendario de 2027 todavía tiene sus hojas en blanco, pero este martes algunos vallisoletanos ya se han apresurado a ocupar una de ellas. Y para no quedarse sin la cita esperada, se produjeron curiosas estampas: desde las 8.30 horas del lunes, 24 horas antes de que el restaurante Martín Quiroga abriera la agenda del año, los primeros clientes aguardaban frente a su puerta con la esperanza de conseguir una cita. El restaurante vallisoletano arrasó cerrando "entre 300 y 400 reservas" en sus primeras cuatro horas de apertura.
Como ya resulta habitual en los últimos años, las colas volvieron a las puertas del Martín Quiroga, que apenas cuenta con cuatro mesas en su comedor. El frío de noviembre no detuvo a quienes decidieron madrugar, o hasta pasar la noche esperando, para hacerse con su fecha. Ante esta afluencia, el restaurante adelantó una hora su apertura de puertas, y, pasadas las 8, los clientes pudieron resguardarse dentro del local y entrar en calor. Fueron recibidos con una sopa de ajo gratuita.
Entre ellos estaban Carmen e Inés, que llegaron a las siete de la mañana de este martes. No era su primera vez. "Guardamos cola porque nos gusta la cocina y no nos queda más remedio para coger fechas con tiempo", explicaban. Llevan alrededor de cuatro años acudiendo al restaurante y tienen claro qué les hace volver: "La comida". En cualquier caso, su jornada iba para largo. A las siete de la mañana ya estaban allí y a las 12 seguían sentadas en una de sus cuatro mesas esperando que les llegara el turno para apuntarse en el libro de reservas, mientras en la mesa de al lado otro cliente cerraba las citas para el próximo año.
"Llevo un montón de años viniendo", asegura Carmen, que defiende que repite porque "la comida está buenísima". "No tiene mucha historia ni nombres raros. Utilizan productos de calidad y cocinan muy bien", concluye, mientras aguarda que le pasen el ansiado libro.
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Una demanda que crece alrededor de cuatro mesas
En el interior del local, Nicanor Martín Quiroga, jefe de cocina, observa una respuesta que vuelve a superar la de años anteriores. "La cola llegaba hasta Maro Vallés", explica. Tanto es así que el equipo decidió abrir antes de lo habitual para aliviar la espera. "Como hacía un poquito de frío, les hemos abierto a las ocho para que se cobijen dentro y les damos una sopa de ajo, para que sea reconfortante", explica.
El volumen de reservas también le sorprende. Tras casi cuatro horas apuntando solicitudes, el restaurante arrasó con 300 o 400. "Más que otros años", reconocía.
La justificación a este furor, a su juicio, está en dos factores: que la cocina guste a quienes lo prueban y el aforo reducido del restaurante. "Al ser tan pequeño y tener solo cuatro mesas, lo hace más reducido", señala.
Restaurante Martín Quiroga el día de apertura de reservas
El público del restaurante es tan "fiel" como "variado". "Tenemos clientes habituales desde hace 15 años", revela Nicanor. La edad de sus comensales heterogénea pero más bien elevada. La batalla por el calendario tiene sus fechas más ansiadas. Más que determinados meses o festividades, son los fines de semana. "Los viernes y los sábados son lo primero que vuela", sostiene.
La apertura de reservas concentrada en una jornada no responde a ninguna "estrategia", según explica. "Surgió de manera natural", explica el copropietario, junto a su hermano y responsable de la sala, Marcos Martín Quiroga.