BÚSCA A SU FAMILIA BIOLÓGICA TRAS SU ADOPCIÓN EN LA CASA CUNA
Las pistas de los lectores de EL MUNDO DE VALLADOLID sobre la familia de Noemí llevan a Galicia
Hasta esta redacción llegan las partidas de nacimiento de los supuestos padres y de dos hermanos de los que no sabía nada Noemí
El nombre del supuesto padre coincide con un atracador de una joyería que salió de la cárcel en los 80
Vista exterior de la guardería infantil de la Casa Cuna en los 70 y la imagen de Noemí
La búsqueda le trajo hasta Valladolid, pero ahora le conduce a otras partes de España, en concreto a Galicia. Noemí, la mujer que fue internada en la Casa Cuna de Arturo Eiryes de Valladolid en los años 70, después dada en adopción y que lleva tiempo buscando a su familia biológica, contó su historia en este periódico para que alguien pudiera aportar alguna información que le apuntara rastros para seguir.
Los lectores de EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN y EL MUNDO DE VALLADOLID han respondido. Hasta la redacción ha llegado información que sitúa el nacimiento de sus supuestos padres biológicos en la provincia de Pontevedra, en Galicia, -en concreto, en Vigo y en Setecoros- y que da más pistas sobre otros allegados.
Se trata de las supuestas partidas de nacimiento de familiares biológicos de Noemí. Ella ha recibido la información con «prudencia», pero con «alegría» por seguir avanzando.
«Estamos un poco en shock, no encaja todo, pero es un avance muy importante, un avance tremendo en la investigación, que se traslada de Valladolid a un origen posible, que es Galicia», indica Iván Gastañaga, investigador que ayuda a Noemí en este proceso de búsqueda.
Entre la nueva documentación, está la partida de Manuel, el nombre del hermano que ella recordaba que la había visitado en 1977 en la Casa Cuna de Valladolid, pero en el documento se indica que habría fallecido en 1991.
Dos hermanos más
Sin embargo, la otra cara de la moneda llega en forma de sorpresa. Otras dos partidas corresponderían a dos hermanos de los que Noemí no sabía nada: María Angelita, nacida en 1965, y Joaquín Arturo, nacido en el 67 y que contrajo matrimonio en 1989 en O Paio (Pontevedra).
Las partidas de los supuestos padres biológicos de Noemí –Manuel Gregorio y María de los Ángeles– revelan que ella habría nacido en la pequeñísima calle Tambre, de Vigo, y él habría nacido en Setecoros, también en la provincia de Pontevedra.
La búsqueda se traslada a Galicia
Tras conocer el nombre y apellido del padre de Noemí y realizar una búsqueda por documentos oficiales, el rastro lleva a Iván Gastañaga hasta el Boletín Oficial del Estado. Allí aparece un hombre con idéntica filiación que «fue condenado por un atraco a una joyería en Galicia y salió de la cárcel en los 80». Pese a la coincidencia, aún no saben si en realidad se trata del progenitor de Noemí, aunque sospechan que podría ser.
«El siguiente paso es indagar con las autoridades gallegas para ver si nos pueden ayudar y conseguimos más información», explica Iván Gastañaga. Mientras estudian los próximos pasos a dar, ambos tratan de procesar los hallazgos y de mantener la máxima cautela.
Ambos se aferran a lo poco que van conociendo: «Hemos hecho varios test de ADN y hemos encontrado algunos familiares lejanos, pero lamentablemente las pistas no han llegado a ninguna parte, puesto que no hemos podido encontrar ni a su padre ni a su madre biológicos».
Iván Gastañaga da cuenta del arduo trabajo emprendido: «Hemos trabajado dos años de forma seguida. Noemí no se rindió en ningún momento. Además, tiene una fuerza sobrenatural».
Noemí es consciente de la dificultad del proceso, desea responder cada vez a más interrogantes, pero tampoco ambiciona grandes gestas. «Quiero obtener respuestas, nada más. Es lo que necesito ahora. Porque después, con el tiempo, si encuentro algo y queremos tener contacto, eso ya se verá, pero, de momento, lo principal es obtener respuestas, saber de ellos. No voy a juzgar y no le guardo rencor a nadie porque yo no soy quién para juzgar a unas terceras personas por las decisiones que han tomado en ese momento».
Valladolid
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Alicia Calvo
El silencio, la mayor traba
La mayor traba que se ha encontrado en este tiempo es la indiferencia: «En la búsqueda hay mucho silencio», lamenta Noemí. Por eso agradece a quien contacte con este diario para aportar cualquier dato que pueda servir para aportar algo de luz en su tenebrosa historia.
Por la falta de colaboración administrativa, muchas esperanzas se han ido desvaneciendo: «Después de tantos años ya no tengo muchas expectativas. He recurrido al periódico y me he hecho visible. A ver si aparece algo, alguna pista importante que me que lleve a ellos. Pero ahora mismo no tengo expectativas por si acaso. Por lo menos estoy en una paz tranquila porque lo estoy intentando».