VÍDEO | LLAMAMIENTO A LA COLABORACIÓN CIUDADANA
Noemí pide ayuda a Valladolid: "Por favor, necesito encontrar a mi familia"
La mujer que fue internada en la Casa Cuna y dada en adopción, busca a su familia biológica
Apela a algún vallisoletano que viviera por Las Mercedes, Espliego o Florida

Fuente: E.M.
Ya ha dado el complicado paso hacia la visibilidad y sólo quiere saber. Saber de dónde viene y por qué la separaron de su familia cuando era una niña. Noemí habla tras publicarse en este periódico su historia de la búsqueda de sus padres y hermano biológico. «Los estoy buscando porque necesito obtener respuestas y armar mi puzle de vida. Es como que me faltara algo y necesito completarlo. Completar mi identidad».
Cuando apenas tenía seis años, le retiraron la tutela a su familia, la internaron en la Casa Cuna de Arturo Eyries (Valladolid) y meses después la adoptó una familia canaria. Recuerda a un hermano, Manuel, por la última visita que recibió en el hospicio y en ese documento aparecen tres calles como direcciones de las visitas que recibió entonces.
Noemí hace un llamamiento a la colaboración de los vallisoletanos, de cualquiera que crea que ella puede sonarle o que vivióen una de las direcciones que posee como pistas. «Les pediría que, por favor, me ayudasen. Ayúdenme porque llevo más de 49 años sin ellos y me merezco saber de ellos. Me lo merezco. Porque es una situación bastante dolorosa. No sé de dónde vengo ni de quién heredé los rasgos físicos», reclama en una petición de auxilio extensible a toda una ciudad.
Anhela que la miren con atención y la reconozcan: «Quiero que la gente piense en las direcciones, y también que a lo mejor reconozcan mi fisonomía, que a lo mejor me parezco a alguien. Mi cara, mi voz. A ver si alguien lo reconoce y dice ‘pues sí, puede que se parezca a esta persona’».
Esta mujer dispone de un puñado de indicios para reconstruir su historia y se lo juega todo a ello: «Las pistas que tengo son las de la Casa Cuna, que sé que mi hermano me fue a visitar tres veces y en la última tuve una entrada y una salida en el mismo día. Me estoy centrando en la pista que tengo ahora en Valladolid, que es donde empezó todo», explica y detalla de nuevo ese triángulo de calles en el que tanto ella como el investigador especializado que la ayuda, Iván Gastañaga, creen cree que vivió un familiar. «La calle Espliego y Las Mercedes, como direcciones de mi hermano, y después tengo otra de una señora que se llama Olimpia, que es la calle Florida».
Sabe que no son datos incontestables, dado que la fiabilidad de cada documento hallado está en entredicho porque no coinciden fechas ni nombres entre unos y otros. «Es lo único que he podido conseguir y estoy intentando a ver si alguien reconoce esas direcciones y a esas personas», cuenta Noemí.
Ella incide en lo fundamental que resulta para ella descubrir algo más sobre su pasado: «Tengo la necesidad de saber mis orígenes para completar mi historia y recomponer mi identidad».

Iván Gastañaga.
Iván Gastañaga explica cuánto le impresionó esta historia y qué fue lo que le llevó a emprender la búsqueda junto a Noemí: «Su caso me conmovió especialmente puesto que ella vive en Canarias y de Canarias a la península hay un paseo. No es fácil buscar tus orígenes cuando vives a miles de kilómetros de la ciudad donde posiblemente naciste. Además, me conmovió su caso porque Noemí es una persona muy sensible y lleva buscando a su familia prácticamente toda su vida. Cuando Noemí me contactó, lo que me impactó de su historia es que es extremadamente compleja. Los datos que tenemos pueden ser verdad o puede que no», expone.
De hecho, ella reconoce estar exhausta, pero, también, decidida a continuar. «Está siendo muy complicado porque hay muchas trabas administrativas, mucho silencio y muy poquita colaboración. Y las pistas que hemos conseguido han sido a cuentagotas. Tenemos que tener paciencia porque mi aparición ahora mismo es inesperada para todos. Después de 40 años que aparezca Noemí buscando a su familia... Tengo que también pensar que por la otra parte es una situación bastante complicada».
Han pasado casi 50 años desde que fuera adoptada de la Casa Cuna de Arturo Eyries de Valladolid en los 70. Cree que en 1977, pero no tiene la certeza. Allí llegó, según los documentos recabados por Gastañaga, después de que el Tribunal de Menores le retirara la tutela a su familia.

Vista exterior de la Casa Cuna en los 70.
Intentar encontrar a su familia biológica resulta determinante para esta mujer que ha imaginado multitud de veces cómo sería su hermano hoy. «Lo estoy intentando. Si aparecen, bien. Sería 'lo más' para mí porque encontraría la paz que necesito. Y si no aparecen hay que aceptar lo que hay y seguir viviendo. Ya está», asegura Noemí.
SI ALGUIEN SABE ALGO, QUE CONTACTE
Precisamente, por comprender esa necesidad de tranquilidad, Iván Gastañaga se decidió a colaborar con ella: «Decidí ayudarla porque creo que las personas adoptadas debemos colaborar y debemos ayudar para que otras personas adoptadas puedan encontrar cierta paz y cierta armonía», asegura Gastañaga, que reside actualmente en Chicago.
Iván también apela a la memoria de los vallisoletanos: «Si alguien conoce o recuerda a una familia que tuvo una hija llamada Noemí y pudieron vivir en la calle de las Mercedes, Espliego en el Pinar y en Florida de Valladolid, que se pongan en contacto con la redacción y nos puedan ayudar. Cualquier tipo de información será maravillosa para poder reconstruir la historia de Noemí y que ella por fin pueda descansar y saber quién es».