Diario de Valladolid

Activado el proyecto de transformación de Daniel del Olmo en Valladolid

El Ayuntamiento saca a licitación el diseño para sustituir el viaducto actual, «en situación de fuerte precariedad estructural», por otro «de carácter singular»

Recreación sobre el futuro aspecto del puente Daniel del Olmo.

Recreación sobre el futuro aspecto del puente Daniel del Olmo.AYTO VALLADOLID

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El proceso para llevar a cabo la anunciada transformación integral del viaducto de Daniel del Olmo ya está activado. El Ayuntamiento de Valladolid acaba de sacar a licitación el contrato para realizar un estudio de tráfico y elaborar el proyecto de ejecución, con el objetivo de sustituir el «deteriorado» puente que une el polígono de Argales con el paseo de Zorilla –en «situación de fuerte precariedad estructural»– por un «nuevo escenario de movilidad», con una inversión cercana a los cinco millones de euros.

En concreto, el Consistorio calcula que la conversión de la vieja infraestructura en un moderno referente de movilidad que comunique el área industrial con el entorno de los barrios Cuatro de Marzo y La Rubia costará 4,7 millones, a la espera de afinar la cifra una vez se complete el proyecto. Y ese es, precisamente, el trámite que se acaba de poner en marcha.

La concejalía de Tráfico y Movilidad ha publicado este jueves los pliegos para elegir a la empresa de consultoría técnica, ingeniería y arquitectura que se encargue de la redacción de los trabajos, con tiempo hasta el próximo 2 de noviembre para que las interesadas en alzarse con el contrato presenten sus ofertas, teniendo en cuenta que el presupuesto máximo son 190.575 euros (IVA incluido). Una vez seleccionada la mejor propuesta, la adjudicataria dispondrá de doce meses de plazo para diseñar los trabajos.

En la práctica, supone que habrá que esperar hasta finales de 2027 para conocer los detalles de la intervención y, a partir de entonces, el Ayuntamiento tendría que sacar a licitación las obras de ejecución. Así que el paso por quirófano del viaducto de Daniel del Olmo todavía está en fase de preoperatorio.

Lo que está claro es que urge su intervención para atajar el mal estado en el que se encuentra. «El viaducto fue construido en la década de los 60 del siglo pasado y, a lo largo de su vida útil, la estructura del tablero ha experimentado un progresivo e inexorable deterioro por entrada de agua proveniente de la calzada, que ha ocasionado numerosos daños, claramente perceptibles en la cara inferior del mismo», destaca la Concejalía de Alberto Gutiérrez Alberca en la memoria del expediente.

Esos «daños», añade el documento, «determinan que el viaducto presente actualmente una situación de fuerte precariedad estructural que limita significativamente su capacidad portante y que ha motivado que, pese a haberse realizado en la segunda mitad del año 2023 una actuación paliativa de urgencia para refuerzo, apeo y recalce de apoyos, haya tenido que restringirse el tráfico, prohibiendo el paso de vehículos pesados, lo que incide de forma significativa en la accesibilidad de camiones al polígono y en el tránsito de autobuses del transporte urbano de viajeros, varias de cuyas líneas se han visto afectadas».

Además de «restablecer la capacidad funcional del viaducto sin las restricciones al tránsito de vehículos pesados que subsisten a día de hoy», es decir, en aras de permitir que vuelvan a circular camiones y buses, el Ayuntamiento de Valladolid plantea «necesariamente» la «sustitución completa del tablero» por otro capaz de soportar las características del tráfico.

Pero el objetivo del proyecto de transformación va más allá de atajar los achaques del viaducto sobre la calle Montes y Martín Baró y sobre las vías del tren. Lo que pretende el Consistorio, como ya anunció a finales de agosto el alcalde, Jesús Julio Carnero, es aprovechar la operación para favorecer «una movilidad más eficiente, segura y sostenible, y con mejores conexiones con el conjunto de Valladolid».

De hecho, el Ayuntamiento considera que se trata de una «ocasión idónea» para «convertir una intervención inicialmente vinculada a la infraestructura viaria en un vector de transformación y modernización del conjunto del ámbito, generando sinergias entre la mejora de la movilidad, la regeneración del espacio público y la adaptación ambiental del tejido industrial».

Es decir, el nuevo diseño tendrá que conjugar el tráfico particular, el vinculado al polígono industrial, el transporte en bus o taxi y los desplazamientos a pie o en bicicleta y patinetes, para adaptarse a los flujos del entorno, según argumentan en la documentación del expediente. «Esta perspectiva integradora aconseja abordar, con carácter previo y complementario a la intervención estructural, un análisis global de la movilidad y de la estructura urbana del Polígono de Argales, considerando los distintos modos de desplazamiento, la jerarquía viaria, la distribución de los flujos, las condiciones de accesibilidad a las parcelas y centros de actividad, la movilidad peatonal y ciclista, así como las necesidades asociadas al transporte de mercancías y a la logística», destacan.

Sin olvidar el factor de la sostenibilidad, pues los pliegos ensalzan que el «nuevo escenario de movilidad» tiene que ser «más eficiente, seguro, sostenible y resiliente, capaz de compatibilizar la actividad productiva con una progresiva mejora de la calidad urbana, incorporando criterios de infraestructura verde, adaptación climática y recualificación ecosistémica que permita avanzar hacia un modelo de enclave productivo más cualificado».

Carácter singular

Teniendo en cuenta todas estas premisas, la empresa que se alce como adjudicataria del contrato de consultoría y elaboración del proyecto ejecutivo para la adecuación del puente Daniel del Olmo y sus aledaños tendrá que hacer un estudio previo de tráfico, movilidad e integración urbana para determinar el diseño y distribución de los carriles de tráfico, teniendo encuentra el resto de conexiones, el paisaje del entorno y previendo las necesidades futuras del polígono.

El resultado final tiene que ser un viaducto «con carácter singular» que se convierta «en un elemento referencial para la ciudad», aunando el objetivo funcional con el de la «identidad urbana».

A la espera de saber, en primer lugar, qué equipo de ingeniería tomará las riendas del proceso de transformación y, después, qué empresa ejecutará los trabajos –sin fecha en el calendario–, el viaducto de Daniel del Olmo continuará con el paso prohibido a vehículos de gran tonelaje por su delicado estado de conservación.

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