FERIA DE VALLADOLID

La última vuelta del Real de la Feria

Valladolid encara su último día de carruseles con opiniones divididas sobre el precio de las atracciones

Visitantes del Real de la Feria de Valladolid frente a un puesto recreativoE.M

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Valladolid

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La música sigue sonando en los altavoces. Las luces todavía giran sobre el cielo vallisoletano y, frente a las atracciones, las familias permanecen haciendo cola como si septiembre no estuviera acabando. Sin embargo, el Real de la Feria de Valladolid tiene las horas contadas. Este domingo es el último día y, donde ahora hay norias, tómbolas, coches de choque y puestos de churros sólo quedará un suelo vacío.

Tras más de 20 días consecutivos, feriantes y visitantes se despiden con un balance desigual, aunque hay una preocupación que se repite: el bolsillo del público.

Visitantes disfrutan de la Feria de Valladolid.E.M

«Han estado bien, pero un poco flojas. La gente no se anima a venir», explica Jezabel Poza, trabajador de dos atracciones de coches de choque. Recuerda otras ediciones donde el recinto respiraba más vida: «Me acuerdo de ver la feria de Valladolid llena». Este año, «los días de afluencia han resultado menos de los esperados». Asegura que «todo ha subido» y los feriantes tampoco se han quedado al margen del incremento de los costes.

Marcial Castro, cuarta generación de feriantes, comparte la misma opinión. Para él, esta edición ha sido «una de las más complicadas en los últimos años». Sin embargo, Marcial no duda en alabar al público vallisoletano y destaca que «sigue siendo fenomenal y entiende los precios», resume detrás de un mostrador repleto de algodón de azúcar y granizados.

Carruseles del Real de la feria en Valladolid.E.M

«Esta ha sido la mejor feria»

En cambio, la fotografía cambia según el puesto desde el que se mire la feria. En la churrería María Begoña, Tamara González asegura que los visitantes siguen respondiendo bien: «Para ser una feria tan larga, que dura tantos días, estamos contentos», afirma.

Destaca además que la gente está bastante animada: «Cada año nos quedamos más feriantes los últimos días». La gerente no duda de que seguirá montando su puesto siempre que pueda.

Algo similar cuenta Héctor Fabio Bedoya, trabajador en el Tren de la Alegría. Esta es su tercera feria en Valladolid y su balance es positivo: «Esta ha sido la mejor feria». También percibe más movimiento durante los últimos días y confía en que el público siga acercándose al recinto hasta el cierre.

Al otro lado de la taquilla

Los visitantes representan la otra cara de la moneda. Muchos de ellos deciden disfrutar de los últimos días paseando por una estancia que no volverá a verse tan viva hasta dentro de un año: «Hay que aprovechar que ya se acaba», recalca Cristina, una  habitual en el Real. 

También Alberto, que acude a las ferias por tercera vez este año, las ha disfrutado y no nota demasiado las subidas de precio: «Me gusta venir a dar una vuelta, tomar algo y que los niños se monten en alguna atracción», destaca.

Otros deciden acudir durante las últimas jornadas para no encontrarse colas eternas: «Otros días no podíamos pasar con el carrito», cuenta Pedro. 

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Algo parecido le ocurre a Sara, que ha asistido dos veces y asegura que esta semana el ambiente es diferente: «En fiestas había mucha gente y costaba hacerse paso». Además, los últimos días las atracciones bajan de precio y le anima a volver: «De seis a tres euros el bolsillo lo nota mucho».