MEMORIA HISTÓRICA
La ARMH arranca los trabajos para buscar 4 nuevas fosas en el cementerio de El Carmen de Valladolid
Investigadores de la Universidad de Cantabria trabajan con un georradar para localizar posibles alteraciones en el terreno del camposanto

Investigadores de la Universidad de Cantabria trabajan con el georradar en El Carmen.
Nueve décadas después de la Guerra Civil, el subsuelo del cementerio de El Carmen todavía guarda preguntas sin respuesta. En esta zona de Valladolid, donde no existen documentos que permitan señalar sobre un plano dónde estuvieron las fosas comunes, la búsqueda depende en buena medida de los testimonios de quienes conservan la memoria de lo ocurrido. Ahora, también de la tecnología.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Cantabria inició este martes los trabajos de prospección en la sección civil del camposanto con el objetivo de localizar las cuatro fosas comunes de la Guerra Civil que aún quedan por encontrar. Los especialistas recorrieron una superficie de aproximadamente 1.000 metros cuadrados con un georradar, una tecnología no invasiva que permite estudiar la estructura del subsuelo sin alterar el terreno. «La intención es comprobar si bajo la parcela permanecen los restos de cerca de 200 víctimas de la represión de 1936», según explicó el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Valladolid, Julio del Olmo.
Por ahora, no van a excavar. El primer paso consiste en recopilar información sobre el terreno y determinar si existen indicios que justifiquen una intervención posterior con maquinaria pesada. «Si existe la posibilidad de que en alguna de las zonas haya fosas, lo que haríamos sería traer una máquina excavadora y abrir trincheras; si esa posibilidad no se da, aquí lo dejaríamos».
Valladolid
La ARMH buscará con georradar las primeras fosas de la Guerra Civil en El Carmen de Valladolid
Estíbaliz Lera
El trabajo con el georradar exige paciencia. «Un recorrido minucioso por la superficie de la parcela», indicó el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid, quien detalló que el dispositivo utiliza una cuerda colocada sobre el suelo como guía. En cada pasada, la cuerda se desplaza 20 centímetros, de modo que los investigadores avanzan en una dirección, mueven la guía y vuelven sobre sus pasos. «La cantidad de pasadas por el terreno es muy elevada; es un trabajo lento», señaló.
A la dificultad del procedimiento se suma la propia composición del terreno. La zona estudiada corresponde al lecho de un río y combina capas de arena y grava con diferentes densidades. El equipo ya ha observado variaciones en algunos puntos, aunque todavía es pronto para saber qué significan. «Hasta que no acabe el trabajo no se puede confirmar si hay alteraciones susceptibles de indicar la existencia de fosas comunes», apuntó Del Olmo.
Habrá que esperar, por tanto, al resultado completo de la prospección. Una vez terminados los trabajos, la Universidad de Cantabria elaborará un informe técnico sobre el terreno. «Nos enviarán un informe en el que se determinará si el subsuelo presenta una configuración regular o si, por el contrario, existen zonas en las que las alteraciones podrían indicar la presencia de fosas», manifestó.

Uno de los investigadores de la Universidad de Cantabria con el georradar en el cementerio civil de El Carmen.
A partir de ese diagnóstico se decidirá si merece la pena dar el siguiente paso. En caso de que aparezcan indicios positivos, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid prevé iniciar la excavación de las zonas señaladas.
La búsqueda se concentra en una parcela que forma parte de la ampliación del cementerio realizada en 1935. Después de la sublevación de 1936 no se produjeron allí enterramientos, por lo que el espacio no ha sufrido las modificaciones de otras zonas del recinto. El principal problema es otro: nadie dejó señalada la ubicación exacta de las sepulturas comunes. «No hay ningún documento que indique dónde estuvieron abiertas esas fosas comunes. Hay un libro de registro que indica la entrada de cadáveres, pero no su ubicación», lamentó Del Olmo. Ese vacío documental ha obligado a reconstruir la historia a partir de otras fuentes.
Entre ellas están los testimonios de los familiares. Han sido precisamente sus recuerdos los que han permitido localizar algunos enterramientos colectivos. «Las fosas que hemos encontrado han sido localizadas gracias a los testimonios de familiares», recordó.
Ahora, la ARMH de Valladolid trata de localizar las cuatro sepulturas comunes que aún quedan por localizar, abiertas en agosto de 1936 y en las que podrían encontrarse los restos de alrededor de 200 personas. La búsqueda llega después de varias intervenciones anteriores que permitieron recuperar a 383 víctimas en seis fosas comunes situadas en el cuadro 58.
Entre las historias que podrían ayudar a reconstruir el destino de las cuatro fosas que aún quedan por encontrar en el cementerio de El Carmen está la de Aurelia Blanchard, la primera mujer en obtener una cátedra en una Escuela Normal en España. Era hermana de la pintora María Blanchard, destacada artista del círculo cubista en el que también figuraba Picasso. En agosto de 1936, la sacaron de su casa para asesinarla. Por esas mismas fechas, una madre y su hija viajaron desde Medina de Rioseco hasta Valladolid para visitar en la cárcel al padre de la familia. Nunca regresaron a su hogar. Fueron detenidas y, desde entonces, se perdió su rastro.
El único rastro que se conserva es el registro del camposanto, en el que se anotó la entrada de cadáveres sin identificar durante esos días de terror. Entre los papeles figuran dos mujeres de edades compatibles con las de las vecinas de la Ciudad de los Almirantes, de 18 y 45 años. También aparece una mujer de 60 años. «La descripción de las ropas no encaja con la vestimenta de una campesina de la época, sino con la de alguien de una posición económica distinta y con otro tipo de moda», explicó Julio del Olmo, en referencia a la concordancia de las prendas con el perfil de la catedrática.