CURSO 2026-2027
La Universidad de Valladolid capta a 5.300 alumnos con el impulso de las nuevas titulaciones
La rectora celebra el aumento de un 5,6% en la matrícula de nuevo ingreso
En el actual contexto demográfico, «no perder matrículas equivale casi a un doble aumento»
La rectora de la UVA, Pilar Garcés, entre los vicerrectores de Coordinación y Comunicación, Bartolomé Rubia, y de Estudiantes, María Aránzazu Moretón. ical
«Unos con mucho sueño y otros con sus sueños». Con esta polisemia Pilar Garcés resumió ayer el inicio de curso –el primero que inaugura como rectora de la Universidad de Valladolid– al recibir a los nuevos alumnos, que esta vez superan en número a los del anterior: los cuatro campus han logrado captar a 5.380 chavales frente a los 5.100 que ingresaron hace un año. El crecimiento porcentual es del 5,6% y se produce en un contexto de caída demográfica. Es decir, la UVA ‘pesca’ más estudiantes en un mar con menos ‘peces’. En la situación demográfica actual, no perder matrículas equivale a «casi un doble aumento», enfatizó.
Varios factores han influido en el aumento de alumnado. Por un lado, las nuevas titulaciones implantadas este curso: Farmacia debuta en Valladolid con 60 plazas y Biotecnología, en Palencia, con 45. Juntas suman 105 plazas y «han estado completamente llenas, incluso con lista de espera», explicó la rectora. Eso indica, en su opinión, «que se ha tomado una buena decisión» al implantar grados «demandados por la sociedad».
En total, entre los nuevos y los veteranos, la UVA arranca el curso 2026-2027 con 20.050 alumnos , distribuidos en 77 grados y quince programas de doble titulación en Valladolid, Segovia, Palencia y Soria. A falta de cerrar los datos definitivos, se trata del mayor número en la última década y supone recuperar el listón de los veinte mil alumnos de grado.
Más allá de las cifras, la rectora se refirió en varias ocasiones a los vínculos que una universidad mantiene con la sociedad donde se asienta. Así entiende, por ejemplo, el notable aumento de la demanda en Ingeniería del Medio Forestal y del Medio Natural, en Palencia, otros de los «grandes motores» del crecimiento de matrícula. La rectora vincula este repunte al contexto social actual y a la creciente sensibilidad ecológica. «Ha habido una serie de acontecimientos dentro de la sociedad que yo creo que ha hecho que los alumnos se hayan preocupado, como los incendios o el cambio climático», indicó.
Desde el vestíbulo de la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid, durante una turné que llevó a la rectora por varios centros universitarios para dar la bienvenida a los nuevos alumnos, Garcés, catedrática en filología, celebró el aumento de la matriculación también en ‘su’ facultad. «Estamos muy contentos porque ha sido una tónica general», remarcó al celebrar los aumentos y la estabilización de la matrícula en algunas facultades dado que cada año disminuye el número de estudiantes susceptibles de pasar a la universidad».
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Por otro lado, las cifras constatan cómo la realidad económica puede actúa como un factor de retención de alumnos en la Comunidad. Preguntada por el origen del alumnado, explicó que la escalada en los precios del alquiler en grandes ciudades como Madrid—principal polo de atracción para los preuniversitarios de esta tierra— ha cambiado las prioridades de muchas familias, que no pueden permitirse ya el arrendamiento de una habitación. La rectora advirtió que ante el elevado coste de la vivienda en la capital de España, «muchos estudiantes de la Comunidad autónoma han preferido quedarse en la propia Comunidad autónoma» para cursar su carrera, concentrando una mayor proporción de alumnado local, salvo en aquellas titulaciones que siempre son muy demandadas, las ciencias de la salud, con notas de corte atraen a jóvenes de toda España.
En cuanto al posible impacto de la gratuidad de las matrículas para el primer año, una medida implantada por la Junta de Castilla y León este curso, la rectora se mostró cauta a la hora de atribuirle el éxito del incremento de estudiantes. Explicó que el mecanismo financiero actual obliga al alumno a pagar el importe íntegro en un primer momento, realizándose el reembolso a posteriori tras verificar los requisitos y comprobar que están empadronados en Castilla y León. «Se ha articulado de manera que el alumno tiene que pagar y luego se le devuelve, con lo cual no puedo decir exactamente hasta ahora hasta qué punto habrá influido o no», concluyó.
La rectora aprovechó los micrófonos para recordar que la Universidad de Valladolid se mantiene en el reputado ranking de Shanghái, del que ocho instituciones españolas se han caído este verano. También ensalzó otros índices de prestigio como el QS Europe o el Times Higher Education, donde la UVA obtiene mejores puestos al evaluarse un aspecto prioritario para su vocación social: «la calidad y la relación docente- estudiante».
«Algoritmo» contra el «caos» en la contratación de profesores
Haber asumido el relevo en el rectorado el pasado mes de junio obligó a los nuevos equipos de los vicerrectorados de Profesorado y de Política Académica y Calidad Docente a trabajar contrarreloj durante julio y agosto para evitar la improvisación cuando arranca el curso, una situación que Pilar Garcés calificó durante su campaña electoral de «casi un caos» organizativo por la contratación de profesorado y los calendarios estudiantiles.
Preguntada, ahora que dirige la institución, por ese encaje de bolillos administrativo, aseguró que «se ha ido trabajando durante todo el verano y se han ido encauzando todas aquellas cuestiones que había». «¿Que habrá algún pequeño problema? Pues probablemente sí», se contestó al mencionar retos como la llegada de las nuevas titulaciones o la integración de la Escuela de Enfermería de Palencia, anteriormente vinculada a la Diputación como centro adscrito.
Para resolver la cobertura de plazas con precisión, la rectora aseguró que sus vicerrectores «están trabajando al unísono». «Como son matemáticos, están haciendo sus algoritmos para que cada profesor esté en su sitio en el momento oportuno», añadió.
Otro desafío del nuevo curso es lograr la excelencia en la convivencia diaria y combatir el absentismo, un mal «generalizado» en las universidades españolas. Según explicó Garcés, es una herencia de las dinámicas de la pandemia. Muchos alumnos se acostumbraron entonces a seguir las lecciones desde casa y creen que pueden adquirir el conocimiento. «Los estudiantes van volviendo poco a poco a las aulas», precisó al reconocer que el absentismo es «un problema porque la forma de transmitir el conocimiento ha cambiado», subrayó.
Ante esa coyuntura, la rectora hace un llamamiento a los alumnos para su vuelta física a las clases. «Esta mañana hemos hecho mucho hincapié para decirles a los alumnos que lo importante son las relaciones sociales, no las redes sociales», precisó.
De nuevo, Garcés ofreció una mirada más amplía de la función universitaria, no sólo mera proveedora de títulos. «La universidad no es sólo el aula. La universidad son todas las actividades que se ofrecen a los estudiantes. En la participación de actividades es donde está la fuerza», subrayó al aúnar objetivos académicos y humanos.