APERTURA A-11
Los alcaldes del Cuco tachan «de locos» el rodeo al que les obliga la Junta tras la apertura de la A-11
La Delegación Territorial trasmitió a los regidores que estudiará en dos meses retirar los bolardos que impiden el giro de Pesquera al valle

Cruce de entrada al valle del Cuco
La apertura de 31 kilómetros de la Autovía del Duero ha supuesto una «incomodidad» para los habitantes del valle del Cuco a la hora de entrar y salir de sus pueblos. La carretera principal de esta parte de la provincia es la que discurre entre Peñafiel (cabeza de comarca) y Pesquera. Pero la reciente puesta en servicio, de forma parcial, de los tramos Tudela-Olivares-Quintanilla ha derivado en la prohibición de girar desde Pesquera al valle del Cuco. Una situación que indigna a los alcalde y la califican «de locos».
Y así será al menos durante los próximos dos meses, según señaló el alcalde de Corrales, Diego Gonzalo en declaraciones a este periódico. «En seis semanas o dos meses estudiarán si se quitan los bolardos, dependiendo de la circulación», aseguró el regidor.
Así se lo transmitió la Delegación Territorial a los alcaldes en la reunión de jueves en Valladolid, en la que les indicó que estudiará en dos meses retirar los bolardos que impiden el giro desde Pesquera al valle del Cuco,
Los regidores transmiten su «resignación» y también su enfado y el de sus vecinos al tener impedido este giro: «Es una cosa de locos», lamenta Diego Gonzalo, el alcalde de Corrales de Duero.
«Los que bajan de Pesquera no pueden entrar en el valle, tienen que ir a Peñafiel a dar la vuelta donde no hay rotondas», explica este alcalde de la zona y apunta que al ser una zona agrícola la dificultad pasa por los «camiones o tractores». Así, la Junta ha prohibido ese giro, pero este alcalde lamenta que solo lo han hecho con la carretera de acceso a los pueblos del valle: «Dicen que por el volumen de tráfico que va a haber no se pueden hacer giros a la izquierda desde la carretera Peñafiel-Pesquera porque suponen en peligro, pero no han quitado accesos a camino, accesos a tierras y accesos a bodegas. Es muy curioso, toda la carretera sigue igual, menos nuestro acceso». «Lo que queremos es una alternativa, pero una alternativa lógica», sentencia Diego que no duda en tildar la situación de «rocambolesca, de Berlanga» y «kafkiana».
Los vecinos se encuentran «indignados»: «Es como si te cortan un poco la libertad porque estamos acostumbrados a este giro, a no tener limitaciones». Unas restricciones que obedecen, según se les trasladó en la Delegación Territorial, «en base a la ley, que supone mucho peligro»
La apertura parcial de estos tramos de autovía ha trastocado a estos vecinos. La incorporación a la A-11 en dirección a Peñafiel debe de hacerse por Villabáñez, pero la salida debe efectuarse por San Bernardo, llegar a Pesquera por la VP-3001 y desembocar en la N-122 en Peñafiel por la carretera V-101. Por ello se prevé el aumento de tráfico en la zona y la Junta toma esta decisión. Sin embargo, el lunes, el día de la apertura de la autovía, estaba prohibido el giro desde el valle hacia Peñafiel: «Teníamos que ir a Pesquera para dar la vuelta y bajar a Peñafiel. Lo que suponía unos seis kilómetros de ir y otros seis de volver cuando tenemos Peñafiel a un kilómetro», apunta el regidor de Corrales de Duero. Si bien, este corte se modificó y ahora está restringido el giro a la izquierda desde Pesquera hacia el valle del Cuco.
San Llorente es otro de los municipios afectados por esta señalización. Su alcalde, César Augurio, señala que desde la Junta «han hecho todo lo posible»: «Con la ley en la mano es lo que pueden hacer. Es un cruce a izquierdas que se va a ver incrementado el tráfico por la gente que viene de la Autovía» y carga contra «la mala planificación del Ministerio»: «No están preparadas para el tráfico que tienen que absorber».
Ángel Mínguez, alcalde de Curiel de Duero, señala que desde la Junta se les trasladó en ese reunión secreta que «iba a aumentar el tráfico» en la carretera y prohibían ese giro «por una cuestión de seguridad» vial. «Nosotros pensamos que no hacía falta por poner estos bolardos. Nos han comentado que hay que ponerlos por cuestión de seguridad. ¿Qué vamos a hacer? Resignarnos», lamenta este alcalde sobre la situación y recalca que «con un coche no hay mucha dificultad, el problema es un camión o un tractor con remolque».