BARRIO A BARRIO | GENERAL SHELLY
La calle vallisoletana de Los Pérez y El Manteca
Es una de las principales arterias de Las Delicias y conserva un marcado carácter comercial, con negocios históricos como Sandra Floristas o Pescadería Loli

Vista de la calle General Shelly sin pavimentar con niños jugando en los años 70.
Hay calles capaces de contar la historia de un barrio. General Shelly es una de ellas. En poco más de un kilómetro y medio se entrelazan el pasado obrero que dio forma a Las Delicias, los comercios que llevan décadas abiertos y los nuevos vecinos que forman ya parte de su identidad. Las modestas viviendas levantadas durante el crecimiento industrial de Valladolid conviven hoy con nuevas promociones residenciales en la zona de Los Cuarteles. El resultado es un mosaico que resume más de medio siglo de cambios sin borrar la esencia de uno de los rincones con más personalidad de la capital del Pisuerga.
Desde el paseo del Arco de Ladrillo hasta el paseo de Juan Carlos I, esta vía cruza la avenida de Segovia y concentra algunos de los espacios que marcan el ritmo cotidiano del barrio. En su recorrido se encuentran el IES Arca Real, el colegio Virgen Niña, la Escuela Oficial de Idiomas, el centro cívico Delicias y los parques de La Paz y de Canterac. Hace décadas, también acogió una de las primeras guarderías de la ciudad. Cada día, escolares, estudiantes, comerciantes, familias y mayores llenan de vida una arteria que sigue siendo uno de los principales puntos de encuentro de esta populosa zona.
Y su historia no solo se escribe en sus aceras. La calle debe su denominación a Ricardo Shelly Comenford, militar de origen irlandés que desempeñó un papel decisivo en la llegada de la Academia de Caballería a Valladolid durante el reinado de Isabel II. Director de la institución en sus primeros años, también fue capitán general de Andalucía y de Galicia, senador y uno de los asesores de mayor influencia de la reina.
Si algo define a General Shelly son los pequeños comercios que han resistido el paso del tiempo. Sandra Floristas es uno de ellos. Detrás de este pequeño establecimiento hay una historia de ida y vuelta. Manuel Ramos y María Concepción Carreras emigraron a Francia en busca de un futuro mejor y, años después, regresaron para empezar de nuevo en Valladolid. El 14 de febrero de 1964 abrieron una droguería-perfumería que, en los años 80, dio paso a la floristería que hoy sigue atendiendo a varias generaciones de vecinos.
Ahora es María José Sardón quien está al frente de la tienda. Tomó el relevo de sus suegros junto a su marido y, hace ocho años, continuó sola tras su fallecimiento. «No ha sido fácil, pero hemos salido adelante», resume. Entre los clientes que cruzan la puerta hay uno al que recuerda con especial cariño: un vecino cercano a los 100 años que, siempre que un amigo o un familiar celebra una ocasión especial, entra para comprar un ramo de flores.
Además de conocer los gustos de quienes entran en su tienda, María José recuerda la pastelería Jimeno, que ocupaba el local donde hoy está Decoración Redondo, la pollería de El Manteca o el Mesón Arandino. «Era un fluir de gente. Mi suegro salía y se ponía a hablar con cualquiera que pasara. Todos nos conocíamos. Ahora muchos negocios han cerrado y otros han cambiado de manos. En buena parte de los casos, sus nuevos propietarios son familias marroquíes».
Otro de los negocios de toda la vida es Aceitunas Los Pérez. Santos Pérez y Albina Hernández levantaron la persiana de este comercio especializado en salazones y encurtidos, donde el pimentón sigue siendo el producto más demandado, seguido del chicharro, el verdel, el bacalao y las aceitunas negras. «Productos de toda la vida para preparar ensaladas», explica Estela, que hoy atiende a los clientes entre bacalao, legumbres, especias, conservas y encurtidos.
En este tramo de General Shelly resiste otro de los comercios históricos del barrio: Pescadería Loli. Abrió sus puertas hace 56 años gracias al empeño de la abuela de Conchi Olmos, que convenció a sus padres, Rufino y Librada, para emprender el negocio. «Vivíamos en la calle Embajadores y, un día, dando un paseo, enredó a mis padres para abrir la pescadería», recuerda Conchi.
Hoy sigue detrás del mostrador despachando salmón, lenguados, sardinas o congrio, aunque reconoce que el oficio ha cambiado. «Los clientes de toda la vida cada vez van quedando menos», lamenta. También ha visto transformarse la zona. «Cuando llegué, con solo cuatro años, donde hoy está el BBVA estaban Los Palones, que vendían madera. La plaza del Carmen era distinta y todavía estaba el cine Embajadores, donde los sábados iba con mis padres a la sesión continua. Y donde hoy está Decoración Redondo estaba la pastelería de Ciriaco Jimeno, que luego fue una librería».
Carnicería Hermanos Cano lleva tres décadas en General Shelly. Miguel Ángel Cano recibe a este periódico mientras prepara hamburguesas y recuerda cómo era la calle cuando abrió el negocio. «Tenía tres carriles y las aceras eran mucho más estrechas». También echa de menos el bullicio comercial de entonces. «Había muchísimas tiendas. Ahora casi todo está cerrado». A ese cambio se suma otro: el de la clientela. «Cada vez es más mayor y algunos se han vuelto muy protestones», comenta entre risas.
Cuando mira atrás, hay una imagen que se le viene una y otra vez a la cabeza: «Ver pasar los tanques y a los militares». No es casualidad. Al comienzo de esta arteria se encontraban los cuarteles Conde Ansúrez y General Monasterio, una presencia que durante años formó parte del paisaje cotidiano del barrio.
Otro de los clásicos de la calle es el bar El Chispa. Hace más de 30 años, Araceli Monte llegó desde República Dominicana a Valladolid. Aquí conoció a Esteban Juez y juntos sacaron adelante un negocio que se ha convertido en un lugar de encuentro para varias generaciones de vecinos. «Lo mejor que nos ha dejado todo este tiempo son los clientes de toda la vida», asegura.
Al otro lado de la avenida de Segovia se encuentra la mercería Araceli, conocida también como mercería Katia. Esther Jiménez representa la segunda generación al frente de este negocio familiar, que, según explica, «se mantiene gracias a la relación calidad-precio». Recuerda que, cuando su madre, Araceli Rodríguez, estaba detrás del mostrador, la lana era uno de los productos más demandados. «A la gente le gustaba tejer». Hoy, en cambio, son los sujetadores los que concentran buena parte de las ventas.
Al echar la vista atrás, su memoria se detiene en pequeños comercios que ya no existen: la bodeguilla del señor Herminio, donde iba con una botella de cristal a comprar vino a granel; el quiosco de Leo y el despacho de pan y leche, donde muchas tardes compraba un donut envuelto en papel de estraza.
A escasos metros, el trasiego de clientes no cesa en Repostería Valentín. Desde 1980, este negocio abastece de dulces a comercios y particulares. Mientras despacha lazos, palmeras, donetes, pasteles y pastas, Manuel Valentín también repasa la memoria de la calle. «Cuando llegué me acuerdo de que en el número 18 había una fábrica de betunes», dice.
Tres comercios ponen el broche al recorrido por General Shelly. En la esquina con el paseo de Juan Carlos I permanece abierto, desde hace 48 años, London Café. Detrás de la barra está Coral Álvarez, vecina de toda la vida. «La gente joven no se queda en el barrio», lamenta antes de recordar que esta calle llegó a tener una churrería, un zapatero, una heladería y que «donde ahora está el Lupa se alquilaban plazas de garaje».
Frente al bar se encuentra la ferretería Naraya, con más de cuatro décadas de historia. Su propietario, Carlos Mario, asegura que lo más demandado sigue siendo «material para pequeñas obras y material eléctrico». El recorrido termina en Librería Javier. Aunque el negocio abrió hace más de 38 años, hace cuatro cambió de manos. Francisco Manuel Arranz dejó la gestión de empresas para ponerse al frente de la librería. Lo hizo después de que su mujer enfermara, con la intención de estar más cerca de ella y poder cuidarla. «Estoy muy contento, pero hay mucho trabajo y esfuerzo detrás. Los colegios cuentan conmigo y eso se nota».
Porque, al final, una calle no la explican sus edificios, sino las personas que siguen levantando cada mañana la persiana.

Solar con vehículos aparcados y bloques de pisos en calle General Shelly en los años 80.
La calle General Shelly en otra época

Inauguración de la guardería municipal de Las Delicias en la calle General Shelly en los años 70.
La calle General Shelly en otra época

Panorámica de la calle General Shelly y del barrio de Las Delicias de Valladolid.
La calle General Shelly en otra época

Inauguración de la guardería municipal de Las Delicias en la calle General Shelly en los años 70.
La calle General Shelly en otra época

Inauguración de la guardería municipal de Las Delicias en la calle General Shelly en los años 70.
La calle General Shelly en otra época

Nuevo alumbrado de la calle General Shelly en los años 80.
La calle General Shelly en otra época

Obras en la calle embajadores entre la plaza del Carmen y la calle General Shelly en los años 90.
La calle General Shelly en otra época

Varias personas pasean a su mascotas por el parque de La Paz.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Nueva zona de los cuarteles de la calle General Shelly
La calle General Shelly en la actualidad

Nuevas promociones en la calle General Shelly.
La calle General Shelly en la actualidad

Varias personas pasan por al lado del parque de La Paz.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

El instituto Arca Real en la calle General Shelly.
La calle General Shelly en la actualidad

Varias promociones de viviendas en la calle General Shelly.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Una mujer descansa con su perro en uno de los bancos del parque de La Paz.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Fatha Elmadko con Zakaria Elboukhaddadi, dueños de la tienda Alimentación Fatiha, en el número 16.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Ilyass Druh, dueño de la barbería Barber Shop, en el número 16.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Ridiuane Dachraqi, dueño de la carnicería Arrahman, en el número 16.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

María José Sardón, dueña de la floristería Sandra Floristas, en el número 16.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Helen Rodríguez, trabajadora del bar cafetería El Triángulo, en el número 18.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Edificio de la Escuela Oficial de Idiomas en la calle General Shelly.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

Varias personas sentadas delante de la fachada de la Escuela Oficial de Idiomas de Valladolid.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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Jesús Valentín con su hijo Álvaro en el almacén de distribución Repostería Valentín en el número 18.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

María, Fátima, Paula y Fátima, equipo de la farmacia Corona, en el número 28.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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Olga Laforga, dueña del cosetodo Olga, en el número 35.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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Jade Soukhane, dueña de la empresa Reformas RS, en el número 33.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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David Díez, dueño de la frutería Maribel, en el número 31.
La calle General Shelly en la actualidad

Nuria, mujer del dueño de la ferretería Naraya, en el número 31.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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Ángel, dueño del bar Donde Angelín, en el número 29.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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Tani Fernández, trabajadora en Decoración Redondo, en la esquina con la calle Embajadores.
La calle General Shelly en la actualidad

La calle General Shelly en la actualidad.
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Miguel Ángel Cano, dueño de la carnicería Hermanos Cano, en el número 15.
La calle General Shelly en la actualidad

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Jairo Pacheco, dueño de la Barbería Powell, en el número 15.
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Trieply G. es artista urbano.
La calle General Shelly en la actualidad

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La calle General Shelly en la actualidad.
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Araceli Monte es la dueña del bar Chispa en el número 13.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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La calle General Shelly en la actualidad.
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Teresa Fernández, dueña de La Franqueña, única tienda de alimentación paraguaya en Valladolid, en el número 14.
La calle General Shelly en la actualidad

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Rigoberto Figueredo, dueño del bar Sanabria, en la esquina con Arca Real.
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El parque de La Paz es un refugio para muchos vecinos de la zona.
La calle General Shelly en la actualidad

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