Diario de Valladolid

VIOLENCIA

La Policía detecta que las bandas latinas captan menores de 14 años en Valladolid para delinquir

Las fuerzas de seguridad aseguran que los grupos violentos ponen a prueba a los menores «para poder integrarse»

Se intensifica la vigilancia tras el crimen de Juan Esteban e evitar la mecánica de estos grupos «acción reacción»

Zona acordonada donde se produjo el apuñalamiento de Juan Esteban Rubio

Zona acordonada donde se produjo el apuñalamiento de Juan Esteban RubioICAL

Valladolid

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La terminología ‘grupo violento de carácter juvenil’ engloba lo que en la jerga común se conoce como banda. Pero esta categorización va más allá de lo meramente nominal, ya que una parte significativa de los integrantes de estas organizaciones son menores de edad. En concreto, la Policía Nacional ha detectado en Valladolid casos de captación de menores de 14 años en bandas latinas para la comisión de delitos, una franja de edad en la que son inimputables penalmente y, por tanto, no pueden ser objeto de sanción penal, aunque sí de medidas de protección y carácter civil o social.

No sólo la relevancia jurídica supone un factor clave para la captación de esos menores, sino también su capacidad de influencia sobre ellos, según reconocen fuentes policiales a este periódico. Y es que, los menores son más fácilmente manipulables, algunos de ellos con problemas familiares y de integración social, constituyendo un perfil idóneo para sus pretensiones», informan.

Captados esos prematuros adolescentes, lo que se les presenta es como una prueba de entrada a la banda, teniendo para ello que realizar algún tipo de «ilícito penal», pudiendo llegar a una violencia tan extrema como cometer un crimen por encargo, como fue en el caso de Juan Esteban Rubio, que falleció de tres puñaladas mortales asestadas por un menor de 13 años en un ajuste de cuentas entre los Trinitarios y la organización rival Dominican Don’t Play, que la víctima estaba tratando de dejar.

Con el paso del tiempo, la pertenencia a una banda latina ha dejado de ser una incógnita, de forma que las redes sociales se han convertido en un escaparate donde sus miembros comparten fotos o vídeos de acciones violentas o, simplemente, para captar más adeptos. Por ejemplo, en un rastreo aleatorio puede resultar común encontrarse un perfil que exponga la simbología de algún grupo juvenil, mientras la música puede ser el detonante de la captación al encontrar en sus letras una forma de entender la vida y de pertenencia.

Las redes sociales, como en cualquier otro ámbito, también puede suponer el germen de un conflicto entre las bandas latinas, ya sea a través de comentarios o acusaciones directas de una organización a otra. Palabras que a través de una pantalla pueden no ir a más pero que en muchas ocasiones precede a un encuentro en el que la violencia es el elemento para dirimir las diferencias entre los miembros de una banda a otra.

En este contexto, uno de los objetivos de la Policía Nacional, y especialmente tras el reciente crimen perpetrado sobre Juan Esteban Rubio, es evitar la mecánica «acción, reacción» de las bandas latinas. Es decir, la dinámica por la que un grupo provoca a otro y se genera un ciclo de represalias que termina trasladándose a las calles. Así ocurrió el pasado 18 de abril, cuando en la calle Santiago se dieron cita miembros de los Trinitarios y de Dominican Don’t Play. Entre ellos se encontraba el menor que actualmente se encuentra en el Zambrana por presuntamente matar al joven Juan Esteban en la calle de la Democracia.

Si las medidas y sentencias son «fundamentales» para hacer frente a las actividades ilícitas cometidas por los integrantes de bandas latinas, las fuentes policiales consultadas por este periódico recalcan que «muchos de ellos –especialmente menores– vuelven a reincidir tras su paso por centros de reforma».

La situación cambia cuando los miembros de estos grupos violentos llegan a la mayoría de edad, momento en el que tienen imputabilidad plena bajo el Código Penal en España. Así, empiezan a ser conscientes de que los actos que cometen dentro de una banda latina pueden tener consecuencias penales graves.

«Lo normal es que cuando estos jóvenes empiezan a tener un grado de madurez suficiente suelen abandonar su pertenencia a estos grupos, orientando su vida a buscar un trabajo que les permita satisfacer otras necesidades propias de su edad», añaden al respecto.

Tras el caso de Juan Esteban Rubio, la Policía Nacional ya tiene iniciadas labores de vigilancia para controlar a las bandas latinas ante la amenaza de represalias por el trágico crimen del 20 de febrero. Al respecto, la formación y concienciación de las unidades de seguridad ciudadana suponen clave para el control de este tipo de grupos a través de la «presencia activa» en los lugares de encuentro y reunión de sus miembros en diferentes zonas de Valladolid, de forma que se existe un «compromiso» en hacer frente a su actividad, tanto a nivel preventivo como en el ámbito de la investigación.

En este contexto, desde el departamento policial aclaran que tienen identificados, «prácticamente en su totalidad» a los jóvenes que pasan a formar parte de bandas latinas en Valladolid. Pero también cuando se autoexcluyen, lo que es poco habitual, pasando a realizarse por el Cuerpo Nacional de Policía un «seguimiento continuo» sobre sus actividades, «ya que sus integrantes procuran realizar captaciones entre los más jóvenes en aras de seguir creciendo como grupo». Por todo ello, desde el punto de vista policial se trata de prevenir su consolidación y neutralizar sus ilícitos penales.

A parte de la respuesta policial ante las agresiones entre estos grupos, de las que las fuentes policiales consultadas por este medio destacan que se han esclarecido «la práctica totalidad de ellas», con la detención de los autores, se incide en acometer una «labor preventiva» desde un enfoque multidisciplinar en la que participen los servicios sociales, educativos y las familias de los miembros de las bandas latinas.

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