CRIMEN EN VALLADOLID
La conflictividad del asesino de Juan Esteban viene de los 7 años y ya estuvo ingresado en un centro
La madre del niño de 13 años se desentendió y no hizo caso de las llamadas de los Servicios Sociales del Ayuntamiento cuando la Fiscalía derivó el caso del menor el pasado abril, después de protagonizar una trifulca en la calle Santiago
Altar en recuerdo a Juan Esteban Rubio, el joven apuñalado mortalmente en La Rondilla
El historial conflictivo del asesino de Juan Esteban Rubio ya presentaba varios antecedentes antes de que cometiese el crimen por el que fue internado en el Zambrana. De hecho, con sólo siete años ya se vio implicado en episodios conflictivos hasta que, a la edad de los trece, cometió su ejecución más grave tras asestar tres cuchilladas mortales a un joven de 18 años en la calle de la Democracia.
La madre del menor implicado sabía de su conflictividad, desbordada hasta el punto de solicitar ayuda tanto a los padres del que iba a ser la futura víctima de su hijo como a los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valladolid, que el año pasado había recibido el caso desde la Junta de Castilla y León y esta administración, a su vez, de la Fiscalía de Menores. Pero cuando tuvo la oportunidad de exponer su situación al departamento dirigido por Rodrigo Nieto, se desentendió. Y no una vez, sino en varias ocasiones a lo largo de 2025, sin llegar a producirse nunca las reuniones que se pretendían alcanzar.
Si fue hace casi un año cuando los Servicios Sociales del Consistorio recibieron el caso del presento autor de la muerte de Juan Esteban, cuando en ese momento el menor implicado tenía 11 años, su ‘coqueteo’ con los conflictos ya venía de cuatro años atrás. Sería, entonces, un aviso de lo que podía deparar este chico, con un crimen por encargo perpetrado el pasado 20 de febrero por el intento de la víctima de abandonar los Dominican Don't Play.
Entre medias de los inicios convulsos del menor y el trágico crimen en la calle de la Democracia se entremezclan una serie de actuaciones policiales sobre el menor, de quien consta un ingreso previo en el centro de protección de menores en situación de desamparo José Montero, según pudieron confirmar fuentes municipales a este periódico.
De incidente en incidente, sin consecuencia alguna, fue el año pasado cuando salió a la luz uno de los más resonados en su historial, con una pelea en la calle Santiago que dejó un apuñalado y. de nuevo, con bandas latinas de por medio. Fue una reyerta multitudinaria pero a la llegada de los efectivos de la Policía Nacional sólo se pudo identificar a un menor y cuatro jóvenes, sin haber más actuaciones.
La trifulca a la altura del céntrico Carrefour data del 18 de abril y fue el detonante para que la Fiscalía de Menores recibiese el parte del futuro verdugo de Juan Esteban, pero tuvieron que pasar 52 días para trasladase el caso al Servicio de Protección de Menores de la Junta de Castilla y León, gestionado por la Gerencia de Servicios Sociales. Una aparente ausencia de celeridad que recuerda al caso de Sara, que falleció por la violencia y violación que cometió sobre ella la pareja de su madre, mientras las instituciones no decidían actuar al respecto pese a tener constancia de malos tratos. Un ejemplo de esa dejadez con la pequeña vallisoletana fue que la Fiscalía de Menores mandó "una carta por correo ordinario" que llegó a los Servicios Sociales de la Junta hasta diez días después de que la pequeña acudiese por primera vez al hospital y le detectasen moratones.
En la cronología del crimen sobre Juan Esteban, los tiempos se dilatan aún más, concretamente del 18 de abril -fecha en la que se produjo la reyerta de la calle Santiago- al 9 de junio -día en el que la Fiscalía de Menores dio traslado del caso a los Servicios Sociales de la Junta-. Y dos días después, el 11 de junio, el proceso pasó al Ayuntamiento de Valladolid, con la debida rapidez que implicó la revisión de los protocolos de comunicación y actuación tras el caso de Sara entra el Ejecutivo autonómico y el Consistorio vallisoletano.
Con el caso ya sobre la mesa del concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto, y con el objetivo de valorar la posibilidad de adoptar medidas de protección sobre el menor que estaría implicado en la futura muerte de Juan Esteban, ese mismo 11 de junio se trató de contactar con su madre y acordaron fija el día 20 de ese mismo mes para concertar una reunión. No obstante, el encuentro directo nunca llegaría a producirse al no presentarse la madre.
Los miembros del departamento de Servicios Sociales no cesaron en su empeño para citarse con la madre del menor conflictivo, pero los intentos no fueron fructíferos, que al parecer no mostraba interés en recibir la ayuda que precisaba. De hecho, no fue hasta el 15 de enero de este año cuando se presentó en uno de los Centros de Acción Social (CEAS) de Valladolid, pero no por el violento historial de su hijo sino por llevar varios días sin estar en su casa. Una situación que, según fuentes municipales, no era excepcional, ya que el menor había protagonizado otras desapariciones previas, incluso con dos desplazamientos al extranjero antes del 15 de enero, entre ellos a Colombia y Chile, país de origen del padre.
Una vez la madre acudió al CEAS, los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valladolid iniciaron un segundo procedimiento para estudiar la adopción de medidas de protección sobre el menor y tomar la tutela ante la conflictividad del caso. Pero la madre siguió mostrando desinterés ante la que iba a ser la actuación de los organismos competentes, con sucesivos 'plantones' a los Servicios Sociales en ese mes de enero.
La cronología de esta historia desmonta el relato de la madre del autor del crimen de Juan Esteban de que pidió auxilió a la Policía, mintiendo con ello a los propios padres de la víctima, a quienes les trasladó esa información. Pero más allá de ir al CEAS, no hizo nada más, sin interés en resolver la conflictividad característica de su hijo desde los siete años. Desidia y desinterés de una madre y que terminó con un hijo ordenado a cometer un asesinato por encargo en un conflicto entre bandas latinas.