CULTURA

El testimonio inédito del poeta vallisoletano Jorge Guillén

Galaxia Gutenberg reune en 'Cartas a Teresa' la correspondencia entre Jorge Guillén y su hija entre 1948 y 1984

Portada del libro 'Cartas a Teresa (1948-1984)'ICAL

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Diario de Valladolid | El Mundo
Valladolid

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“Queridos hijos: Sí, a todos vosotros me dirijo, aunque solo me conteste Teresa”. Con ese encabezado el Premio Cervantes 1976, Jorge Guillén, arranca la primera de las misivas dirigidas a su hija mayor, fechada el 16 de enero de 1948, que reúne el volumen ‘Cartas a Teresa’ (Galaxia Gutenberg, 29 euros), que llegará este miércoles, 28 de enero, a las librerías españolas. La edición corre a cargo de Rosa Fernández Urtasun, Margarita Garbisu Buesa y María Pilar Saiz-Cerreda, que profundizan con tres artículos en el significado de estas cartas, mientras que, en el prólogo, Guadalupe Arbona Abascal subraya que se trata de “un epistolario que acorta distancias”.

A lo largo de casi 900 páginas el libro recoge la correspondencia, hasta ahora inédita, que mantuvo entre 1948 y 1984 el vallisoletano, autor de ‘Cántico’ e integrante decisivo de la Generación del 27, con su hija tras el fallecimiento, en 1947, de Germaine Cahen, la primera esposa del poeta. El prolífico intercambio epistolar que mantuvo con su mujer entre 1919 y 1935 ya fue recogido en 2010 por la misma editorial en el volumen ‘Cartas a Germaine’, en edición entonces a cargo de Margarita Ramírez, para un volumen que alcanzaba las 1.400 páginas. En ellas, quedaba plasmado un apasionante retrato de la vida cultural de uno de los períodos más ricos de la cultura española, salpicado con mil y una anécdotas de Dámaso Alonso, el torero Ignacio Sánchez Mejías, Rafael Alberti, Maruja Mallo, Pedro Salinas o Federico García Lorca.

Tras la muerte de Germaine, Teresa se erigió como el soporte de la familia y el principal apoyo de su padre, con quien tejió un vínculo donde las cartas, dada la distancia entre ellos, funcionaban como principal canal en su relación. “Queridos hijos: Me separan de vosotros si Dios y o Valladolid no se oponen, ocho semanas. Siete aquí, una semana de viaje, en suma, un soplo, un relámpago. Comienzo a sentirme en la zona intermedia del viajero”, señala con inmensa cercanía en otra misiva del mismo año.

En el epistolario, que da buena muestra del desarrollo del hispanismo en Estados Unidos e Italia durante la segunda mitad del siglo XX, se descubre también la centralidad de la poesía y las relaciones artísticas y literarias en la vida de Jorge Guillén. Se comentan los viajes europeos, las estancias en universidades americanas, el descubrimiento de Italia, el matrimonio con Irene Mochi-Sismondi (su segunda mujer) y la reconciliación con España.

Teresa se casó con el crítico Stephen Gilman, un hispanista profesor en Harvard y discípulo de Américo Castro, y el epistolario que ahora ve la luz reúne centenares de misivas que se convierten en un valioso testimonio de la vida de Guillén tanto en el exilio (en 1938 se afincó en Estados Unidos, donde permaneció hasta su jubilación del Wellesley College en 1957, momento en el cual se afincó en Italia) como en la etapa de su regreso a España, entre 1977 y 1984, año de su fallecimiento.

Las cartas nos acercan a su memoria familiar, a sus quehaceres cotidianos (preocupaciones, viajes, reuniones, gastos), a los trabajos ordinarios a los que obliga el oficio de escritor (composición de poemas, tratos con editores, correcciones de pruebas) o a las relaciones académicas y sociales que fue estableciendo a lo largo de su trayectoria profesional. Además, son un valioso testimonio de la figura de Teresa Guillén (Teresa Gilman, de casada), en su faceta no solo familiar sino también cultural e intelectual, según informa Ical.

Un camino de superación

Jorge Guillén nació en Valladolid en 1893, y allí se formó antes de marchar a la Residencia de Estudiantes de Madrid. Falleció en Málaga en 1984. Poeta de la Generación del 27, inició su trayectoria docente y literaria en París, donde fue lector en la Sorbona entre 1917 y 1923. Allí contrajo matrimonio con Germaine Cahen y nacieron sus hijos, Teresa y Claudio.

Su obra maestra, ‘Cántico’, una celebración de la realidad en cuatro ediciones que marca un hito en la lírica hispana, germinó en este periodo. Pero la guerra civil dio un vuelco a su destino: el exilio lo llevó a Estados Unidos y su vida en el extranjero, donde ejerció como profesor en Wellesley, se vio interrumpida por la prematura muerte de Germaine en 1947.

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A partir de entonces, la correspondencia con su hija Teresa se convirtió en el reflejo de un camino de superación y amor. En la madurez, Guillén se asentó en Florencia y Málaga con Mochi-Sismondi, mientras su pluma, más reflexiva, daba vida a sus poemarios ‘Clamor’, ‘Homenaje’, ‘Y otros poemas’ y ‘Final’, cerrando un ciclo vital y literario de asombrosa plenitud.