AUVASA
La prioridad semafórica para los autobuses en paseo Zorrilla se retrasa por "incumplimiento de la adjudicataria"
El Ayuntamiento de Valladolid aplica "el procedimiento de penalización" contra la empresa Kapsch
Un autobús en el cruce de paseo de Zorrilla con el paseo del Hospital Militar, en una imagen de archivo.
Ver a los autobuses de Auvasa sortear el tráfico del paseo de Zorrilla con los semáforos siempre en verde todavía tardará en ser una realidad. La activación del sistema de prioridad semafórica se retrasa. El motivo, tal y como confirmó a este periódico el gerente de Auvasa, Eduardo Cabanillas, radica en el «incumplimiento de la empresa adjudicataria en la entrega de los trabajos».
El proyecto, que dará preferencia al transporte público, debía estar instalado antes de final de año en los vehículos y en el Centro de Control de Tráfico municipal. Sin embargo, «no se ha entregado nada», lamentó Cabanillas antes de añadir que el Ayuntamiento de Valladolid ha iniciado «el procedimiento de penalización» contra la compañía madrileña Kapsch, beneficiaria del contrato.
Con una inyección cercana a los 428.000 euros procedentes de los fondos europeos Next Generation, esta iniciativa pretende dar un vuelco a la circulación en la 'columna vertebral' de la ciudad. El proyecto viene de atrás, impulsado por la anterior corporación, y se plantea como un examen práctico sobre el asfalto. El reto pasa por comprobar si la tecnología logra elevar la velocidad comercial de Auvasa, situada en 15,16 kilómetros por hora, y pulir una regularidad que en las líneas ordinarias alcanza el 98,4%.
«Estas actuaciones mejorarán notablemente el servicio de transporte urbano de Valladolid conllevando grandes beneficios para su ciudadanía, mejorando los tiempos de recorrido de las líneas, ahorrando combustible por parte de los vehículos y mejorando la fluidez del tráfico», destaca la memoria como principales beneficios de la medida.
El plan contempla una primera fase piloto centrada en la intersección del paseo de Zorrilla con el paseo del Hospital Militar, un punto de la capital del Pisuerga donde confluyen varias líneas y un alto volumen de tráfico. Tras testar el sistema en este cruce, la previsión incluye una segunda fase de expansión a otras tres intersecciones consecutivas de este arteria principal: la plaza del Doctor Quemada, frente a la avenida de Medina del Campo; el cruce con Juan de Austria, a la altura de El Corte Inglés; y la intersección con la calle Puente Colgante. A este eje vertebral se sumaría posteriormente la confluencia del paseo de Isabel la Católica con la calle de los Doctrinos.
No es un proyecto menor. Su alcance toca la operativa de 11 líneas por las que se mueve el 70% de los viajeros de autobús urbano. Las beneficiarias son la 1, 2, 5, 7, 9, 10, 16, 18 y 19, junto a las rutas C1, C2 y la H. En esta primera fase, 68 autobuses van a actuar como punta de lanza con los equipos ya embarcados; si el ensayo funciona, la intención es replicar el modelo en otras zonas de la capital.
El funcionamiento del sistema se basa en la tecnología de radiocomunicación, un estándar de baja latencia que conecta el vehículo con la infraestructura. «Los autobuses seleccionados estarán equipados con unidades móviles a bordo (OBU) que envían datos en tiempo real sobre su posición y puntualidad a una baliza instalada en el semáforo. Si el software detecta que el autobús llega tarde, la baliza solicita al regulador del cruce el paso prioritario. Esta petición viaja hasta el Centro de Movilidad municipal, donde el algoritmo valora la situación global del tráfico, los tiempos de paso peatonal y la necesidad real del servicio antes de conceder la luz verde», señalan fuentes cercanas al proyecto, antes de añadir que esta tecnología deberá contemplar «condiciones climáticas adversas o episodios de lluvia intensa, baja visibilidad...» que puedan impactar en su funcionamiento.
De igual forma, este sistema puede mejorar la eficiencia del tráfico y ayudar a una conducción más ecológica. «Dependiendo del volumen de tráfico, los centros de gestión del tráfico pueden emitir avisos a los conductores, recomendándoles rutas alternativas u ofreciendo aparcamientos cerca de estaciones de transporte público», según recoge la memoria.
Esta tecnología también «puede informar a los conductores sobre el tiempo que falta hasta que cambie el siguiente semáforo, indicar la velocidad óptima para cruzar una intersección en verde o priorizar el paso de un vehículo de emergencia».
Desde el área de Movilidad insistieron durante su presentación en que se trata de «un sistema inteligente y no de una prioridad absoluta e indiscriminada». Si el autobús circula conforme a su horario o con adelanto, la tecnología no se activa, funcionando el semáforo con su ciclo habitual para no alterar la circulación del resto de vehículos. Del mismo modo, la plataforma cuenta con mecanismos de seguridad redundantes para evitar riesgos de colisión entre vehículos o atropellos, lo que garantiza siempre el tiempo suficiente para el cruce de peatones aunque se modifique la fase semafórica.