TRANSPORTES
Transportes aprueba la autovía entre Villanubla y La Mudarra y reactiva la A-60
El Ministerio de Puente declara de urgencia el proyecto por 74,7 millones para la construcción del tramo vallisoletano

Tramo de la Autovía A-60 que va desde Valladolid a León entre la provincia vallisoletana y Villanubla.
La autovía A-60, que conecta Valladolid con León, da un paso decisivo tras años de retrasos, parálisis y olvidos. Y es que unir las dos ciudades de Castilla y León pareció ser un documento olvidado durante en los años en los cajones del Ministerio de Transportes, sin importar quién ocupara su sillón principal. Pero la «urgencia» es un término que ya aparece en la última actualización sobre sus obras, concretamente en el tramo que comprende desde Villanubla a La Mudarra, reactivado tras años de caducidad.
El departamento dirigido por Óscar Puente ya tiene aprobado provisionalmente, con un presupuesto base licitación de 74,7 millones de euros, el trazado de 10,7 kilómetros que comprende el tramo entre los dos municipios vallisoletanos que, una vez completado, se uniría a la segunda parte del proyecto entre La Mudarra y Medina de Rioseco, que se alarga a 16 kilómetros. Al respecto, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible reflejó su importancia en conectar Valladolid con León para impulsar el desarrollo industrial y la movilidad, prometiendo que en 2025 se podrían licitar las obras de los dos subtramos vallisoletanas. Llegará tarde esa promesa, camino de comenzar el año 2026 sin licitarse aún las obras de construcción de ninguno de los dos tramos indicados, pero con un primer paso a punto de formalizarse tras iniciar Puente el expediente de información pública del proyecto del trazado de Villanubla a La Mudarra.
Así lo comunica el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible en una resolución de la Dirección General de Carreteras recogida por este periódico, mismo documento en la que se declara de «urgencia el proyecto», pudiendo dar así continuidad con el tramo de 13,7 kilómetros entre Valladolid y el Aeropuerto de Villanubla, en servicio desde 2013, y que se sumarían a los 20,3 kilómetros puestos en servicio en 2019 entre Santas Martas y Puente de Villarente, en territorio leonés, donde conviene recordar que el tramo de la A-60 desde Puente de Villarente hasta León está en activo desde 2012. Es decir, una obra con casi dos décadas a sus espaldas que aún vislumbra lejos su final.
En una larga cronología del tramo Villanubla-La Mudarra, los compromisos para su realización destacan por su ausencia. Y es que fue en el año 2017 cuando se publicó la redacción el proyecto, contemplado por los responsables del Ministerio de Fomento –con Íñigo de la Serna a la cabeza– un plazo de dos años sólo para definir las obras con el objetivo de conformar una alternativa de alta capacidad a la carretera N-601, con una inversión de 66,6 millones. Y ese anuncio llegó sólo cuatro días después de que el mismo departamento anunciase la redacción del proyecto para el tramo entre las localidades vallisoletanas de La Mudarra y Medina de Rioseco, por 56,9 millones. Pero comenzar los trabajos en ambos casos fue un asunto aparte.
Sin avances, los documentos pasaron a las manos de José Luis Ábalos, que prometió tras inaugurar en julio de 2018 un tramo clave de la autovía A-60, concretamente el de Santas Martas-Puente Villarente, que en ese mismo año se adjudicarían la redacción de los dos subtramos de Valladolid. No mintió, deparando el proyecto para conectar Villanubla y La Mudarra en la empresa Grusamar Ingeniería y Consulting, radicada en Madrid, que contó con 24 meses para presentar la idea de cómo sortear los once kilómetros que separan ambas localidades. Un trabajo que, finalmente, quedó en balde, sin darle uso Transportes para licitar la obro. Y lo mismo ocurrió con el tramo entre La Mudarra y Rioseco, cuya redacción del proyecto se adjudicó en agosto de 2018 a la empresa a Tecopye, también con un plazo de 24 meses. Pero ni con esas, sin vislumbrarse sobre el suelo la mezcla de áridos y betún en los dos años posteriores.
Con la tramitación totalmente paralizada, se llegó a la caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del tramo de 27 kilómetros entre Villanubla y Medina de Rioseco de la A-60, por lo que ningún proyecto podía aprobarse ni licitarse, afectando a la planificación global del corredor. Una ‘extinción’ que llegó concretamente el 9 de diciembre de 2019 sin que Transportes hiciera nada al respecto. Es más, la mantuvo oculta un año hasta que en diciembre de 2020 el BOE publicara la actualización de esa declaración de impacto ambiental para el tramo entre Villanubla y Santas Martas, en León. Es decir, doce años después de la DIA original, que data del 21 de diciembre de 2009, con el entonces ministro de Fomento José Blanco. Es decir, doce años después, doce años de retrasos y más retrasos.
La triquiñuela de la DIA se siguió aprovechando en los años posteriores para mantener bloqueado los subtramos vallisoletanos de la Autovía a León. Así, hubo que esperar cuatro años para que los ministerios de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, a cargo por aquel entonces de Raquel Sánchez, y de Transición y Reto Demográfico, de Teresa Ribera, para dar el visto bueno a la actualización del procedimiento ambiental de los proyectos de los trazados Villanubla- La Mudarra y La Mudarra-Rioseco. De ello se informó un 23 de octubre de 2023, con una nota de prensa en la que se señalaba, además, nuevas medidas que tendrían que ser tenidas en cuenta en el desarrollo de los respectivos proyectos. Un comienzo prácticamente de cero que llegaría en el mes de diciembre, con la reanudación de la redacción de ambos proyectos, como confirmó el mismo Gobierno a una pregunta de VOX en el Congreso de los Diputados registrada el día 12 de ese mes.
Con las condiciones impuestas por la DIA favorable de julio de 2023 y medidas ambientales adicionales, la A-60 se disponía a dejar atrás el olvido en el que llevaba sumida años. Es más, hubo otro cambio de caras de por medio en el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, esta vez con Óscar Puente al frente, quien se dispuso a rescatar la infraestructura sumamente relevante para Castilla y León. Así, aseguró que los únicos avances más cercanos de esta autovía serían los tramos sólo por la vertiente vallisoletana, pronosticando que en el pasado verano saldrían a información pública los proyectos del tramo central dividido entre Villanubla-La Mudarra y La Mudarra-Medina de Rioseco, del que dijo que es el tramo más avanzado en cuanto a documentación y también «el más crítico» para la circulación, con un cálculo de 6.500 vehículos diarios.
Con unos meses de diferencia, las palabras se convierten en hechos, ya publicada la aprobación provisional del tramo comprendido entre Villanubla y la Mudarra, con un presupuesto base de licitación estimado de 74,7 millones de euros, iniciándose así su expediente de información pública del proyecto del trazado entre el citado tramo.
Además, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, comunica la apertura del correspondiente trámite de información pública a efectos de expropiación forzosa con el objetivo de dar continuidad a la A-60 como alternativa de alta capacidad de la actual N-601. De esta forma, el trazado geométrico comprende una extensión de aproximadamente 10,7 kilómetros, comprendidos entre los puntos kilométricos 212+400 y 222+800 de la N-601.
En cuanto a estructuras, contará con siete pasos superiores, dos inferiores, dos obras de drenaje transversal y un paso de fauna tipo marco. Con un presupuesto base licitación de 74,7 millones y de 1,4 millones para las expropiaciones, el proyecto, redactado por la Demarcación de Carreteras del Estado en Castilla y León Occidental con asistencia técnica especializada, ha superado tanto la supervisión técnica como la auditoría de seguridad vial.
Además, el proyecto de trazado cuenta con Declaración de Impacto Ambiental favorable, formulada en julio de 2023 correspondiente al tramo Villanubla - Medina de Rioseco, que establece las condiciones ambientales para su desarrollo, tales como la protección de la flora y fauna, el control de ruido y polvo, la protección de cauces y acuíferos o la restauración del terreno tras las obras, entre otras medidas.
La resolución declara igualmente la urgencia del proyecto, lo que implica la apertura de un periodo de información pública de 30 días hábiles contados a partir de la publicación oficial, y por el que los interesados podrán consultar el expediente, ya sea para corregir posibles errores o formular las observaciones que consideren pertinentes.
Con todo ello, y tras años y más años, una nueva reactivación ya está a punto de gestarse para que la autovía Valladolid-León sea una realidad y no la gran olvidada de los diferentes gobiernos con paso por la Comunidad.