70 SEMINCI VALLADOLID 2025
László Nemes presenta en la Seminci su obra 'Orphan': un relato de la Revolución húngara de 1956
Inspirada en la historia familiar del propio cineasta, el film reconstruye desde los ojos de un niño la huella que deja la guerra

Fotograma de la película 'Orphan'
El cineasta húngaro László Nemes, reconocido con un Óscar y un Globo de Oro por El hijo de Saúl, marca su vuelta con Orphan, un drama que explora de manera profunda y oscura las heridas emocionales de Budapest en 1957, poco tiempo después de la revuelta contra el régimen comunista.
Inspirada en la historia familiar del propio cineasta, la cinta presentada en el Festival de Venecia y estrenada este viernes en la 70 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), reconstruye desde los ojos de un niño la huella que dejan la guerra, la pérdida y la búsqueda de la verdad.
Tras siete años de silencio, Nemes entrega su tercer largometraje, rodado en 35 milímetros, una obra que combina el rigor histórico con una mirada emocional y contenida.
El filme sigue a Andor, un joven que crece entre los escombros de la posguerra aferrado a la leyenda de un padre desaparecido durante el Holocausto. Su mundo se tambalea cuando un desconocido, Mihály, un carnicero violento interpretado por Grégory Gadebois, irrumpe en su vida asegurando ser aquel padre que creía muerto.
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En este marco, Orphan construye una historia de iniciación y pérdida de la inocencia en un país marcado por la represión soviética. La mirada de Andor, interpretado por Bojtorján Barabás, guía a los semanistas por una Budapest destruida, donde la miseria convive con el miedo y el despertar adolescente.¡
Con una puesta en escena minimalista y precisa, Nemes rehúye el melodrama para acercarse a una sensibilidad realista. Su colaborador habitual, el director de fotografía Mátyás Erdély, convierte la ciudad en un escenario opresivo, donde los tonos sepia y los primeros planos revelan el peso del pasado sobre cada gesto.
El diseño de producción de Márton Ágh y el vestuario de Andrea Flesch destacan por su minuciosa reconstrucción de la Hungría de los años cincuenta, logrando que cada espacio, prenda y textura desplace al espectador a un país en ruinas que intenta recomponerse.
La música de Evgueni y Sacha Galperine, sobria y elegante, refuerza esa atmósfera melancólica, tejiendo un hilo emocional que acompaña al espectador sin distraerlo del drama interior de sus personajes.
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Aunque su ritmo irregular, cambio de planos y su estructura fragmentada pueden desorientar, Orphan confirma el talento de Nemes para transformar el trauma colectivo en experiencia sensorial.
Su apuesta por una narración quebrada y los continuos planos cerrados sobre el rostro del protagonista convierten el desconcierto del niño en metáfora de una nación que aún busca comprender su pasado.
En su regreso, el cineasta húngaro vuelve a explorar los límites de la memoria y el horror con una obra de intensa belleza visual. Orphan es, en última instancia, una meditación sobre el derecho a la identidad en tiempos de ruina y sobre la fragilidad de los vínculos que nos definen cuando la historia los pone a prueba.