Diario de Valladolid

Espíritus Libres | Ana Isabel Martínez de Paz/Montañera

«Las Cainejas ya son historia del montañismo por ser las primeras mujeres en ascender al Naranjo»

Profesora de música e historia. Pero ante todo montañera por vocación, siempre colgada a las peñas de los Picos de Europa. Leonesa de la añada del 63, está orgullosa de muchas cosas en su vida, pero, sobre todo de dos: ser la primera mujer en la historia en ascender más de 100 veces al Naranjo de Bulnes y haber recuperado el testimonio de dos mujeres que hicieron historia en el montañismo español

Ana Isabel Martínez escalando el Naranjo de Bulnes.

Ana Isabel Martínez escalando el Naranjo de Bulnes.ArgiComunicación

Javier Pérez Andrés
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P. ¿Qué es para usted ser un espíritu libre?

R. Ser mi propia brújula. Es la valentía de ser guía de mi propia voz interior, en lugar de vivir encorsetada intentando encajar o, peor aún, complacer a los demás.

P. ¿Cómo se gana la vida?

R. Soy una afortunada, ya que hago lo que me apasiona: soy profesora de Música e Historia

P. ¿Qué le gustaría ser de mayor?

P. Me gustaría ser como Carlos Soria, que acaba de subir al Manaslu de 8.163 metros a sus 86 años.

P. ¿De qué se siente más orgullosa?

R. De haber cumplido una deuda pendiente desde hace 90 años con Isabel Pérez y Teófila Gao, conocidas cariñosamente como las “Cainejas”. Hemos honrado su gesta con unas emotivas Jornadas de Mujer y Montaña en Valdeón.

P. ¿Le queda algún sueño por cumplir?

R. Sí, tengo un proyecto en el corazón que necesito terminar. Sería convertir la casa del “Cainejo” en un museo etnográfico y crear una ruta circular desde Caín a Caín de arriba, pasando por la cueva del queso,

P. ¿Qué es para usted el amor?

R. Es el sentimiento más noble que existe y se manifiesta de infinitas maneras.

P. ¿Lo practica mucho?

R. Sí. Es un músculo que intento ejercitar cada día.

P. Un espíritu libre al que admire.

R. Admiro a las personas que no se doblegan al ruido exterior. Dentro de este grupo hay muchos montañeros y amigos entrañables a los que admiro sin reservas

P. ¿Recuerda el primer día que subió al Naranjo de Bulnes?

R. El 25 de septiembre de 1985, que era sábado.

P. ¿Qué pasó a partir de aquel sábado?

R. Pues, en realidad, yo sólo iba a ver el Naranjo, y de repente me vi con un arnés hecho de cintas y una mochila llena de ignorancia subiendo por aquellas paredes…fue amor a primera vista

P. La última vez que pasó por estas páginas, en 2023, había ascendido 101 veces al Naranjo. ¿En cuánto ha aumentado la cifra?

R. Ahora ya son 105. La última, este mes de agosto cuando hice el mismo recorrido que las “Cainejas” hace 90 años.

P. ¿Cuándo fue la primera vez que oyó hablar de ellas?

R. La primera vez se lo oí contar a Isidoro Rodríguez, historiador y montañero. La historia me impactó tanto que le seguí preguntando por ellas, fuimos recopilando datos y me di cuenta de que nadie las conocía.

P. Acaban de celebrar el 90 aniversario. ¿Satisfecha?

R. Mucho. El ambiente fue excepcional, con varias generaciones reunidas, con respecto, admiración y un sentimiento de haberles hecho justicia

P. ¿Cree que si les preguntamos a los niños de la zona si las conocen dirán que sí?

R. Ahora sí, porque pueden ver la escultura que se les ha hecho en la plaza de Caín

P. Dígame el nombre de cinco mujeres montañeras

R. Pilar Frías, Rosa Fernández, Mónica Bergen, Silvia Vidal y Edurne Pasabán

P. Si esta misma pregunta se la hacemos a cualquiera por la calle, ¿cree que sabrían responder igual que usted?

R. Probablemente no. Hay que seguir haciendo labor de difusión para tener estos referentes que hacen falta en la vida y más en una sociedad tan individualista como la actual.

P. ¿Tienen peso las montañeras en la Federación de montañismo y escalada de Castilla y León?

R. De momento sólo hay una chica vocal, pero hay que seguir trabajando en ello

P. ¿Algún día será realidad la Escuela de guías de montaña en Valdeón?

R. Lo lógico sería que estuviera en Valdeón, sí, pero la sede puede estar en cualquier sitio porque la formación se hace a distancia. Podría ser incluso rotativa.

P. Valdeón ha recuperado el sitio que le corresponde en el montañismo español. ¿Va a perder el paso?

R. No. Lo deseable es que haya más empresas relacionadas con la escalada para afianzar ese liderazgo. La formación tiene que ir por delante de la osadía. No se puede subir a la montaña sin equipo ni conocimiento.

P. ¿Las Cainejas dan para un guión de cine, para un poema, para un cuadro en el ministerio de Igualdad?

R. Para todo eso y más

P. ¿Cómo eran?

R. Unas chicas que vivían en la España rural del primer cuarto del siglo XX, por lo que apenas tenían tiempo libre, porque las mujeres llevaban el peso del hogar y de las tierras

P. ¿Qué fue de sus vidas?

R. Las dos se casaron y tuvieron que emigrar de Valdeón. Isabel se fue a Montevideo y murió allí. Teófila se fue primero a Bruselas y luego a Málaga. Lo curioso es que estuvo presente en los actos de homenaje a su abuelo en 2004, pero nadie se dio cuenta entonces de su propia hazaña.

P. ¿Qué equipo se lleva ahora para subir a una cumbre?

R. Arnés, pies de gato, casco, auto asegurador, seguros móviles, ropa especial, mochilas y un GPS, además del teléfono móvil, claro

P. ¿Qué llevaban las Cainejas cuando subieron?

R. Voluntad. Lo hicieron con faldas, alpargatas y sus manos.

P. ¿Qué cree que simbolizan las Cainejas en el mundo actual?

R. Isabel y Téofila son la voluntad, la capacidad de sufrimiento, la seguridad en sí mismas y tener muy claro el fin sin importar el entorno. Rompieron las barreras sociales porque no estaba bien visto que las mujeres subieran a las montañas

P. La anterior entrevistada dejó esta pregunta: ¿Sabes dónde está el valle de Valdeón?

R. Pues sí, dado que es mi segunda casa.

P. Déjeme una pregunta para el siguiente entrevistado

R. Mencione un desafío de su vida profesional y personal

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