MESA DEL SOTERRAMIENTO
Carnero a Puente: “La Sociedad no solo se dedica a los pasos de integración, también al desarrollo urbanístico"
El alcalde apela al "diálogo" para mantener Valladolid Alta Velocidad y justifica con "el sentido común" su 'no' a los pasos de Ariza
Carnero preside la reunión de la Mesa del Soterramiento en Valladolid.
El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, blindó este jueves su posición frente al Gobierno central y esgrimió una defensa a dos bandas para mantener con vida la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV). Por un lado, apeló al "diálogo" como única vía para reconducir la situación; por otro, advirtió que se prepara para una contienda judicial si el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, consuma su amenaza de disolver la entidad. Además, justificó su negativa a autorizar los pasos de Ariza no en informes técnicos, sino en el "sentido común", al considerar que su ejecución simultánea con las obras de la nueva estación de tren sumiría a la ciudad en un "bloqueo total y absoluto".
Tras presidir la Mesa del Soterramiento para informar a sus integrantes de la tensa reunión del Consejo de Administración de la SVAV celebrada el pasado lunes, defendió que su equipo de Gobierno ha cumplido el convenio de integración de 2017. De hecho, recordó que bajo su mandato se han finalizado actuaciones como los pasos de Panaderos y Labradores o la obra completa del túnel de Padre Claret. "Nosotros en el convenio hemos llevado a cabo actuaciones en las cuales podemos estar o no de acuerdo, pero las hemos ido cumplimentando", aseguró. El regidor situó el verdadero punto de fricción en una cuestión de planificación y pragmatismo. "No hay ningún empecinamiento", afirmó, para después explicar que el rechazo a los pasos de Ariza responde a una necesidad de "velar por la calidad en la planificación de las obras".
El centro de su argumentación es el "desorbitante proyecto de la nueva estación de tren", del que, según reconoció, apenas conocen detalles. "Bastante trastorno causan a los vecinos las obras ordinarias como para que nos metamos en un desconcierto y en un 'totum revolutum' febril de obras que hagan que Valladolid, por mucho tiempo, sea intransitable", abundó.
La imagen que proyectó para ilustrar el futuro cercano fue la de la estación de Chamartín en Madrid, un escenario que, advirtió, los vallisoletanos van a "sufrir". Por eso, insistió en que no es necesario un papel que lo demuestre. "¿Qué más informe técnico que el sentido común de todos y cada uno de nosotros?", se preguntó retóricamente. "Hasta que no veamos cómo evoluciona la obra de la estación, no vamos a tomar una decisión que afecta en un círculo de influencia muy cercano. Eso es lo que tenemos y eso es lo que hay".
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Más allá de la disputa por las obras, Carnero reivindicó el papel fundamental de la SVAV como motor de desarrollo urbanístico, una función que, a su juicio, trasciende la mera ejecución de pasos subterráneos. "La Sociedad Valladolid Alta Velocidad no es una sociedad que únicamente se dedique o se tenga que dedicar a cometer pasos de integración", sentenció, antes de subrayar que la entidad tiene una "actividad importantísima, viva y mantenida" que se centra en la "gestión y el desarrollo urbanístico" de los suelos liberados por el ferrocarril. En este punto, recordó la operación pendiente sobre los terrenos de los antiguos talleres de Renfe.
En este punto, explicó que, una vez Renfe y Adif los "descontaminen", deben entregarlos a la sociedad para que ésta los urbanice y proceda a su venta. El dinero obtenido, según detalló, serviría para amortizar la "famosa deuda de los 400 millones", una deuda que, matizó, permitió en su día acometer obras como el soterramiento en el Pinar de Antequera o la construcción de los nuevos talleres de Renfe. La venta de esas parcelas posibilitará, además, que Valladolid disponga de "más vivienda" en un entorno "importante en la trama urbana".
Ante la amenaza de disolución planteada por Puente, la postura del alcalde es de firmeza. Sostiene que "no hay causa legal" que la justifique y se muestra expectante. "Cuando sepamos la causa que aduce Adif, pues lógicamente acometeremos y contestaremos jurídicamente a esa cuestión", declaró. "Nos reservamos los derechos que le corresponda ejercer a la ciudad de Valladolid ante quien le corresponda, incluidos lógicamente los propios tribunales".
Pese a la escalada de tensión, Carnero no abandona su principal reclamo: el diálogo. Un diálogo que considera imprescindible para modificar el convenio de 2017 y "transitar otra vez hacia el soterramiento", un proyecto que considera como "legítimo, viable y necesario para la ciudad". Por esta razón, hizo un nuevo llamamiento explícito al Gobierno de España para sentarse a una mesa que, según él, ha solicitado por escrito "en muchas ocasiones". "La ciudad de Valladolid en todo este proceso ha aportado mucho y necesita seguir trabajando para hacer una ciudad más próspera, no solo en lo económico, sino sobre todo en lo social. De ahí nuestro empeño en mantener abierto el diálogo, que es donde vamos a seguir permaneciendo", concluyó.