NUEVA DIRECTORA DEL IOBA | MARGARITA CALONGE
Calonge: "El profesor Pastor nos pidió que no dejásemos que hicieran daño al IOBA"
La investigadora recoge el testigo de Miguel Maldonado al frente de la institución a finales de julio

Margarita Calonge, nueva directora del instituto IOBA
El Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada de la Universidad de Valladolid (IOBA) abre una nueva etapa con Margarita Calonge al frente. La nueva directora fija un rumbo claro: cumplir «con creces» los objetivos del programa de excelencia para asegurar la renovación del centro, reforzar la producción científica y la captación de recursos y dar el salto de participar a coordinar un gran proyecto europeo. Todo ello sin sacrificar el equilibrio que define al IOBA: asistencia clínica, investigación aplicada y una pujante docencia de posgrado que alimenta el talento investigador y llega «del laboratorio a la cama del paciente».
La nueva directora es una de las figuras más destacadas del instituto, al frente del grupo de investigación de superficie ocular, especializado en patologías como el ojo seco, las uveítis, las alergias o las enfermedades inmunológicas. Su perfil combina la actividad clínica con la labor investigadora y una proyección internacional respaldada por estancias en instituciones como la Universidad de Harvard. Además de su labor como investigadora principal, Calonge ha desempeñado hasta ahora tareas de gestión científica dentro del IOBA, lo que le otorga un profundo conocimiento del funcionamiento interno del centro.
Desde su fundación, el IOBA ha atendido a más de 90.000 pacientes y ha desarrollado una intensa actividad investigadora y docente, con la misión de transferir el conocimiento generado en los laboratorios a la práctica clínica.
Pregunta. ¿Qué fue lo primero que pensó cuando fue elegida directora del IOBA?
Respuesta. En broma pensé «uf, la que me ha caído», pero en realidad no fue así. Yo ya pertenecía la comisión de dirección y tras el fallecimiento del profesor Pastor tuvimos muchas reuniones. Miguel Maldonado, que debía cesar por ley, ya me lo había propuesto en marzo, así que preparé unas diapositivas con objetivos para el mandato que ahora es de seis años. Fue un alivio que nadie votara en contra
P. Sus predecesores, Pastor y Maldonado, dejan un listón muy alto y un legado a preservar, ¿qué destacaría de él?
R. El IOBA existe desde 1989 como Instituto de la Universidad de Valladoli y, como Instituto Universitario en 1994, desde su publicación en BOE en diciembre de 1994. De ahí que hayamos celebrado hace poco nuestrao30 aniversario, de hecho, el dia siguiente al fallecimiento del profesor Pastor. Desde entonces, el IOBA no ha parado de crecer, con problemas y dificultades, pero con innumerables alegrías por los logros que íbamos consiguiendo. ¿El legado a preservar? Seguir creciendo como una institución única que somos y aportando el valor que nuestra universidad (la UVa) sabe, asi lo ha manifestado en numerosas ocasiones, que aportamos. Única me refiero a seguir siendo una institución que aúne los dos pilares básicos de toda institución universitaria: docencia e investigación. El problema que siempre hemos tenido es la falta de comprensión de algo elemental: somos un instituto sanitario, investigamos en salud y en enfermedad, como dice nuestro lema «investigamos para curar mejor». La mayoría del mundo universitario lo entiende, pero la rigidez de las instituciones públicas impuestas desde nuestros gobiernos, en aumento además, dificulta mucho aunar docencia e investigación clínica. El legado a preservar pues es seguir creciendo como Instituto Universitario en docencia de posgrado y en investigación, tanto dirigida a la transferencia (a la industria farmacéutica en nuestro caso, para que pueda llevar nuestras ideas y trabajo al paciente) como traslacional (la que se lleva al paciente); y es nuestro principal objetivo y, sin duda, el legado que mantener y que hacer crecer.
P. ¿Qué legado profesional y humano de José Carlos Pastor sigue marcando hoy el rumbo del IOBA?
R. El IOBA fue idea y concepción del profesor Pastor como saben; algunos comenzamos con él desde el inicio y otros se fueron sumando posteriormente. Gracias a su capacidad innata de líder y a su infinita generosidad con todos sus alumnos (son muchas decenas los profesionales formados por él en España y fuera de nuestro país (America latina principalmente) y el amor por la Universidad. Desde los inicios del IOBA y no solo hasta que dejo de ser director en 2018, sino hasta pocos días antes de su fallecimiento, no dejó de estar pendiente del IOBA. Su legado profesional ya lo he comentado: El IOBA. Nos lo pidió a todos, pocos días antes de su fallecimiento: «No dejéis que hagan daño al IOBA». ¿Su legado personal? La alegría y el entusiasmo que nos transmitía todos los días, su increíble capacidad de liderazgo y la enorme capacidad de trabajo y de emprender nuevos retos. Y su amor infinito por la Universidad (él siempre decía que en su tumba quería que pusiéramos «aquí yace un universitario»). Eso hacía que sintiéramos cada dia al venir a trabajar, la felicidad de sentirnos «iobanos» y darlo todo por el IOBA, por nuestra universidad. Hay que entender que el profesor Pastor ha sido no solo nuestro «jefe» durante tantos años, sino el «maestro» de muchos de nosotros. Su personalidad, profesionalidad y liderazgo vital han sido únicos e irrepetibles.
P. Tras recoger el testigo de Miguel Maldonado, ¿qué cambios se propone introducir y que elementos de su mandato mantendrá?
R. Gracias al profesor Maldonado, nuestro director desde el año 2018, el IOBA no sólo no ha desaparecido, como algunos auguraban, creyendo que nadie podría con la inmensa labor que es mantener y hacer crecer al IOBA una vez que el profesor Pastor desapareciera. Pero somos un equipo y el profesor Maldonado, con la ayuda de todos y cada uno de los iobanos, ha logrado que el IOBA sobreviva y siga creciendo. Si hay que destacar algo especialmente es que, bajo su dirección, el IOBA mejoró su situación económica de forma clara y mantenida en los últimos años; este objetivo le ha llevado mucho esfuerzo, mucho tiempo, muchas gestiones y era lo más importante que debía conseguir; y lo consiguió. Es difícil contestar a que mantendré y que cambios introducir. Hemos de mantener la buena situación económica que se ha logrado bajo su dirección y este es un tema que me preocupa sobremanera, pues a la vez necesitamos una gran inversión en equipamiento y en recursos humanos, por lo que el reto ahí es evidente. Quizás eso será lo principal en lo que hay que invertir: recursos humanos, ya que los que iniciamos el IOBA nos hemos hecho mayores y necesitamos ya encontrar relevo. De todo el personal sanitario que convive en el IOBA: PTGAS (personal técnico de gestión y administración de servicios), enfermeros/as, ópticos-optometristas y médicos, son estos últimos los de más difícil relevo. Y ello se debe, en parte al menos, a que el tipo de médico oftalmólogo que el IOBA necesita son especialistas que deseen emprender a la vez una carrera investigadora y docente. Porque ese es el hecho diferencial que aporta estar en la Universidad. Ni es fácil encontrar ese perfil, ni a la Universidad pública española le es fácil implementar este concepto.
P. ¿Qué repercusión tiene el IOBA en el mapa de investigación europea? ¿Qué calado tiene en Europa?
R. Al IOBA se le conoce fuera de España, tanto en Europa como en América, sin ninguna duda. Lo que más admiran es aquello por lo que nos toca luchar tanto cada día: que hayamos sido capaces de aunar en una sola institución las tres ramas que permiten que la Medicina y las demás Ciencias de la Salud progresen y crezcan: investigación, docencia y asistencia clínica. Hay mucho y muy buenos equipos investigadores en Europa, pero muy poquitos aúnen esto con una asistencia clínica especializada. Cuando entramos en proyectos europeos, nuestra gran fortaleza es que ofrecemos no sólo investigación más básica o preclínica (que también la tenemos y de alta calidad), sino que ofrecemos investigación clínica, en forma de estudios y ensayos clínicos, algo que suele ser muy difícil de conseguir.
P. ¿Cuál es el mayor logro del IOBA y qué noticia le gustaría que el IOBA protagonizara?
R. El mayor logro del IOBA es su capacidad de aunar en la misma institución universitaria, en los mismos profesionales, en el mismo edificio, investigación, docencia y asistencia clínica especializada, las tres áreas con las que el IOBA fue creado. Este logro es a la vez el mayor reto que tenemos: buscar e implementar una fórmula que nos siga permitiendo mantener estas tres áreas unidades dentro de una universidad pública de Valladolid. Porque si se segmentan, el IOBA perderá su razón de ser. Esto hay que lograrlo, pero no será una noticia; la noticia, y muy penosa, sería que no lo lograramos. ¿Noticia que quiero ver? Lograr estabilizar la excelencia en investigación de forma permanente. La hemos conseguido con el proyecto ‘Escalera de Excelencia’ de la Junta de Castilla y León en 2024-25 y durante los próximos 4 años; pero este hito necesita ser consolidado más allá de esos 4 años. Esa sería una gran noticia y seguimos trabajamos con más ahínco para lograr conseguirlo.
P. ¿Cuál es su hoja de ruta, por ejemplo, para los primeros 100 días?
R. El primer objetivo es cumplir con creces el programa de excelencia porque garantiza nuestra continuidad. Los institutos se renuevan cada cinco años por la Junta de Castilla y León y si no cumplimos requisitos exigentes, se puede cerrar. Estos requisitos son fundamentalmente de investigación; tenemos que crecer en personal dedicado, en calidad de publicaciones y en financiación. Estoy orgullosa del nivel, pero debemos mejorar un poco más.
P. ¿Y cómo se va a materializar esa mejora?
R. Primero, revisando la situación de todos los grupos -de investigación-. He dirigido siempre uno de inflamación de superficie ocular y hay que asegurar que todo el mundo capte fondos y estabilizar figuras /universidad/fundación), aprovechar al máximo el pertenecer al CIBER-BBN. Un gran objetivo es llegar a coordinar un proyecto europeo. Hemos coordinado el grupo español en algunos, pero no el europeo completo. Es difícil y hemos formado doctorandos de Croacia o Grecia, hemos participado, pero ahora queremos coordinar.
P. Para ese salto, ¿cómo van a equilibrar asistencia clínica, investigación y docencia sin que ningún ámbito pierda tracción?
R. Es imprescindible que siga equilibrado. Somos un instituto sanitario: médicos, optometristas, enfermeras, biólogos, bioquímicos... Investigación en salud ocular y visión. Al ser aplicada, no existe sin un área clínica de ensayos y estudios en pacientes. La docencia, por su parte, es nuestro sueldo y donde más crece la Universidad es en posgrado: tenemos cinco másteres y un programa interuniversitario de doctorado que coordinamos. Los predocs hacen prácticas, muchas en el área clínica. Nuestro lema es «investigamos para curar»: llevar el laboratorio a la cama del paciente requiere estudios clínicos, revisiones de historias, prospectivos, ensayos...
P. ¿Prevén cambios en la estructura de unidades y grupos de investigación?
R. Lo revisaremos, pero salvo propuesta importante, no. Todos tienen líneas y proyectos. Los grupos más potentes son: el de retina -con dos ramas, una dirigida por el doctor Salvador Pastor y otra por la doctora Rosa Coco-, el de optometría, con el profesor Raúl Martín, el de cirugía refractiva y calidad de visión, con el doctor Maldonado, y el mío, de inflamación de superficie ocular. También hay actividad en glaucoma, pero no son entidad de grupo. Todos somos GIR (Grupos de Investigación Reconocida) y UIC (Unidades de Investigación Consolidada).
P. Financiación en esta nueva etapa: ¿de dónde saldrá y cómo asegurar la estabilidad presupuestaria?
R. Intentamos que cada área se autofinancie, aunque hay solapamientos. La unidad de ensayos clínicos está a caballo entre clínica e investigación. En investigación dependemos de financiación pública (Estado, Junta y algo universitario) y privada. En la financiación pública hay restricciones y tiempos variables, por eso quiero aumentar la privada, sobre todo de farmaceúticas. Es vital la financiación y el servicio al paciente.
P. En cuanto a las infraestructuras y al equipamiento, ¿hay cosas que mejorar? ¿Cómo resolverlo?
R. Tenemos un gran edificio -inaugurado en 2009- con problemas de construcción propios de aquella época, desde la poca seguridad externa puertas y ventanas que no cierran, un montón de cosas que espero que en el reservado correspondiente de la Universidad nos ayuden a arreglarlo y si no, pues tendremos que tirar de nuestros fondos. El equipamiento de investigación lo vamos renovando con los proyectos que conseguimos y con el apoyo del laboratorio universitario de técnicas instrumentales. Donde estamos más deficitarios es en aparataje clínico envejecido.
P. Sobre los ensayos clínicos multicéntricos, ¿cómo planean atraer más a Valladolid?
R. Para que te localicen como IP hay que publicar y tener actividad científica. También examinan si tienes estructura de ensayos, pacientes suficientes y buen historial de reclutamiento y cumplimiento de plazos. Es clave tener un buen Comité de Investigación Clínica: en Valladolid había dos y se han unificado. Yo creo que van a funcionar mucho mejor, pero necesitan más financiación. Entonces, necesitamos más apoyo institucional, para que los comités sean mucho más ágiles, para que la burocracia se reduzca. Porque otra cosa que pregunta una compañía es cuánto tiempo va a tardar el comité en aprobarme esto, cuánto tiempo va a tardar la Agencia Española en aprobarme esto. Entonces, la Agencia Española se ha portado bastante bien, menos en la época del COVID, lógicamente, que ahí fue un horror para todos, porque, lógicamente, tenían que estar dedicados a ello. Pero sí que tenemos una estupenda unidad de ensayos clínicos que está todo el día encima de ellos.