INCENDIOS
Álvaro, el bombero de Valladolid en los fuegos de León: «Es como si hubiesen tirado la bomba atómica»
El vallisoletano trabajó durante dos días en el operativo del incendio de Oencia en El Bierzo y asegura que el paraje «es desolador» / «Es un yermo, está todo arrasado»

Álvaro Paramio, bombero del Ayuntameinto de Valladolid
El pasado lunes varias unidades de bomberos de Valladolid se desplazaron hasta León para colaborar en las labores de extinción de los incendios que han tomado la comarca del Bierzo. Uno de los profesionales que se desplazaron hasta las llamas que han tomado la zona de Arnado, en el municipio de Oencia, es Álvaro Paramio, un bombero del equipo del Ayuntamiento de Valladolid. Tras trabajar en la zona bajo el mando del centro de control ubicado en la localidad de Santo Tirso de Cabarcos los vallisoletanos regresaron a la ciudad del Pisuerga durante la tarde de este miércoles.
«El día 18 nos activaron a seis bomberos de mando con un conductor para realizar un relevo en la zona a las 3 de la mañana del martes. Comenzamos la jornada en el parque de bomberos de Ponferrada y a las 9 de la mañana se realizó una reunión con los demás efectivos que venían de Castilla y León, de Soria, Segovia y Salamanca, y el jefe del servicio de Ponferrada, que estaba muy agradecido de la ayuda que había acudido», explica Paramio.
«En la reunión nos comentó un poco cómo estaba la situación, que era bastante complicada porque eran fuegos que se estaban comportando de una forma totalmente arbitraria. Muchas veces por el sentido del viento sabes a dónde puede ir el frente, pero en esta ocasión era incontrolable. Nos comunicaron un poco la situación de cómo estaba el lugar, y después ya acudimos al puesto de mando avanzado en Santo Tirso de Cabarcos».
«Allí nos juntamos con otros medios y servicios de bomberos, como la UME o los equipos que enviaron desde Francia, y el puesto de mando avanzado nos dio ubicaciones a donde deberíamos ir a trabajar. En el caso de nuestro equipo, nos tocó ir a Oencia a hacer una defensa del pueblo por si se propagaba el incendio hacia allí».
El bombero vallisoletano apunta que su jornada transcurrió «apagando un par de focos, sobre todo, refrigerando y refrescando un poco los alrededores del pueblo, porque al otro lado de la colina había un frente de llamas que se podía acercar a la localidad peligrosamente».
Así los seis efectivos, una autobomba rural y un vehículo todoterreno de apoyo se han centrado en la protección de los municipios, puesto que al no ser unidades forestales no disponen de los equipos necesarios para actuar en dichas áreas.
Entre otras labores se han centrado en la realización de cortafuegos de defensa que consisten en la quema controlada de zonas forestales de forma estratégica para que si el incendio llegara a alcanzar la zona que se quiere proteger, en este caso los núcleos de población, no cuente con combustible que quemar, al haber sido prendido previamente, y no pueda avanzar.
Tras esto acudieron a apagar una casa que se encontraba en llamas en el municipio de Lusio, que fue devastado por las llamas tras la propagación del incendio que se extendió desde la comarca de Valdeorras, Galicia. Allí es donde vieron de primera mano el grave alcance que tuvo el fuego en esta zona de la provincia leonesa.
«Sofocamos un poco las llamas que había en esa vivienda, pero lo que vimos fue desolador. Un yermo. Era como si hubiesen tirado una bomba atómica. El pueblo estaba arrasado. Había kilómetros y kilómetros y de vegetación toda quemada. Un desastre. Esa gente lo ha perdido todo. La envergadura de la situación es muy complicada», explica afectado.
«Hemos vuelto bastante impactados, porque según estábamos de camino a Valladolid, no veíamos más que humo por todas las zonas que pasábamos, incluso aquí en la capital. Estamos intentando desintoxicarnos un poco de toda la información que nos llega, porque puede llegar a atorar la cabeza dándole vueltas todo el rato a lo mismo».
«Ver que la gente lo ha perdido todo, no solamente casas, sino también sus trabajos, que es el caso de los agricultores y ganaderos, que ya no les queda nada… No hacemos más que pensar en toda esa gente y queremos seguir ayudando. Intentamos no pensarlo, pero es muy complicado».
En cuanto a la situación en la que se encontraba la zona antes de su vuelta a Valladolid Álvaro Paramio apunta que lo que vieron durante el martes es que a primera hora de la mañana «había una barbaridad de humo» y al finalizar la jornada, a las 7 u 8 de la tarde cuando realizaron el relevo con los otros compañeros, «había bajado bastante la intensidad».
Después de la realización de estas labores y la mejora de las condiciones de los incendios debido a la bajada de las temperaturas el centro de control le indicó al equipo proveniente de Valladolid que podrían regresar a la ciudad del Pisuerga.
Ahora esperan a que les precisen si es necesaria su presencia en otros puntos de la comunidad. «Estamos a disposición de lo que considere el CECOPI para poder ir a ayudar donde sea necesario», asegura el bombero del Ayuntamiento de Valladolid.

Efectos del incendio de Oencia en Lusio, donde participado los bomberos vallisoletanos

Efectos del incendio de Oencia en el que han participado los bomberos vallisoletanos

Bomberos del Ayuntameinto de Valladolid

Efectos del incendio de Oencia en Lusio, donde participado los bomberos vallisoletanos
