Diario de Valladolid

PISCINAS

La Policía vigilará las piscinas de Valladolid ante la falta de personal en las empresas de seguridad

El Ayuntamiento vuelve a declarar desierta la segunda tramitación para contratar el servicio pese a las mejoras introducidas y desiste de un nuevo intento

Opta por reforzar el control de accesos este verano y por recurrir a las rondas policiales

Una usuaria en la piscina de Juan de Austria.

Una usuaria en la piscina de Juan de Austria.J.M. LOSTAU

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Valladolid

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Las piscinas municipales de la capital no tendrán vigilantes de seguridad este verano. El Ayuntamiento de Valladolid ha vuelto a declarar desierto el segundo intento de contratación de este servicio y finalmente ha decidido renunciar a él, después de que las empresas del sector les hayan trasladado las dificultades que tienen para encontrar personal disponible en época estival. El refuerzo para «favorecer la convivencia» en los recintos de ocio en lo que resta de temporada será gracias al apoyo en el control de acceso y a través de las rondas que efectúen agentes de la policía municipal, según explicó la concejala de Participación y Deportes, Mayte Martínez.

La responsable del área insistió en que, aunque introdujeron varias mejoras en los pliegos que lanzaron a finales de junio por vía urgente, no han conseguido tener ofertas. Ni el aumento del precio por la prestación, ni la división por lotes ni la reducción de horario de vigilancia han sido reclamos lo suficientemente atractivos como para captar el interés de ninguna mercantil.

«No va a haber más intentos porque si no se han presentado empresas en los dos procedimientos que hemos hecho es porque no tienen trabajadores para cubrir el servicio», sostuvo Martínez para justificar la decisión, antes de recordar que el Consistorio, a través de la Fundación Municipal de Deportes (FMD), arrancó los trámites en enero. «No es que nos haya pillado el toro, pero si las empresas no se presentan, qué vamos a hacer».

Como alternativa para suplir la ausencia de vigilantes en las instalaciones de recreo, el Ayuntamiento extenderá el servicio denominado ‘control de acceso’ que opera en la actualidad, y cuya misión es colaborar con el personal de taquilla y con los socorristas, por ejemplo recordando a los usuarios que es obligatorio el uso del gorro o comprobando que nadie se salta el vallado. «Es como un nexo que ayuda a los trabajadores», indicó Martínez. Y aunque si hay un altercado sólo pueden actuar dando aviso a la policía, su presencia sí tiene un «efecto disuasorio», añadió la concejala.

Esta ayuda, la del control de acceso, es la modalidad que tuvieron que poner en marcha cuando arrancó a mediados de junio la temporada de chapuzones y no habían conseguido firmar el contrato con ninguna empresa de seguridad. Porque la que habían seleccionado –Alcaraz Seguridad– no llegó a formalizar el contrato. Fue la única que concurrió al procedimiento inicial.

Ante esta situación, la Fundación Municipal de Deportes optó por la solución del control de accesos para no depender únicamente de la Policía Municipal, a quien habían solicitado ayuda para que hiciera rondas en las piscinas mientras elaboraba los nuevos pliegos del servicio de vigilancia y seguridad.

En ellos, la FMD elevó un 25% el precio por hora de prestación (de 20 euros a 25, aproximadamente), dividió el servicio por lotes para que no fuera uno único, sino que cada recinto se pudiera contratar de forma independiente, y redujo tanto el número de vigilantes como el horario de actuación. En concreto, aunque al principio había estimado que serían necesarias dos personas en las piscinas de Juan de Austria se conformó con uno en el segundo intento y, en vez de iniciar los turnos a las 15 horas, se retrasó a las 16 horas.

Lo único que se mantuvo en los mismos términos al comparar la segunda tramitación con la primera fue el horario de cierre a las 21 horas, la petición de dos vigilantes en Canterac y la presencia de un ‘agente’ en Rondilla y en Riosol.

En todo caso, no habrá ‘uniformados’ en ninguna de las instalaciones. Hasta que cierren el próximo 1 de septiembre, en estos espacios el ‘extra’ para velar por la buena convivencia se ceñirá al mencionado refuerzo en los controles de entrada. Según avanzó la concejala de Deportes, se realizará mediante contratos menores.

Mayte Martínez lamentó que «siga habiendo gente incivilizada que hace lo que le da la gana» en las piscinas, molestando a otros usuarios e incluso «atemorizando a los socorristas». A pesar de que se trata de una «minoría», su comportamiento provoca «tensión» y genera un clima incómodo entre quienes acuden a disfrutar de una jornada tranquila de descanso.

Por eso, la concejala apeló a que la ciudadanía tenga un comportamiento «sensato, como Dios manda», mientras esté en un «recinto compartido». «Normalmente siempre son las mismas personas y aunque les expulsen, al día siguiente vuelven y la vuelven a liar». «Es una lástima», a juicio de la responsable del área» que existan comportamientos incívicos e incluso lleguen al extremo de las heces en el agua, pues en esos casos hay que cerrar las instalaciones y los perjudicados son los usuarios.

El único espacio de Valladolid que, en general, sortea este tipo de problemas, es la piscina de Puente Duero, para la que el Ayuntamiento ni siquiera solicita el servicio de vigilancia y seguridad. «He hablado con alcaldes de algunos pueblos de alrededor y ellos no tienen vigilancia porque no se dan este tipo de situaciones; allí no hay problemas de convivencia», ahondó la concejala para criticar que, «aunque la mayoría de los usuarios se comporta de manera adecuada», hay grupos problemáticos. Y señaló principalmente Canterac como foco de los conflictos.

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