NUEVO CARRIL BICI

Así es el recorrido en bici del nuevo carril de Isabel la Católica: paradas en pasos de peatones y desniveles
La nueva vía ciclista provoca que el ciclista deba poner mayor atención al peatón, con un paso de cebra cada 55 metros
Un sol abrasador que invitaba a ser una más entre las pieles tumbadas sobre las arenas de las Moreras. Pero no era día de playa y sí de pedales. No de los botes típicos para surcar riachuelos, sino de bicicleta para circular el nuevo carril bici de Isabel la Católica. Sin mallas, pero con el ímpetu de un ciclista corriente, un servidor puso las ruedas sobre el recién estrenado asfalto de color verde como primera toma de contacto. Y el examen tiene sus puntos positivos y negativos.
No se esperaba una masa de ciclistas invadiendo el nuevo trazado, pero la realidad de las primeras horas de la inaugurada vía ciclista se definieron por la soledad. Porque si no faltaron los ciclistas y usuarios de patinete en el discurrir de todo el paseo de Isabel la Católica, la mayoría siguieron utilizando el antiguo trazado, aprovechando los últimos instantes de su futura desaparición.
Valladolid
El nuevo carril bici de Isabel la Católica rinde homenaje a la ciclista Estela Domínguez
José Javier Álamo
Sin esos ‘obstáculos’, el trayecto no se despega de la atención a posibles imprevistos, especialmente desde el punto de vista peatonal. Y es que el nuevo carril, al discurrir por mitad de La Rosaleda y Las Moreras, conlleva que de un momento a otro se te pueda cruzar algún viandante. De ahí que el trazado ciclista esté repleto de pasos de cebra, que alcanza la veintena a lo largo de más de un kilómetro. Algunos con relativa separación, lo que permite el transcurso continuo durante varios minutos, especialmente desde el puente Mayor. Y otros, con apenas cinco metros de distancia, como los que discurren a partir del cruce con la plaza del Poniente o en el restaurante Los Álamos, uno de ellos ahora mismo prescindible al estar ubicado en la entrada del local que actualmente está inutilizado.
En una radiografía de la vía ciclista, cada paso de cebra está pintado cuando hay unas escaleras de acceso a los diferentes servicios que se encuentran Las Moreras. Escaleras para entrar al parque, paso de cebra; escaleras para bajar a la playa, paso de cebra; escaleras para bajar al parking, paso de cebra. Y si ya se está ojo avizor con plena luz del día, los riesgos se pueden concentrar a la noche, con zonas menos iluminadas.
Ese contacto casi directo con el peatón es la diferencia con el anterior trazado, el cual discurría más próximo por los vehículos que circulaban por el paseo Isabel la Católica. Diferentes perspectivas, pero misma precaución.
Y otra diferencia sería los diferentes desniveles que en bajada provocan que se alcance mayor velocidad de la adecuada ante el posible encuentro con peatones. Un hecho que ocurre en la zona comprendida desde el inicio del trazado desde el puente de Isabel la Católica hasta la puerta de entrada al parque de Las Moreras.
A mayor o menor ritmo, uno de los puntos a tener en cuenta es la suavidad del trayecto en gran parte del recorrido salvo cuando una alcantarilla aparece en el camino. Aunque no son muchas, entre cuatro o cinco, su encuentro provoca que exista algún 'mini' bache que pueden llegar a ser un riesgo para el ciclista.
Nuevos y diferentes cambios que, si hay que sacar una conclusión, dan la sensación que el ciclista debe prestar mucha más atención a su circulación que con el anterior trazado.