Luto en la hostelería de Valladolid
Muere abatido por bombas rusas el chef ucraniano finalista del Mundial de Tapas de Valladolid
Hryhorii Zvirhzde, de 33 años, servía en la actualidad como piloto de drones del Ejército de Zelenski y murió en un bombardeo de Moscú

Hryhorii Zvirhzde, en su unidad anitaérea del ejército ucraniano en 2022, cuando concedió la entrevista a Diario de Valladolid El Mundo.
Devastación, desgarro y luto en la gran familia del campeonato mundial de tapas de Valladolid. Uno de los participantes de la edición de 2021, el chef ucraniano y ahora soldado Hryhorii Zvirhzde, de 33 años, murió este pasado miércoles en Ucrania víctima de un bombardeo ruso, según informaron familiares directos del soldado a fuentes del Campeonato Mundial de Tapas de Valladolid.
Zvirhzde fue profesional de la cocina hasta principios de 2022 fecha en la que decidió alistarse cuando las tropas de Putin invadieron su país. Se enroló una unidad antiaérea ucraniana y en la actualidad era piloto de drones. La ira del Ejército de Putin del principio desatada a comienzos de esta semana cuando aparatos voladores no tripulados destruyeron aviones de combate rusos, provocó una furibunda respuesta.
Querían venganza y la unidad de drones de Ucrania era el blanco a batir. Y así fue. “Familiares nos han comunicado que Hryhorii estaba en una base de despegue de drones y murió por un bombardeo de la aviación rusa. Lo sabemos porque un compañero de la estación que sobrevivió, aunque con graves heridas, lo comunicó a sus familiares”, indicaron las fuentes consultadas, aún en estado de shock por el desenlace del cocinero que dejó huella en el concurso en Valladolid, donde se alojó el 7 de noviembre de 2021 en el Hotel Mozart y concursó el 10 de noviembre de ese mes con un rollo de lubina vieira.
Tanta afinidad hubo con el chef ucraniano, que la entidad coordinadora del Mundial de Tapas, la empresa e-Spain del vallisoletano Ángel Moretón, se trajo a Valladolid a la mujer (ahora viuda) de Hryhorii en cuanto se declaró la guerra en febrero de 2022. También a los dos hijos, niña y niño, del matrimonio. La mujer partió este jueves a Ucrania, con escala en una ciudad centro europea.
Este diario pudo entrevistarle en octubre de 2022 y fue el único en hacerlo, cuando ya estaba en las filas de las tropas de Zelenski, en un reportaje que llevó por título: “Hryhorii, de concursante del Mundial de Tapas de Valladolid, a soldado antiaéreo en Ucrania”.

El cocinero con la bandera de Ucrania en el corcurso celebrado en la cúpula del Milenio el 10 de noviembre de 2021
Una pieza periodística que pretendía reflejar el destino de este ucraniano, en las antípodas de sus compañeros finalistas que han seguido abriéndose camino entre fogones de vuelta a sus países. La expresión ‘la vida te puede dar un vuelco de la noche a la mañana’ es recurrente en personas que han sufrido un giro inesperado en su vida diaria. Pero puede llegar ser un sarcasmo, por quedarse corta, cuando alcanza cotas de devastación como la que experimentó Hryhorii Zvirhzde .
Valladolid
Hryhorii, de concursante del Mundial de Tapas de Valladolid, a soldado antiaéreo en Ucrania
Íñigo Arrúe
Este joven cocinero de Ucrania desembarcaba en Valladolid en noviembre de 2021 para participar en el V Campeonato Mundial de Tapas. Era el primer representante su país en el concurso. Vino a darlo todo con un pincho de lubina y viera, y, siempre al lado, su querida bandera de Ucrania y su característico tridente para ‘pinchar’ conciencias.
Cuando fue entrevistado por este diario sus manos no empuñaban cuchillos para cortar pescado. Sostenían granadas para derribar drones y misiles rusos en su ciudad natal, Odesa, la zona cero del conflicto. Formaba ya parte del Ejército de Ucrania desde el mes de abril. Tenía claro que su destino era «combatir todo el horror que está creando la Rusia terrorista».
Cuando todo acabase, anunciaba que deseaba volver a la cúpula del milenio con el bagaje de su experiencia en 2021 y demostrar todo los que lleva «dentro» como cocinero. Hryhorii Zvirhzde contestaba a este diario a través de una entrevista por correo electrónico desde su acuartelamiento de Odesa, donde participa en el programa Defensa Territorial de las Fuerzas Armadas de Ucrania
Más en concreto, en la compañía de seguridad del departamento principal del comando unificado. Los mandos le destinaron a la defensa antiaérea, no a los fogones. Perder a un soldado cualificado en labores de cocina es todo un lujo en la encrucijada ucraniana.
«Protegemos a las personas que juegan un papel muy importante en nuestra guerra. Soy lanzagranadas, esta es mi especialidad. Actualmente estamos siendo atacados por misiles balísticos y drones», escribía Zvirhzde desde un barracón militar de Odesa, ciudad ribereña del Mar Negro y tercera en población de Ucrania.
Sueños aparcados por la guerra
Confesaba el hasta hacía poco cocinero del restaurante Parmigiano de Odesa, que el estallido de la guerra «se llevó muchos sueños por el camino». Y aún más en su caso, ya que iba a empezar el 24 de febrero (¡el día del inicio de la guerra!) su trabajo en otro restaurante de la ciudad ubicado en un edificio histórico de más de 200 años. «Haber participado en el Mundial de Tapas de Valladolid me hizo pensar y quería dar el salto a un establecimiento de alta cocina. ¡Era la oportunidad que siempre soñé!», aseguraba.
Pero tronaron los cañones de Putin en su ciudad y todo se derrumbó. «El primer día, todos nos quedamos en estado de shock. Mi esposa y yo reunimos a mi familia en los sótanos de la casa para ver y planificar qué íbamos a hacer. El día siguiente comencé a llamar a la base local del ejército y averiguar dónde se necesitaba gente», rememora.
Recluido en los bajos del edificio y atormentado por las constantes sirenas de los bombardeos, vio claro que tenía que dar un paso al frente. No podía quedarse de brazos cruzados. «Ya al tercer día decidí firmemente que tenía que hacer algo, pero no me hice militar de inmediato. Armamos un equipo y fuimos voluntarios por más de un mes y medio. ç
Luego en abril ya me apunté al ejército. Fue una decisión difícil y Anastasia, mi mujer (con la que tiene dos hijos), estuvo categóricamente en contra el primer día. Le aseguré que todo estaría bien para que no se preocupara», explicó. Ocho meses después de la invasión rusa, la tornas estaban empezando a cambiar.
El chef confesó que la moral es alta y que la fe en la victoria era indestructible. «Yo, como todos nosotros, siento que nuestra victoria es inevitable. Los rusos han perdido esta guerra. Hemos demostrado y estamos mostrando al mundo entero que no podemos ser quebrantados, estamos unidos como nunca antes», subrayaba el artillero.
"Ganaremos, seguro"
«Definitivamente ganaremos. Y sí, los rusos tendrán que huir cobardemente de nuestra tierra. Lo único que pedimos son donaciones para poder tener todo el equipo necesario, y así seguir defendiéndonos.
Y lo más importante es que la mayor cantidad de personas posible sepa lo que está sucediendo en nuestra tierra y sobre todo el horror que está creando la Rusia terrorista», concluyó.
El chef ucraniano, de 30 años entonces, empezó a los 15 como ayudante de cocina y hasta la guerra que sacudió su país llevaba el mismo tiempo de carrera profesional.
En el campeonato Mundial de Tapas de Valladolid de 2021 presentó un rollo relleno de lubina y vieira cocinadas con menta y estragón y desmigadas, gelatina de salsa bisque, sala de mango y maracuyá y brotes silvestres.
El pincho se pudo degustar en el bar Cinco Gustos de la calle Torrecilla, 5. El cocinero confesó en ese 2002 que quería regresar algún día a Valladolid cuando acabe la guerra en su país. «El concurso de 2021 fue realmente una gran oportunidad en mi carrera. La organización fue extraordinaria. Era la primera vez que competía alguien de Ucrania, eso creó expectación. Los participantes tenían un alto nivel y fue bonito poder conocer chefs de otros países. No pude demostrar todo lo que llevaba dentro, era mi primer concurso. Me ayudó a entender del todo la esencia que había que transmitir en la final del campeonato», concluyó.