POLÉMICA
Zakaria, el taxista que sí llevó a una embarazada pese a haber roto aguas: "No tuve miedo"
El conductor no dudó en trasladar a la mujer hasta el Clínico pese a la difícil escena: "No paraba de gritar 'me voy a morir'"
Zakaria, el taxista que llevó a la mujer embarazada al Clínico
Parecía un aviso cualquiera ya caída la noche de un domingo. La frase en un móvil usado como recibidor de alertas: "Recoger a la calle Victoria, número 3". Nada fuera de lo común, cierto. Y allá que se dirigió Zakaria, con su habitual templanza. Pero ya cerca de la esquina con San Lázaro algo, o alguien más bien, alteraba el que iba a ser un viaje más en sus 14 años de taxista. Un hombre "con bolsas" sería su pasajero, pero faltaba su acompañante: una mujer a punto de romper aguas y que se encontraba en un portal. Zakaria, con cuatro hijos, no dudó en brindar la ayuda a la pareja pese al temor que podía suscitar la escena. Pero él, como asevera, no tuvo ningún "miedo", sin entrar en un papel de héroe. Él no hizo más de lo que exige la profesión: transportar a pasajeros en situaciones de emergencia.
Si Zakaria no recuerda los nombres de los padres que fueron afortunados con su encuentro, lo que si no olvida son las palabras de la mujer que sufría las primeras contracciones del parto. "Estaba de pie y gritándome: 'Me voy a morir, me voy a morir'", afirma a este periódico. Zacarías pudo haber rechazado la asistencia a la mujer y su marido o, por ejemplo, llamar a los servicios de emergencia para 'quitarse el marrón'. Pero no, actuó rápido y con sentido. "Les dije que no se preocupasen. Entonces, cogimos a la mujer en brazos y la metimos en el coche", rememora.
Dirección el Hospital Clínico de Valladolid, y tras avisar a emergencias, un nuevo percance se cruzaría en el viaje de Zakaria. Y es que, sin bata blanca, se convirtió por momentos en sanitario al ver cómo la mujer rompía aguas finalmente en uno de los asientos de su taxi, ya cerca del complejo hospitalario. "Me tocó salir corriendo para llamar a los sanitarios", apunta, volviendo a definirle esa calma pese a nueva urgencia.
Ya con la intervención de los enfermeros y médicos, que llevaron a la mujer dentro del Clínico para convertirse en madre, Zakaria ponía así al último viaje de su jornada, pese a que la oscuridad se apostaba en el cielo. Un trayecto diferente, pero del que resta importancia pese a la polémica suscitada por cómo otro taxista, al contrario que él, se negó recientemente a llevar a una mujer embarazada hasta el Río Hortega.
"A lo mejor le dio miedo, no todos reaccionamos igual", justifica Zakaria ante la negativa del conductor, mientras la "experiencia" en los partos de su mujer le llevó a "no tener problema" para trasladar a aquella pareja. Pero si el reciente caso que conllevó un parto en plena calle se hubiese cruzado en su camino, él lo tiene claro: "Les habría llevado sin problema. Y de camino habría llamado a la ambulancia para que nos siguiesen".
Diferentes actuaciones y distintas reacciones que Zakaria no quieren que empañen a su sector. "Quiero contar mi caso para que la gente vea cómo actuamos otros taxistas", concluye, con una última tarea pendiente: visitar a los padres a los que ayudó.