Diario de Valladolid

CASO ESTHER LÓPEZ

El fontanero que encontró el cadáver de Esther López en la cuneta: «Estaba a simple vista»

La defensa de Óscar, el único sospechoso, considera probado que el cadáver de la joven desaparecida en Traspinedo no permaneció los 23 días en la cuneta donde fue hallado

La acusación asegura que no se ha podido probar que el cuerpo no estuviera en el mismo lugar y reclama que se abra ya juicio oral

Concentración de familiares y allegados de Esther López frente a los juzgados, con motivo de las testificales.

Concentración de familiares y allegados de Esther López frente a los juzgados, con motivo de las testificales.PHOTOGENIC

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El fontanero salmantino que encontró el cuerpo de Esther López en una cuneta de Traspinedo el 5 de febrero de 2022, 23 días después de haber desaparecido la joven, vio el cadáver «a simple vista», según declaró en la mañana de este martes en respuesta a las preguntas de la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid. Lo hizo en el marco de una ronda de testificales en la que participaron también varios agentes de la Guardia Civil y personas que formaron parte del operativo de búsqueda. Familiares y allegados de la víctima se concentraron frente a los juzgados.

La defensa de Óscar S. M., único sospechoso de la muerte de la mujer desaparecida el 13 de enero de 2022, considera probado que el cadáver no permaneció esos 23 días en el mismo lugar, y por tanto defiende que no se sostiene la versión de la acusación. Por su parte, la acusación asegura que «no se puede probar un hecho negativo, como que el cuerpo no estuviera en un lugar por el mero hecho de que no lo hayan visto», y asegura que no son necesarias más pruebas para celebrar ya el juicio oral por el procedimiento del jurado popular.

La abogada de la defensa, Loreto Sancho, se mostró en desacuerdo esta mañana con el desarrollo de las declaraciones: «Nosotros habíamos especificado muy claramente que queríamos [que testificaran] los agentes que habían visitado o buscado en las zonas 2 y 3, y ha venido gente que era de la zona 1 o 4 y otras», criticó en respuesta a este periódico.

«Seguimos manteniendo que el cuerpo no podía haber estado ahí. Mantenemos que si se la ha buscado con helicópteros, con perros, con personal de a pie y se la ha buscado con motos, es imposible que haya estado ahí», añadió Sancho, que mencionó la declaración de una vecina que aseguró que el día antes del hallazgo pasó por el lugar y el cadáver «no se encontraba allí». «Ahora tenemos que recapitular todo esto y sacar conclusiones y pediremos lo que consideremos», apostilló, sobre la posibilidad de que demanden nuevas pruebas.

La tesis de que el cuerpo de la víctima no permaneció tirado durante 23 días en una cuneta de la carretera que conduce a Traspinedo es a la que se aferran las letradas defensoras del único imputado para tratar de demostrar su inocencia. Y es que de probarse tal circunstancia, la defensa apunta que Óscar difícilmente pudo ser quien depositó el cuerpo ya que para entonces, sin saberlo, su vehículo, un Volksagen T-Roc ya había sido balizado por la Guardia Civil con el fin de controlar sus movimientos.

De ahí las testificales de agentes de la Guardia Civil y particulares que participaron en la búsqueda de la joven por la zona que las letradas Loreto Sancho y Ana Pérez habían solicitado y que se practicaron por espacio de casi cuatro horas en sede judicial. «Nos sorprende mucho que la Guardia Civil ni por aire con helicópteros ni por tierra, ni con motos, ni con personal voluntario viera absolutamente nada. Nosotras mantenemos la versión de que Esther no estaba allí y que hay que seguir investigando para saber qué es lo que sucedió, y si no estaba allí fue colocada, alguien la llevó allí, pero desde luego no fue nuestro representado», apuntó Sancho, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, apostilló que ese rastreo aéreo realizado por el Instituto Armado partió del Polígono de Tuduero y se centró en la zona de la carretera que transcurre entre La Maña y Traspinedo, «la más lógica, con participación incluso en algunos casos de cincuenta o sesenta vehículos con sus correspondientes ocupantes, personas en bicicleta y hasta drones particulares».

Tras las testificales de este martes, las defensoras de Óscar S.M. tienen previsto solicitar la práctica de nueva prueba que por el momento declianaron desvelar antes de registrarlas por escrito. Eso sí, aprovecharon para reprochar que las declaraciones practicadas son las primeras realizadas en «tres años largos en el juzgado de instrucción, lo cual también sorprende, aunque sorprende todavía más porque se han realizado a petición de la defensa», censuraron.

La acusación

Por su parte el abogado de la familia de Esther López, Guillermo Ruiz Blay, se mostró convencido de que el cadáver de Esther estuvo en todo momento tirado en el escenario de su hallazgo, algo que coincidiría con la versión de los forenses. Aseguró, al término de las declaraciones, que con tres años de investigación «ya es suficiente»: «Hemos transformado el procedimiento en juicio del jurado y, por tanto, al estar transformado, ya debemos haber practicado estas últimas diligencias y caminar hacia el juicio», dijo.

En cuanto a la testigo que consideraba estar segura de que el cadáver no se encontraba allí el día anterior, Ruiz Blay puso de manifiesto una cuestión técnica jurídica: «Nunca se puede probar un hecho negativo, nunca se puede probar que algo no está, no se puede probar que algo no existe. Esta señora lo que viene a decir es que ella pasa por ahí y que no lo veía. Bueno, nadie va a preguntarle ni si usa gafas o si no las usa, ni dónde estaba mirando las veces que ha salido. Es muy complicado darle valor a esa testifical. Y los guardias civiles han explicado que en la distancia de 10 metros o en una distancia de menos metros no se ve el cuerpo. Esta señora estaba a más de 60 metros de donde apareció el cuerpo, con todo un matorral en medio. Es que era imposible que lo viera. Ella con buena fe ha declarado, pero su testimonio no dice nada».

En cuanto a la presentación de pruebas por parte de la defensa de Óscar S. M., el abogado de la acusación lo consideró consecuencia de que «ellos siguen en su línea y van a seguir pidiendo pruebas, pero lo más lógico es que se le rechacen, porque ya llevamos mucho tiempo en esto, la instrucción está cerrada y si tienen algo que plantear, lo tendrán que plantearlo en juicio. Es mi criterio, pero veremos qué dice su señoría».

«Hoy han peleado porque han venido personas o funcionarios que no estaban en la zona que habían requerido, pero es que lo básico, que era entender cuán difícil era detectar ese cadáver ha quedado claro. Que las personas, las guardias civiles que acudieron allí hasta que no les indicaron dónde estaba el cuerpo, no lo veían», declaró el letrado.

«Los guardias civiles han dejado muy claro que la localización del cadáver era muy dificultosa, tanto por la ropa que llevaba como por la posición que tenía, ni por la maleza que lo cubría», añadió el letrado. «Y determinadas personas que no son funcionarios y que han sido llamados por la defensa, han dicho que ellos creen que no podía estar ahí. Pero eso es creer, eso no es que lo pudieran ver».

En cuanto a la persona que encontró el cuerpo, «ha explicado cómo lo encontró y ha explicado que si no llega a ser porque tiene que echarse un poquito para atrás, porque pasaban unos ciclistas y caminar un poquito más cerca del borde, no lo hubiera localizado. Y que incluso al verlo tuvo que acercarse porque veía una cosa pero no terminaba de determinar qué era y que hasta que no estuvo pegado a ello no pudo determinar que era un cuerpo», concluyó. Así, Ruiz Blay ve una versión de los hechos totalmente contraria a la que interpreta la defensa de Óscar: que el cuerpo sí estuvo siempre en la cuneta donde se le encontró.

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