Diario de Valladolid

Una beneficiaria de ISFAS denuncia que Sanidad rechaza atender a su hija en consultas de endocrinología del Río Hortega

El Río Hortega canceló la cita sin motivo pese a que la madre recibió la confirmación tras ser derivada por Adeslas, donde su hija no puede acudir al perder la entidad a su único endocrinólogo pediátrico

Planta de Pediatría del Hospital Rio Hortega en Valladolid, en una imagen de archivo

Planta de Pediatría del Hospital Rio Hortega en Valladolid, en una imagen de archivoICAL

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Valladolid

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Cuando la hija de Sara empezó a acudir al endocrino pediátrico concertado con Adeslas, hace ya cuatro años, para resolver sus problemas de crecimiento y colesterol, su madre nunca se imaginaría que su tratamiento, antes de completarse, se vería frenado. No por arte de magia, sino por una cuestión profesional al perder la aseguradora a su único especialista tras finalizar diciembre. Si esta familia vallisoletana fue derivada a Madrid, los cientos de kilómetros de distancia para una simple consulta no entraban en la lógica de Sara, que consiguió que Adeslas derivase a su hija al Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. Parecía que la solución la habían encontrado y en mayo la hija de Sara volvería a retomar las consultas con el endocrinólogo. Pero en cuestión de días, fue cancelada por Sanidad sin ninguna justificación.

«No lo entiendo» son las palabras que resumen el sentir de Sara tras meses de «preocupación» por el tratamiento de su hija de 6 años. Fue hace cuatro cuando empezó a asistir al endocrinólogo pediátrico de Adeslas, por medio de la cobertura sanitaria incluida en ISFAS, un convenio del que se beneficia Sara y su familia. Las consultas, entonces, tardaban entre seis y nueve meses, un largo periodo justificado por la presencia de un único especialista pediátrico en esta rama sanitaria para toda Castilla y León. «Me costaba tener cita, pero la tenías. La sorpresa llegó cuando fui a pedir y me dijeron: ‘Ya no tenemos’», recuerda Sara.

La normalidad se rompió cuando en el pasado mes de enero ya no había ningún endocrino pediátrico en Adeslas. De uno a cero.

Si en Castilla y León no había posibilidad de seguir los correspondientes tratamientos, los pacientes empezaron a ser derivados a Madrid para ser atendidos. «La opción más cercana», como dice Sara con extrañeza. Es por ello que se negó a recorrer cientos de kilométricos para una consulta «normal», por lo que solicitó que derivasen a su hija al Río Hortega de Valladolid. Y Adeslas aceptó en enero.

Desde el complejo vallisoletano recibieron la cita para el 21 de mayo, pero la esperanza de Sara se vio apagada cuando se la anularon. «Se ve que fueron unos cuantas familias las que hicieron lo mismo y nos cancelaron la cita. Entonces, yo llamé para saber por qué mandaron la cita, me llamaron por teléfono y me dijeron que era imposible», relata esta madre vallisoletana.

Si no tuvo razones escritas ni verbales al rechazo en la atención de su hija, desde Sanidad explican a este periódico que la obligatoriedad para una consulta reside si tiene carácter de «urgencia». Si es una atención ordinaria, también se autoriza si la entidad que corresponda tiene convenio con Sacyl, con cargo a terceros, como es el caso de Sara al estar asegurada por Adeslas. Pero si la persona solo está cubierta por la aseguradora, no se le puede atender en consulta ordinaria.

Tras ese «imposible» del Río Hortega, el 7 de marzo llegó a su buzón la cancelación para la consulta pediátrica de endocrinología para su hija. Ninguna explicación al respecto.

Cancelación de cita para la consulta de endocrinología pediátrica

Cancelación de cita para la consulta de endocrinología pediátricaE.M.

El empeño de Sara no cesó, movida por la salud de su hija de 6 años, y le comunicó a Adeslas la anulación de su cita en el Río Hortega. ¿La solución? De nuevo, Madrid. Así, le ofrecieron un listado de tres hospitales como alternativa para acudir a un especialista concertado, como son el Hospital Quirón San José, el Hospital Quirón San José de Pozuelo de Alarcón, y el Hospital de Madrid, también en Pozuelo de Alarcón.

En este segundo ofrecimiento, además, desde la aseguradora ofrecieron a Sara gastos de desplazamiento: desde los 31,17 euros si acudían a uno de esos complejos madrileños en coche, 35,17 en tren, hasta los 39,9 euros en caso de un autocar de ALSA.

«Yo he dicho que me niego a ir porque no va a ser para una vez», dice firmemente pese a la «preocupación» por la salud de su hija. «El tiempo pasa y el crecimiento continúa. Si hay cosas que después no se atienden, después será tarde», concluye con el ánimo de reclamar «en conjunto» un problema que afecta a toda Castilla y León.

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