INTEGRACIÓN FERROVIARIA
VTLP reta al PP a que "sea valiente y liquide" la Sociedad Valladolid Alta Velocidad en vez de "poner palos en las ruedas" de la integración
Anguita sugiere una falta de transparencia sobre las verdaderas intenciones del Gobierno municipal respecto al modelo ferroviario
Herrero elude criticar a Zarandona y acusa a Carnero de "boicotear" el paso Unión-Pelícano

Rocío Anguita, portavoz de Toma la Palabra, y Pedro Herrero, portavoz de Grupo Municipal Socialista.
La oposición ha cargado con dureza contra el equipo de Gobierno formado por PP y Vox después de que el Ayuntamiento haya exigido, de forma inesperada, una licencia de obras municipal a la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV) para construir el paso peatonal y ciclista entre las calles Unión y Pelícano.
La mecha la prendió la revelación de que el concejal de Urbanismo, Ignacio Zarandona, remitió una comunicación a la SVAV el pasado 7 de abril requiriendo dicho permiso. El argumento esgrimido: que se trata de una actuación de integración urbana y no estrictamente ferroviaria, por lo que no estaría exenta según la Ley de Urbanismo de Castilla y León.
Esta exigencia ha causado perplejidad, ya que choca frontalmente con lo acordado en el seno de la propia Sociedad Valladolid Alta Velocidad, donde el Ayuntamiento tiene representación junto a la Junta y el Ministerio de Transportes. Fue precisamente en el Consejo de Administración de esta sociedad donde, hace apenas un mes, se aprobó por unanimidad el pliego de condiciones para licitar esta obra, valorada en 6,1 millones de euros. Y dicho pliego, en su cláusula 34.A, es meridiano: la actuación "no precisa licencia municipal". Este ha sido, además, el criterio aplicado sin excepción en todos los pasos de la integración ejecutados hasta la fecha.
La reacción de la oposición no se hizo esperar en X (antes Twitter). Pedro Herrero, portavoz del Grupo Municipal Socialista, fue directo: "Carnero ya boicotea el paso de integración que él mismo aprobó hace un mes". Un mensaje que apunta directamente al alcalde, Jesús Julio Carnero, y a una supuesta estrategia de bloqueo, si bien evita criticar al concejal de Urbanismo, quien fue el que solicitó la licencia.
En la misma línea se manifestó Rocío Anguita, portavoz de Valladolid Toma la Palabra (VTLP), quien tiró de ironía y crítica: "No tienen vergüenza ni valentía para poner encima de la mesa su proyecto y liquidar la Sociedad Alta Velocidad, pero para poner palos en las ruedas nos las pintamos". Sugirió una falta de transparencia sobre las verdaderas intenciones del Gobierno municipal respecto al modelo ferroviario y una clara voluntad de obstaculizar el proyecto en curso.
La situación resulta paradójica. El Ayuntamiento participa en la financiación de la integración –de hecho, a principios de abril formalizó un préstamo participativo a la SVAV para cumplir sus compromisos económicos– y vota a favor de licitar obras como la de Unión-Pelícano, pero simultáneamente introduce requisitos administrativos no contemplados que amenazan con dilatar el proceso. Fuentes cercanas a la SVAV, aunque consideran innecesaria la licencia según lo pactado, confirmaron a este medio que ya se habrían iniciado los trámites para solicitarla, buscando evitar un conflicto mayor y más retrasos.