INTEGRACIÓN FERROVIARIA
Zarandona torpedea la integración ferroviaria y exige ahora la licencia para el paso Unión-Pelícano de Valladolid
El Ayuntamiento aprobó, en el seno de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, que la nueva obra «no precisa licencia municipal»

Recreación virtual de cómo quedará el paso inferior Unión-Pelicano y sus alrededores.
La ya compleja senda de la integración ferroviaria en Valladolid ha encontrado un nuevo obstáculo. El concejal de Urbanismo y Vivienda, Ignacio Zarandona, exige ahora a la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV) la solicitud de una licencia de obras municipal para la construcción del paso peatonal y ciclista entre las calles Unión y Pelícano. Esta demanda ha causado sorpresa y estupor, ya que choca frontalmente con los acuerdos previos y la práctica establecida hasta ahora para todas las obras de integración.
Lo llamativo del caso reside en que fue el propio Ayuntamiento, como miembro del Consejo de Administración de la SVAV –junto a la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible–, quien aprobó por unanimidad el pliego de condiciones para la licitación de esta obra. Dicho documento, en su cláusula 34.A, es taxativo al señalar que la actuación «no precisa licencia municipal».
Este criterio de exención no es una novedad; ha sido la norma aplicada sistemáticamente en el resto de pasos y actuaciones vinculadas a la integración ferroviaria ejecutados hasta la fecha en la ciudad, agilizando trámites al tratarse de un proyecto considerado de interés general.
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Esta exigencia del equipo de Gobierno no solo contraviene sus propios actos –al haber aprobado un pliego que decía lo contrario– sino que introduce un elemento de incertidumbre y posible dilación en el proyecto. La Sociedad Valladolid Alta Velocidad, para evitar mayores conflictos y retrasos, ya habría iniciado los trámites para solicitar la licencia requerida, aunque la considera innecesaria según lo pactado, tal y como confirman a este periódico fuentes cercanas a la SVAV.
La situación dibuja un panorama de aparente contradicción en la postura municipal: participa en la financiación de la integración –la Junta de Gobierno del Ayuntamiento formalizó a principios de abril el contrato de préstamo participativo entre la Sociedad Valladolid Alta Velocidad y el Consistorio para cumplir con sus obligaciones de pago que figuran dentro del convenio de integración ferroviaria que se firmó en 2017 y en su adenda de 2022–, y aprueba los pasos administrativos para licitar obras como la de Unión-Pelícano, pero, de forma simultánea, introduce requisitos no previstos que entorpecen su avance.
Este movimiento inesperado alimenta la sensación de que, lejos de facilitar, se estaría buscando poner piedras en el camino de un proyecto que recibió el sí en el último Consejo de Administración de la Sociedad, celebrado el pasado mes de marzo. En ese encuentro se dio luz verde al proyecto que conectará Unión y Pelícano, con un importe de licitación de 6,1 millones de euros, mientras que los tres túneles de Ariza quedaron pospuestos.
Una decisión que, según admitió el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, después de la cita, «no entorpece en absoluto ni es incompatible con el soterramiento». Sin embargo, el último paso al frente del Consistorio parece ir más allá: apunta directamente al departamento que dirige Óscar Puente, abriendo una nueva pugna política. El soterramiento sigue siendo el gran emblema del programa del regidor, y cada paso en este tablero tiene ya sabor a pulso institucional.
En la comunicación remitida a la Sociedad Alta Velocidad el pasado 7 de abril, la Concejalía de Urbanismo solicita a la Sociedad Valladolid Alta Velocidad la licencia de obras al considerar que «se trata de una actuación de integración urbana, de las recogidas en el convenio de 2017, cuya naturaleza no es ferroviaria». Además, según el documento firmado por Zarandona, al que ha tenido acceso este periódico, «dado que esta actuación no se encuentra amparada por ninguno de los supuestos del artículo 97.2 de la Ley 5/1999, de Urbanismo de Castilla y León, la obra está sujeta a la obtención de la correspondiente licencia urbanística municipal».
Con este paso la previsión de iniciar las obras tras el verano podría verse trastocada. La duración estimada de los trabajos es de doce meses. Este paso se convertirá en el sexto de la de integración ferroviaria, sumándose a los ya existentes Andrómeda (ejecutado por Adif), Rafael Cano (financiado por el Ayuntamiento), Padre Claret, Labradores y Panaderos.
El diseño final, según detalla la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, contempla un paso inferior que cruzará bajo el haz de vías a la altura de la calle Martín Pescador. Tendrá un trazado perpendicular al ferrocarril y contará con accesos peatonales y ciclistas mediante rampas y escaleras. Estas conexiones se diseñarán en continuidad con los paseos existentes en los bordes de las vías (calles Salud y Vía), facilitando así el tránsito entre los entornos de Unión y Pelícano.
La estructura subterránea tendrá 19 metros de longitud y 9 de anchura, con 15 metros del ‘cajón’ quedando bajo las vías. Para su construcción se empleará la técnica del ‘cajón hincado’ o de empuje, un método que, según explican desde la SVAV, «permite mantener el funcionamiento ininterrumpido de la comunicación ferroviaria». El cajón se construirá previamente in situ en una zona cercana y luego se empujará bajo las vías, posiblemente dividido en dos partes «para ocupar menos espacio».
La ubicación precisa del futuro paso se ha elegido para quedar a una distancia equidistante de las calles transversales: por un lado, entre Unión e Higinio Mangas, y al otro lado de la barrera ferroviaria, entre Pelícano y Martín Pescador.
En el lado de Pajarillos (calle Salud), los accesos al túnel se resolverán con dos rampas de unos cuatro metros de ancho cada una, en una actuación que abarcará unos 150 metros de longitud de la calle. Aquí se dará continuidad al carril bici existente mediante una acera-bici.
En la zona de La Circular (calle Vía), también habrá rampas a ambos lados, con una anchura mínima de cuatro metros, diseñadas para «distribuir los tráficos peatonales en torno a las calles Unión, Vía e Higinio Mangas». La rampa principal de acceso medirá unos 120 metros e incluirá «el tratamiento de la calzada de la calle». En esta zona, se reservará espacio para un futuro carril bici en la calzada, aunque su delimitación no se ejecutará en esta fase.

Paso peatonal de Unión- Pelícano en Valladolid.