Hito mundial en el Clínico de Valladolid: sustituyen una válvula de aorta mecánica sin cirugía abierta

Este procedimiento ha permitido salvar la vida de un hombre de 76 años cuyo caso fue rechazado para recibir una nueva cirugía y retirar la prótesis dañada por presentar un riesgo muy alto

El gerente del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, José Antonio Arranz Velasco, acompañado por miembros del equipo médico detrás de este hito médico.ICAL

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Maria Bausela

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El Hospital Clínico Universitario de Valladolid alcanza un hito mundial al estrenar una operación pionera de corazón. Por primera vez se ha sustituido una válvula aórtica mecánica mediante cateterismo, un procedimiento que hasta ahora se realizaba a corazón abierto, salvando la vida de un hombre de 76 años cuyo caso fue rechazado para recibir una nueva cirugía y retirar la prótesis dañada por presentar un riesgo muy alto.

Esta intervención se ha dado en el contexto de pacientes que presentan estenosis aórtica, una enfermedad degenerativa que afecta al 4,2% de la población, un dato que aumenta hasta el 10% en personas mayores de 80 años. Esta supone el estrechamiento de la salida del ventrículo izquierdo del corazón, “no se abre al contraerse el corazón y la sangre no llega a los territorios periféricos causando que el paciente se fatigue”, explicó Ignacio Jesús Amat, cardiólogo y coordinador de Cardiología Intervencionista del Clínico, durante la presentación de los resultados de esta intervención. Una vez que el paciente presenta sintomatología su pronóstico es muy desfavorable con un 50% de probabilidades de fallecer en los siguientes tres o cinco años.

Para prevenir esto coloca una prótesis en el corazón del paciente que funciona como una válvula artificial. “Hasta hace unos años la única opción era la cirugía abierta, de muy alto riesgo. Esta dura cinco o seis horas y supone abrir el tórax, parar el corazón, producir una muerte cardíaca, abrir el corazón, sustituir la válvula y volver a resucitar el corazón. Es una intervención muy cruenta con un postoperatorio complicado por lo que muchos pacientes no se podían operar por su altísimo riesgo quirúrgico”, añadió el jefe de Servicio de Cardiología y director del Instituto de Ciencias del Corazón, José Alberto San Román

Con esta operación se puede sustituir la válvula nativa dañada por una prótesis biológica o mecánica. Las mecánicas pueden durar muchos más años que las biológicas, pero exigen la toma de fármacos anticoagulantes de por vida y hasta ahora si una prótesis mecánica funcionaba mal o bien el paciente ya no podía tomar fármacos anticoagulantes por problemas de sangrados, la única opción que había era volver a operar abriendo el tórax para cambiar todo, “lo cual constituye una cirugía de muy alto riesgo”, incidió Amat.

Por su parte las prótesis biológicas duran menos años, pero, si se deterioran, se puede poner por dentro de ellas una nueva prótesis de forma mínimamente invasiva. En la última década, se ha presentado una nueva opción para la implementación o sustitución de este tipo de válvula mediante cateterismo, sin cirugía, un procedimiento conocido como 'TAVI' por siglas en inglés (Transcatheter aortic valve implantation). Algo que supone “un cambio radical en la atención a estos pacientes”.

Independientemente de la válvula implementada aseguran que al cabo de 15 años el 90% de las personas siguen sobreviviendo esta enfermedad que es muy frecuente en Castilla y León, “porque somos una comunidad muy envejecida”. De hecho, el territorio castellano y leonés se sitúa como una de las cinco comunidades a nivel nacional que pone más Tavis.

Debido a la complejidad que presentan estas válvulas mecánicas, el equipo de cardiología empezó a estudiar en animales como se podría hacer la retirada de este tipo de válvula, en las que existen discos de metal que complican enormemente el acceso de un balón, su dilatación y la implantación TAVI en ese lugar, sin tener que abrir el corazón. Y hace dos años tuvieron que realizar una intervención de urgencia para salvar la vida de un paciente en la que no pudieron extraer otros discos.

“Fue un hito porque nos permitió ver qué se podía hacer aunque no fue en condiciones ideales porque era una situación a vida o muerte, entonces ahí el objetivo es que sobreviva al paciente. Ahora nuestro objetivo es no solo que sobreviva, sino que le dure mucho tiempo”.

En este contexto les llegó el caso de un hombre de 76 con una válvula mecánica que no estaba funcionando correctamente y fue rechazado para recibir la cirugía para su retirada, ya que presentaba un riesgo muy alto. Tras someterse a una intervención a corazón abierto para implantar la prótesis en 2003, a principios de este año el paciente comenzó a presentar dificultad para respirar y en las pruebas detectaron que la válvula ya no funcionaba correctamente, puesto que los dos discos mecánicos que tienen que abrirse con cada latido del corazón estaban prácticamente inmóviles.

Así, el equipo de cardiología del Clínico de Valladolid se decidió a enfrentarse por primera vez en el mundo de manera programada a la retirada de la prótesis mecánica y la implementación de una biológica por cateterismo. Un hito sanitario que se enmarca en el proyecto investigador que el hospital y su Instituto de Ciencias del Corazón está desarrollando junto al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares 'Carlos III' (C.N.I.C.).

“Primero hicimos unos experimentos de laboratorio en modelos de silicona antes de operar al paciente. En ellos vimos cómo podíamos quitar esos discos hinchando un balón para desinsertarlos, recoger los restos de los discos con un filtro e inmediatamente poner nueva la prótesis aórtica TAVI en cuatro de segundos, para que no haya un momento de inestabilidad”, aseguró Ignacio Jesús Amat.

Tras la intervención hace varias semanas el paciente se encuentra en buen estado de salud, haciendo vida normalizada. Así, esta es la primera vez que se realiza con éxito una intervención de estas características, evitándose una nueva operación de altísimo riesgo.

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Un hito médico por el que aseguraron que ya se han interesado otros centros asistenciales españoles solicitando colaboración para el abordaje de pacientes que pudieran necesitar este tipo de intervención. “La idea es que, cuando surja un caso así, vayamos a darles apoyo por lo menos la primera vez que lo hagan de cara a que se pueda sistematizar”, concluyó Amat.