Diario de Valladolid

SANIDAD

La sarna vuelve a Valladolid

Sanidad explica que pese a existir «una alta incidencia», no se ha declarado como brote «puesto que no hay registros» 

Imagen de archivo de una persona afectada con sarna.

Imagen de archivo de una persona afectada con sarna.E.M.

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La sarna vuelve a Valladolid. Unos pacientes del centro de salud de Huerta del Rey aseguran que algunos sanitarios les han reconocido «un aumento importante de casos» en Valladolid y en Burgos. Una afección que está provocando que a muchos de ellos se les esté recetando medicamentos como la ivermectina, pastillas, cremas y demás métodos para paliar los síntomas, tal y como ha podido conocer este periódico.

Desde la Consejería de Sanidad explican que pese a existir «una alta incidencia», no se ha declarado como brote «puesto que no hay registros» de los mismos. La Comunidad llevaba tiempo sin notificar casos de sarna, aunque desde la pandemia de la COVID-19 se está experimentando un aumento de esta afección.

Tal fue el caso de una residencia universitaria de Salamanca, que, en noviembre de 2022 se detectaron siete casos. En aquella ocasión no se trató de un brote, puesto que la propia Junta de Castilla y León confirmó que el primero de los casos fue diagnosticado con un mes de anterioridad mientras que los siguientes se detectaron de forma paulatina. Otro caso reciente fue en febrero de ese mismo año, cuando instituciones penitenciarias confirmó que el centro de Segovia había contabilizado cinco casos.

Algunas de las medidas de control y prevención más recomendadas son el lavado y secado de la ropa de vestir y de la de cama a altas temperaturas para matar a los ácaros y sus huevos, la limpieza y aspiración de la vivienda en áreas susceptibles de albergar estos parásitos como las alfombras, los sillones o los colchones, no compartir objetos personales, mantener las uñas cortas y limpias así como una buena higiene prestando especial atención a zonas como las axilas o los genitales y, evidentemente, evitar el contacto cercano con personas que padezcan esta afección.

La sarna es una enfermedad cutánea que se caracteriza por una fuerte picazón en la piel, que se puede agravar durante la noche. A su vez, esta picazón es causada por la reacción alérgica del cuerpo a los ácaros y sus excrementos.

Además del picor, otro de los síntomas característicos son las erupciones cutáneas en diferentes áreas del cuerpo, como unos pequeños granos rojos que pueden formar líneas o surcos en la piel, especialmente entre los dedos, en las muñecas, en los codos, en las axilas y en los genitales.

Aunque es una enfermedad de carácter leve, es muy contagiosa, por lo que es de obligada comunicación a las autoridades sanitarias. Presenta una elevada prevalencia a nivel mundial y suele ser frecuente en niños pequeños, aunque afecta a personas de todas las edades y de cualquier condición.

El contagio se produce por contacto directo, estrecho y prolongado y, en menor medida, a través de fómites o vectores pasivos, es decir, objetos inertes o sustancias que, si se contaminan con bacterias, virus, hongos o parásitos, son capaces de transferirselos a un individuo.

El tratamiento de la sarna implica su erradicación, el tratamiento del picor y otros síntomas y de las complicaciones, la detección de los contactos y la implementación de medidas ambientales para minimizar la transmisión y la recurrencia de la enfermedad.

La elección del tratamiento para paliarla debe plantearse de forma individualizada, en función de la presentación clínica y de las características de los pacientes, así como la disponibilidad de los medicamentos. Se recomienda tratar tanto al paciente, como a los contactos cercanos, para prevenir la vuelta de la infección.

Actualmente, uno de los medicamentos clave es al ivermectina oral por su facilidad de transmisión. Este medicamento cuenta con un principio activo que pertenece al grupo de los antiparasitarios. Se comercializa principalmente en forma de crema o comprimidos y siempre con receta médica. Además, se trata de un medicamento «muy bien tolerado», según refiere la web especializada de Farmacia Ecoceutics. Entre sus efectos adversos más frecuentes se encuentran la diarrea, náuseas, cefalea y dolor muscular, todos leves y transitorios.

Existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de contraer la sarna, según explican desde la web especializada de la Clínica Universidad de Navarra. Entre ellos se encuentran el hecho de vivir o tener contacto con personas o animales infectados, haber padecido un episodio previo de la enfermedad, vivir en zonas donde esta afección es habitual o bajo condiciones higiénicas deficientes y compartir habitaciones o espacios estrechos con una persona infectada, como en albergues o residencias.

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