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Aulas de la ESO en Valladolid, sin móviles

Más de 500 familias hacen campaña para que los adolescentes no tengan móvil y piden a las instituciones que regulen las normativas de uso

Una joven utiliza el móvil. ICAL

Una joven utiliza el móvil. ICAL

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Más de 500 familias de Valladolid ya se han sumado a la campaña ‘Adolescencia libre de móviles’ , iniciada en otras comunidades autónomas, para que los alumnos de la ESO no tengan este tipo de dispositivos, al considerar que causan “innumerables” problemas de salud mental y de aprendizaje en unas edades tan tempranas . No en vano, estos padres denuncian que el uso excesivo de estos aparatos está relacionado con los mismos mecanismos subyacentes de otras conductas adictivas.

Un comunicado, al que ha tenido acceso la Agencia Ical, subraya que el reto “no consiste en prohibir el teléfono móvil, se trata de no dar”, al precisar que los adolescentes no están preparados para hacer un uso responsable del aparato, por lo que apuestan por retrasar su uso hasta los 16 años , con el Bachillerato. “Se ha normalizado que nuestros hijos deben tener móvil cuando llegan a Primero de ESO, y esto es lo que intentamos cambiar. Sabemos que muchos padres ceden por la presión social, y cuando hablas con ellos reconocen que se arrepienten de esa decisión”, añade.

También, trabajan para promover la regulación de los teléfonos móviles en los centros escolares y “apretar” a las instituciones para que regulen normativas de acceso a los menores. El objetivo de estos padres, que han elaborado el documento ‘Pacto de las familias’, es intentar retrasar el móvil y las pantallas en la vida de sus hijos y tratar de que conecten con lo que sucede en la vida cotidiana. “ Nuestros hijos no necesitan este dispositivo para poder llegar al colegio o volver a casa , no caigamos en esta trampa, que busca convertir a la infancia y la juventud en adicta a la tecnología”, consideran.

La campaña recuerda que la simple presencia de un ‘smartphone’ en la zona de estudio puede disminuir la capacidad de aprendizaje, el razonamiento lógico , el pensamiento abstracto, la resolución de problemas y las habilidades creativas. No solo, afectan a la concentración y a los resultados de los alumnos sino también a su estado de ánimo y bienestar general.

De ahí que se alerte de los teléfonos móviles no son un juguete y recomienden a los padres que, antes de regalarlos, consulten los efectos secundarios como el acoso cibernético, la adicción, la ansiedad y la depresión, los trastornos de la alimentación, el acceso a las apuestas y el acceso a contenido sexual.

Las familias de varios cursos enumeran algunos datos preocupantes como que casi el 37% de los adolescentes pasa más de seis horas con el teléfono móvil; el 26% hace un uso problemático o compulsivo del móvil que supone un alto grado de interferencia en su vida diaria y repercute negativamente en la convivencia familiar; el 44% reconoce consumir pornografía ‘on line’; el 42% admite haber recurrido al ‘sexting’ o intercambio de mensajes sexuales y el 11% ha recibido proposiciones sexuales por parte de un adulto.

Además, recuerdan que el 61% de los adolescentes reconoce dormir con el teléfono en su habitación y el 29% lo usa de madrugada todos o casi todos los días; el 23% dedica más de cinco horas al día a las redes sociales los fines de semana; un tercio sube fotos, vídeos o historias personales todas las semanas y el siete por ciento hace bailes en TikTok todos los días. Y es que casi el 80% está en tres o más redes sociales , mientras que el 62% cuenta con más de un perfil en una misma red social, con un perfil blanco para los padres y familiares y otro, para interactuar con sus amigos.

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