Diario de Valladolid

El último Gordo de Valladolid se cobró en pesetas

El despacho de Las Francesas entregó 10.500 millones de pesetas en participaciones en 1984 / Este año espera que se repita la misma situación en uno de los 5.000 números distintos que ha vendido

Alfonso Cermeño, propietario de la administración de lotería de la calle Santiago. PHOTOGENIC / PABLO REQUEJO

Alfonso Cermeño, propietario de la administración de lotería de la calle Santiago. PHOTOGENIC / PABLO REQUEJO

Publicado por
Estibaliz Lera

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La suerte es caprichosa y nunca se sabe a quién puede premiar. A las puertas del Sorteo Extraordinario de Navidad, las administraciones de Valladolid trabajan para dar salida a los últimos décimos. Una de las más visitadas en la capital es la de Las Francesas , situada en la calle Santiago.

Allí, en pleno centro, Alfonso Cermeño, su dueño, rememora algunas de las anécdotas que sucedieron aquel 22 de diciembre de 1984, cuando el 50.076 repartió 10.500 millones de pesetas de la mano de cientos de participaciones que vendió Caja Rural. 

No estaba allí, pero la anterior propietaria de este despacho, Beatriz Álvarez, le contó muchos chascarrillos; a día de hoy todavía son bastantes los agraciados con aquel primer premio que regresan al lugar que les cambió la vida. «Mucha gente se acerca y me dice que se pudo comprar un piso, un coche… En aquellos años se llevaron mucho dinero y pudieron hacer con él cosas que nunca hubiesen imaginado», celebra. 

Y es que, desde ese gran día, Valladolid ha estado muy castigada por la diosa Fortuna . Es más, lleva 38 años esperando esa ansiada lluvia de millones que solo ha dejado un chirimiri de décimos sueltos en 2012 y 2018. Por este motivo, este año quiere volver a hacer historia. Cermeño lo tiene claro: «Vamos a conseguirlo, aunque es muy complicado, sería muy bonito vivirlo». En su caso no sabe lo que es, ya que lleva al frente de este despacho seis años, pero está convencido de que lo podrá experimentar.

Ganas pone (y muchas) a esta campaña «agotadora e ilusionante» a partes iguales. Su papel es fundamental, reconoce, porque «vende ilusión» en 15 segundos, que es el tiempo que tarda en despachar cada décimo. Muchos segundos detrás de un mostrador que durante estas semanas está a rebosar. Bastantes personas se acercan a comprar algunos de los 5.000 números que tiene en venta. 

«La campaña va mejor que el año pasado , además, se dio la circunstancia de que batimos récords. Este año no solo se han batido, sino que se han superado», expone antes de añadir que considera que un incremento de la venta de lotería, en su caso, se debe al aumento del volumen de gente que se acerca al centro a ver la iluminación navideña. «Todos los días hay muchísima gente que viene, se da un paseo y luego nos visita. Los sábados por la tarde el número de personas que transitan por la calle Santiago supera al de ferias. Es una locura».

Aparte de esas idas y venidas que le dan un respiro a su negocio, Cermeño pone en marcha muchas estrategias para vender lo máximo posible. Este año tenemos décimos de todas las provincias de España. En otras ocasiones no era así, sin embargo, según cuenta, en verano se juntaron un grupo de loteros en un hotel de Madrid e intercambiaron décimos, por este motivo, cualquier vallisoletano o turista que pase por la administración de Las Francesas puede llevarse un décimo de Albacete, Madrid, Cádiz…

Ahora bien, ¿cuál es el más solicitado? La respuesta es el de Palma de Mallorca. También, añade, el del barrio de Triana. ¿Y la terminación más deseada? Los números terminados en 13. No obstante, señala que suelen llegar muy pocos. Y si llegan, no los saca de manera inmediata a ventanilla. «Me los guardo para esta última semana y en mis redes sociales y en mis contactos de WhatsApp lanzo esta información. Mucha gente que ya ha comprado Lotería de Navidad vuelve a ‘picar’ porque es el número que todo el mundo pide».

A esta estrategia de marketing se une la de los números raros. ¿En qué consiste? Responde muy emocionado que todos los años realiza vinilos con números extraños o repetitivos con títulos como ‘El pequeñín de la casa’ y los cuelga. En este sentido, Cermeño comenta que todos los años tiene el 00016 y ya está agotado. Es verdad que no es el número más deseado que, tal y como admite el lotero de la administración de Las Francesas, los más solicitados son los que se encuentran entre «los 40.000 y los 70.000», ya que si son muy altos el 90% de los clientes suele decir que prefiere otro. 

En este céntrico despacho se da otra circunstancia, y es que son muchas las empresas y organismos que confían a Cermeño que lleve la suerte a su lugar de trabajo. En concreto, son más de 300 instituciones las que depositan los décimos en esta administración para que todo aquel que le apetezca adquirirlo pueda hacerlo. Entre ellos se encuentran las consejerías de Empleo y Presidencia, algunas secciones de Michelin y Renault y la Universidad de Valladolid. 

Esta última, relata, hace historia todos los años. ¿Por qué? Son muchos los que desde las 6:30 de la mañana hacen cola para llevarse algún décimo . Este año duró dos horas y media y eso que cada persona solo se puede llevar cinco décimos. «Me llamó el repartidor de los periódicos para decirme que ya tenía gente desde las seis. En esta ocasión ninguna de las personas que hicieron cola se quedaron sin comprar. Otros años se ha acabado antes y algunas personas, a pesar de esperar, no se han podido llevar el número». 

Para Alfonso Cermeño otro detonante que empuja a comprar son las fechas raras o los números que dicen los videntes . En este sentido, cuando saltan algunas noticias con el posible número del Gordo tiene que desconectar el teléfono porque no para de sonar de gente de todos los rincones que llama para preguntar por ese número», indica. 

En cuanto a las anécdotas, asegura que tiene «muchísimas», pero no sabe con cuál quedarse, sobre todo, le llenan aquellas historias «que cambian vidas». Todavía se pasan personas por el despacho de Las Francesas para relatar a Cermeño cómo cambió su vida aquel 22 de diciembre de 1984, cuando se rompió el gafe de Valladolid con el Gordo en la bola 20 del alambre 8 de la séptima tabla. 

De esa administración salieron las 50 series agraciadas que se distribuyeron desde el edificio central de Caja Rural hasta todos los rincones de la provincia. Los empleados que iban por los pueblos para que los vecinos pudieran cobrar la pensión , hacer transferencias o gestiones bancarias varias se convirtieron por ese hito en los mejores embajadores de la diosa Fortuna. Dejaron importantes pellizcos: 5.200 millones en Villalón de Campos y su comarca; 2.300 para Tordesillas; 1.700 para Campaspero, y cerca de 3.000 para Íscar y sus alrededores.

Ahora habrá que esperar para ver si Valladolid se convierte en el protagonista de este Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. De momento, tal y como avanza Pilar Padilla, delegada de Loterías y Apuestas del Estado, las ventas se han incrementado «entre un 2% y un 5%» con respecto al año anterior. 

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