Una Cabalgata muy animal
La comitiva deReyes estará compuesta este año por 8 carrozas, con la participación de 300 escolares de ocho centros, que irán disfrazados de animales, el motivo que inspira el desfile
Una de las animaciones de la Cabalgata del pasado año durante el desfile.-J.M. LOSTAU
No habrá camellos, como siempre, pero el mundo animal estará muy presente en la Cabalgata de Reyes que, como cada 5 de enero al caer la noche, recorrerá el domingo el centro de Valladolid para avivar la ilusión de los más pequeños antes de una noche larga de espera.
Habrá tres pollos, una oveja y un carnero en representación de los animales de granjas, figuras todas ellas de grandes dimensiones, mariposas de luz revolotearán en el ambiente y un gran pájaro azul articulado evolucionará al ritmo de la comitiva. A los animales del mundo real se sumarán en el desfile los imaginarios, representados por tres dragosaurios, y para poner el toque marino otro de los doce grupos de animación que participan en la Cabalgata de este año escenificará el efecto de una gran ola que trae a las calles de Valladolid una variopinta y colorida muestra de especies que pueblan los mares. Por no faltar no faltará ni ‘Picoco’, el cocodrilo del Pisuerga.
En todos los casos será eso, una escenografía animada como acompañamiento de una Cabalgata con ocho carrozas, las tres últimas las de los Reyes, que este año contará con la participación de cien artistas, 250 personas de organización y seguridad y 300 niños y niñas de ocho colegios de la ciudad. En consonancia con el motivo que inspira la comitiva de Reyes organizada por el Ayuntamiento, los escolares irán disfrazados también de animales, excepto los 90 que viajarán en las carrozas de los Magos, treinta en cada una, vestidos de estrella para la ocasión.
Al presentar ayer la Cabalgata, la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, destacó la colaboración de los «alumnos y alumnas de centros educativos de la ciudad» y la participación de niños y niñas con algún tipo de discapacidad como muestra de apoyo a la integración.
Será también una Cabalgata con presencia internacional. Los 12 grupos de animación, teatro, pasacalles y música participantes proceden de distintos lugares Valladolid y de Castilla y León, pero también habrá representación de Francia, Turquía, Brasil y Sierra Leona.
La música también contará con participación de otros países. La que sonará en las carrozas está compuesta por el vallisoletano Juan Laforga, mientras que la que acompañará a cada uno de los tronos de los Reyes correrá a cargo de los grupos Brasileño Batuke, Árabe Derviche y Africano Samsara. No faltará la Escuela Municipal de Música, que se sumará al cortejo al paso por la calle Ferrari.
Lo que no variará, un año más, será el itinerario del recorrido. La comitiva partirá del Paseo de Filipinos, encabezada por la carroza que representa la estrella fugaz, a la que seguirán un Pegaso, una Góndola, un Tren y una Tortuga antes de dar paso a los tronos de los Reyes Magos. El desfile lo cerrarán unas esferas gigantes cargadas de regalos.
Durante el recorrido se repartirán 2.500 kilos de caramelos aptos para celíacos, además de los que se lancen desde las ocho carrozas. Y la Asociación de Patinadores de Valladolid colaborará en el reparto a los niños y niñas apostados al paso.
A su llegada a la plaza Mayor, los Reyes descenderán de su carroza y realizarán la ofrenda en el portal de belén instalado próximo a la entrada principal del Ayuntamiento. Cumplido el ritual, los tres subirán al balcón del consistorio para despedirse. Tras el desfile, empezará la noche de Reyes. El desfile y todo lo que lleva aparejado costará 147.000 euros.
Pese a la cautela y a la negativa del alcalde, Óscar Puente, a desvelar ayer el nombre de quienes serán los encargados de encarnar a los magos para así mantener el suspense y el efecto sorpresa, los elegidos este año son el expresidente de la Diputación y ahora procurador del PP en las Cortes regionales Ramiro Ruiz Medrano, el presidente provincial del PSOE, Leandro Martín Puertas, mientras el rey Baltasar será Miguel Ángel Villarreal, miembro de la asociación de ayuda al inmigrante Procomar.