Pacta dos años de cárcel por robar tres tangas del tendedero de su vecina
La condena no entra en el valor de las prendas, sino en que fue un robo continuado con fuerza

El acusado, con la cabeza escondida, escucha la sentencia de conformidad dictada por el juez.-LA 8 VALLADOLID
El joven de Peñafiel acusado de robar tres tangas del tendedero de una vecina de la localidad, aceptó ayer una sentencia de dos años de cárcel, tras pactar con la Fiscalía la condena. La acusación pública interesaba inicialmente cuatro años de cárcel, una pena que no tiene que ver con el valor de la ropa interior, sino con el tipo de delito, un robo continuado con fuerza, ya que para llevar a cabo la sustracción tuvo que entrar tres veces en el domicilio.
Los hechos cometidos por el autor confeso, Samuel B.R., de 27 años, se produjeron en tres noches distintas, en la madrugada de los días 3, 7 y 10 de septiembre de 2018, fechas en las que el acusado accedió a la vivienda donde colgaban las minúsculas prendas tras sortear un muro perimetral, saltar una verja y colarse en el balcón del primer piso donde se hallaba el tendedero.
El juicio, celebrado en el Juzgado de lo Penal 3, tenía todos los ingredientes para ser uno más de los habituales en los Juzgados de Angustias por delitos contra la propiedad. Pero la curiosidad del ‘botín’ y la aparente elevada pena que acarreaba su sustracción, provocó un interés inusitado de medios para dar cobertura al acto, doce en total, entre ellos cadenas de televisión nacionales.
El despliegue mediático pilló con el pie cambiado al acusado. Al entrar a la sala, Samuel B.R. realizó un gesto de desaprobación y escondió literalmente su cabeza dentro del cuello del anorak. Y así, con esta guisa, asistió al breve acto del juicio, ante la mirada asombrada del juez, que tuvo que dirigirse a un joven sin cabeza visible.
«No se preocupe que no le van a grabar. Su imagen solo va a salir de espaldas», recibió el juez Miguel Ángel Martín Maestro al acusado, cuando éste observó, molesto, una sala repleta de reporteros gráficos.
El juicio fue breve ya que previamente el abogado del joven peñafielense y el Ministerio Público habían pactado la citada pena de dos años de cárcel, que le permite eludir la cárcel, ya que carecía de antecedentes por hechos similares, eso sí, con la condición de que no vuelva a delinquir en los próximos tres años, lo cual provocaría la revocación de la suspensión de la condena.
En casa habitada
Por ello el acto se ciñó a la ratificación de la condena pactada por parte del acusado. El juez le impuso, in voce, dos años de cárcel, como autor de un delito continuado de robo con fuerza en las cosas en casa habitada. Todo ello con la concurrencia de atenuantes analógicas de alteración psíquica por consumo de drogas del artículo 21.7, 21.2, y 20.2 del Código Penal, así como de reparación del daño, por haber consignado antes del juicio la indemnización pactada con la víctima antes del juicio, que fue de 400 euros.
A la pena de cárcel se le sumó el pago de las costas y la inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.
El fiscal añadió una salvedad, relativa a que se mantiene la prohibición de aproximación a menos de 200 metros durante cinco años al domicilio de la víctima, situado junto a la avenida Valladolid-Soria, en la zona norte de la Villa. Samuel B.R. no puso objeción a respetar la distancia de 200 metros, aunque sí quiso que constase, de partida, cuál es la distancia entre su domicilio y el de la denunciante, todo ello para poder seguir haciendo su vida sin ánimo de vulnerar el arco de separación impuesto.
«Si la Guardia Civil indica que son menos metros, se podrá adecuar la distancia de alejamiento a la real entre la casa de la joven y la suya», tranquilizó el juez.
En el escrito inicial de acusación el fiscal interesó cuatro años de cárcel por una acción que llevó a cabo el acusado «con la intención de obtener un inmediato e ilícito beneficio patrimonial». Con este fin, según informó Europa Press, se dirigió a una vivienda situada en Peñafiel y, tras saltar el muro de ladrillo y la verja de 1,75 metros que rodeaban la casa, entró en ella.
Una vez allí, subió las escaleras que dan acceso a la primera planta desde el patio-jardín, entró en el balcón donde se hallaba el tendedero y se apoderó en cada uno de los tres días de una tanguita perteneciente a la hija de la propietaria.
No ha trascendido el motivo que llevó al acusado a buscar su botín en el tendedero de la casa, en lugar de apoderarse de otros efectos mucho más lucrativos, pero sí que la plena identificación de Samuel como autor del ilícito se produjo gracias a las cámaras de seguridad de la vivienda en las que se le ve hacerse con las prendas íntimas de su vecina.
Aunque parezca un hecho insólito existen precedentes de condenas por hechos similares, incluso en otros países. Hace justo cuatro años un jubilado de 65 años de nacionalidad boliviana fue condenado a un mes de prisión en suspenso por un tribunal argentino por robar bragas y pantalones cortos de un cordel de una vecina. La jueza le condenó por el delito de «hurto en grado de tentativa» ocurrido en la localidad de Ranchos, a 118 kilómetros de Buenos Aires, cuando el jubilado se llevó tres bragas y un pantalón corto de la soga de su vecina. El ladrón de ropa interior aceptó la pena para evitar un juicio ordinario y una condena eventualmente mayor. El hombre, que trabaja como albañil, ya había sido apodado como «el sátiro de Ranchos» por los vecinos.
Piden 5 años para un acusado de vender droga en delicias
La Audiencia de Valladolid celebra hoy juicio contra un joven de 27 años, A.M.M., con dos antecedentes policiales, que fue detenido en noviembre de 2018 en la ‘Operación Millan’ como presunto responsable de un delito de tráfico de drogas al menudeo, principalmente «sintéticas», en Las Delicias, informa Europa Press.
El procesado se enfrenta a cinco años de prisión y a una multa de 4.200 euros como autor de un delito de tráfico de drogas de las que causan grave daño a la salud. Las pesquisas se iniciaron tras recibir la policía informaciones acerca de un varón que presuntamente se dedicaba a la venta de sustancias en las inmediaciones de la calle Canterac. En el registro domiciliario la Policía intervino 13 gramos de speed, 6 gramos de Ketamina, todas ellas en dosis preparadas para su venta directa, así como 100 gramos de marihuana.