Toma la Palabra plantea la reforma del Reglamento en el último pleno
Solo por VTLP y Ciudadanos apoyan la modificación, que divide al Equipo del Gobierno

Manuel Saravia y Óscar Puente leen una de las mociones en el pleno del Ayuntamiento.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS / PHOTOGENIC
Valladolid Toma la Palabra se desmarca del Grupo Socialista liderado por Óscar Puente y de un Sí Se Puede cuyos concejales se despiden o formarán parte de la candidatura socialista. La concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, presentó ayer en el último pleno de la legislatura una moción para reformar el Reglamento Orgánico, que provocó la división en el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Valladolid.
Solo la concejala de Ciudadanos Pilar Vicente apoyó la iniciativa de VTLP, que de forma insólita fue rechazada por los ocho socialistas municipales, los tres de Sí Se Puede Valladolid y el concejal no adscrito Jesús Presencio. El Grupo Popular se abstuvo y acusó a VTLP de ser «cómplices» del bloqueo de las negociaciones, después de que el Grupo Socialista se levantara de la mesa.
¿El objetivo de María Sánchez en el último pleno ordinario y con contenido de la legislatura? Solicitar a todas las formaciones «su compromiso público» de reformar el Reglamento Orgánico –que, entre otros asuntos, señala los derechos y obligaciones de los concejales y regula el acceso a la información municipal– en los primeros seis meses de mandato «para garantizar el mejor acceso a la libre información y la máxima transparencia», entre otros. Una moción que, a ojos del Grupo Popular, se presenta «fuera de tiempo».
El concejal Borja García Carvajal, uno de los tres que repite en las listas del PP, acusó a VTLP de haberse «postrado» y de ser «cómplices» de la paralización de la reforma. «¿Valladolid Toma la Palabra? Deberían llamarse ‘Le tomamos el pelo a los vallisoletanos’», remachó García Carvajal antes de prometer que, después de mayo el PP convocará «y liderará» esa mesa. «¿Cuándo lo va a hacer? Antes o después del soterramiento», ironizó María Sánchez.
Sin embargo, el principal blanco de la críticas del PP y Ciudadanos fue el alcalde de Valladolid, Óscar Puente. El edil popular arremetió contra el regidor, «al que se le ha subido el cargo a la cabeza» y «se ha pasado por el forro» la reforma del Reglamento Orgánico. La concejala de Ciudadanos, que sale de la política tras esta legislatura, señaló al alcalde como «el único culpable» e instó a apoyar esta moción «porque hay que mirar por la ciudadanía».
En noviembre de 2015, el PSOE abandonó la mesa del Reglamento después de que el PP presentara en un pleno una enmienda ‘in voce’ que provocó, con la abstención de Sí se Puede, la rebaja del sueldo del regidor de 82.900 a 76.500 euros.
El PSOE los interpretó como una «deslealtad» por parte del PP, dado que se había acordado que todas las decisiones que afectaran al Reglamento tenían que adoptarse por unanimidad. Un argumento al que, con el fin de la legislatura a la vuelta de la esquina, se aferra todavía. «Nos hemos levantado de una mesa en la que no había lealtad», recordó el portavoz del Grupo Socialista, Pedro Herrero, que añadió: «El sueldo nunca es un privilegio». Tanto el PP como el PSOE se mostraron dispuestos a reabrir el debate durante la próxima legislatura. Eso sí, ninguno de los dos apoyaron la moción formulada por VTLP.
RECHAZADA LA MOCIÓN QUE PEDÍA QUE LOS ACUERDOS SE HAGAN EFECTIVOS
El PP pretendía abrir un debate en torno a la alidad democrática en el municipio con una moción que llamaba a que los acuerdos comprometidos en el pleno sean «efectivos y de obligado cumplimiento en el plazo que se señale». Pero el portavoz del Grupo Popular, José Antonio Martínez Bermejo, terminó haciendo un balance sobre las mociones formuladas por sus concejales en esta legislatura, de las que, calculó, el 70% han sido rechazadas. El teniente alcalde, Manuel Saravia, puso en duda esas cifras porque muchas mociones se han repetido o contaban con varios puntos –algunos aprobados y otros no–, y aseguró que, si uno se ponía a calcular, durante los años de León de la Riva se aprobaban «una de cada cincuenta o cada cien» que presentaba la oposición. El portavoz del Grupo Socialista negó ser «un rodillo parlamentario», puesto que el Gobierno lo integran varios partidos.