Los bomberos duplican las salidas para auxiliar a personas solas caídas en su domicilio
Las intervenciones por esta causa fueron 177 y también subieron en 2018 las realizadas por incendios en contenedores y papeleras y por falsas alarmas

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La soledad, en especial en personas mayores, es un problema en aumento y repercute incluso en el trabajo de los bomberos. Los datos de la memoria del Servicio de Extinción de Incendios de Valladolid correspondientes al pasado año revelan que las intervenciones para auxiliar a personas que viven solas y habían sufrido una caída en su domicilio se duplicaron y pasaron de 81 a 177 en 2018, un incremento del 118%.
El padrón de 2017 cifraba en unos 70.000 los residentes en la capital que superaban los 65 años y uno de cada cinco, 15.368, vivía solo. En el caso de los mayores de 80 años eran 22.251, de los que 7.334 vivían en soledad y entre estos últimos más de 5.000 superaban los 85. Es en este contexto en el que hay que entender los datos dados a conocer ayer.
Tan llamativo es el aumento de este tipo de intervenciones, que todo apunta que irán a más, en consonancia con el creciente número de personas mayores, que el director de los bomberos, Javier Reinoso, propuso una serie de recomendaciones para facilitar las intervenciones.
De entrada, sugirió la importancia de utilizar el servicio de teleasistencia, el sistema que permite un contacto diario con las personas que viven solas. Este servicio cuenta con unos 3.500 beneficiarios en Valladolid, lo que supone una cobertura de 4,5% de la población de la ciudad con más de 65 años, por encima del 3,6% de media en el conjunto de Castilla y León, pero lejos del 8% nacional.
Como segunda recomendación, Reinoso pidió a aquellas personas que viven solas que entreguen una copia de las llaves de casa a familiares, vecinos o personas de confianza, y que no la dejen puesta por dentro en la cerradura , dado que en estos casos no hay otra opción que derribar la puerta.
Las intervenciones aumentaron en general un 6% hasta alcanzar la cifra de 3.043, a una media de ocho diarias y con un tiempo medio de respuesta de 7 minutos en el caco urbano y de 13 cuando la salida fue al alfoz.
El director del servicio, que presentó la memoria junto al concejal de Seguridad y Vialidad, Luis Vélez, área de la que depende Bomberos, llamó la atención sobre el incremento también de las salidas para apagar incendios en el mobiliario urbano, contenedores y papeleras sobre todo, con 277 intervenciones, un 30%más respecto a 2017. Reinoso hizo un llamamiento «al civismo» para evitar intervenciones que no sólo son evitables sino que además suponen un coste importante para el erario público.
Y una llamada similar hizo también ante el aumento de las falsas alarmas, que pasaron de 43 a 133 el pasado año.
Por contra, en 2018 se produjo un descenso considerable de las salidas por incendios. Las intervenciones por esta causa fueron 763, lo que representa un 29% menos y 226 salidas menos. Una caída que Reinoso atribuyó a la climatología reinante el pasado año, con abundantes lluvias.
Pero si la lluvia y la humedad contribuyeron a reducir el número de incendios, propiciaron por contra las intervenciones incluidas dentro del capítulo de riesgos de la naturaleza, entre ellas la retirada de nidos de abejas y avispas. Un incremento considerable fue el que experimentaron también las salidas para la atención de animales, con 290 actuaciones.
De los tres tipos de intervenciones consideradas urgentes, los incendios, las falsas alarmas y los salvamentos, estos últimos fueron mayoría, 1.382, con un crecimiento del 25%. Del total, 318 fueron salidas por riesgo de ruina y hundimiento de edificios y otras 294 por fugas de agua, gas, productos peligrosos y problemas relacionados con la electricidad.
Más allá de los datos, el concejal expresó su satisfacción «por haber podido devolver la dignidad a unos profesionales que lo merecían» y añadió que el de Extinción de Incendios «fue un servicio castigado durante veinte años», en alusión a la etapa del PP al frente de la alcaldía.
Vélez hizo especial hincapié en el «esfuerzo realizado» para la renovación tanto de las instalaciones como de los equipamientos, materiales y vehículos «por ser absolutamente imprescindibles para seguir prestando el servicio esencial de seguridad». En el apartado de inversiones, subrayó los 941.000 euros destinados a la compra de una nueva autoescala automática.
En materia de personal, recordó la próxima incorporación de 5 nuevos bomberos a una plantilla compuesta por 152 funcionarios, de los que 134 componen el grupo de intervención, con una edad media de 42,7 años.