Diario de Valladolid

Cs habla ahora de «no hipotecar el futuro» con el soterramiento

El candidato Martín Fernández no aclara su postura y pide «revisar la viabilidad del plan»

El candidato a la alcaldía de Cs, Martín Fernández Antolín y Francisco Igea.-ICAL

El candidato a la alcaldía de Cs, Martín Fernández Antolín y Francisco Igea.-ICAL

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Juan González

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La postura de Ciudadanos sobre el soterramiento estaba a favor de no renunciar al proyecto a través de vías alternativas al plan de desintegración, que la propia portavoz de Ciudadanos, Pilar Vicente, propuso y que ahora con la llegada del nuevo candidato al Ayuntamiento de Valladolid, Martín Fernández, parece alejarse de esa idea y no aclarar su posición.

Fernández aseguró ayer durante su presentación que «el soterramiento no debe ser una obra que incluya a toda la ciudad en su conjunto en un solo proyecto».

De esta forma, Ciudadanos parece alejarse en su apuesta por el soterramiento y ve necesario «revisar la viabilidad del plan que había y ser conscientes de las posibilidades», ya que «no se puede hipotecar el futuro de la ciudad». «Hay alternativas al soterramiento», recalcó Fernández.

Para Fernández, lo primero que se debería realizar es «una auditoría seria» para saber cuál es la posición que ocupa el soterramiento dentro de las preocupaciones de la ciudad.

«Creo que no es necesariamente la gran obra para acometer, sí en la gran obra que pensar. Los grandes proyectos se asientan en las pequeñas cosas, no en maquetas de proyectos faraónicos que se quedan en una promesa electoral», señaló el candidato al Ayuntamiento de Ciudadanos.

En su presentación afirmó sentirse «honrado y agradecido» por la confianza que el partido depositó en él. Además, declaró sentirse «responsabilizado e ilusionado» porque «sabe que Ciudadanos está preparado para gobernar Valladolid».

El que fuera rector de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, «ya venía colaborando» con Ciudadanos y estaba «a su disposición para lo que le propusieran». Tal como reconoció ayer Fernández, aceptó su nuevo puesto cuando Pilar Vicente dijo no.

No obstante, tras la dimisión de Vicente, Ciudadanos ofreció la candidatura al Ayuntamiento de Valladolid a la presidenta de la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE), Ángela de Miguel, por lo que la propuesta a Fernández no fue inmediatamente posterior a la renuncia de Pilar Vicente.

Fernández declaró que espera reunirse con la ex candidata al Ayuntamiento y reconoció su trabajo y «su legado magnífico». Sobre si le resultó sorprendente la decisión de Pilar Vicente, el nuevo candidato dijo que «no», ya que «lo menos sorprendente que hay es la reacción de un político».

Para Fernández, Valladolid debe «recuperar los espacios urbanos y rurales, habitar y hacer propios los espacios que se vayan abriendo y hacer que la ciudad tenga mucha más vida».

No olvidó durante su presentación a quienes «merecen la atención», es decir, «los jóvenes, la gente que viene desde otros orígenes geográficos y las personas de la tercera edad». Su candidatura «sorpresa para algunos» llega en un «momento relevante para Valladolid». Un momento para «abandonar las trincheras de la actividad política diaria y pasar a una esfera menos cómoda y más provechosa para el bien común».

«Podía haber seguido con una vida mucho más tranquila y estable en la Universidad, pero creo que es el momento de no conformarnos y dar un paso adelante para comprometernos con la ciudad de Valladolid», añadió Fernández.

El nuevo candidato explicó que pese a no ser vallisoletano, lleva en esta ciudad casi cuarenta años, por lo que «se ha hecho vallisoletano». Reconoció que la universidad imprimió en él dos ideas fundamentales.

«La primera es que en las aulas nos reuníamos personas de diferentes orígenes pero todos unidos por el afán de conocer y saber. En las aulas nadie era más que nadie, todos éramos iguales con los mismos derechos y obligaciones, todos estábamos comprometidos con el saber. La segunda cuestión es que el pensamiento crítico era el valor que me abría las puertas para ser libre. Ejercer la libertad era un regalo envenenado, porque ser libre exige ser responsable y ser responsable exige ser un ciudadano honesto y honrado», señaló.

De estas dos ideas, «libertad de pensamiento e igualdad en derechos y obligaciones», es donde se asienta la decisión de Fernández en dar el paso a la política.

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