Diario de Valladolid

La reducción de la velocidad a 30 por hora planea sobre 716 calles de un solo carril en Valladolid

El Ayuntamiento tiene elaborado el listado y espera a que el Gobierno apruebe la medida para decidir en cuáles se aplicará / El objetivo es reducir la siniestralidad en el casco urbano tras los 8 muertos por atropello en 2018

Limitación a 30 por hora en el ciclocarril de la calla Duque de la Victoria.-J.M. LOSTAU

Limitación a 30 por hora en el ciclocarril de la calla Duque de la Victoria.-J.M. LOSTAU

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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¿Cómo cambiaría el ritmo vital de la ciudad si la velocidad se limitara a 30 kilómetros por hora en buena parte del casco urbano? Está claro que la ralentización del tráfico llevaría aparejada un menor riesgo de accidentes y atropellos, un descenso del ruido, aunque no de la contaminación, y con carácter general se produciría cierto relajamiento en la tensión que provoca el ajetreo de miles de vehículos diarios por las calles, tanto entre los peatones como entre los conductores.

Parece un escenario futurista, aunque no es descabellado pensar que a corto plazo la velocidad máxima permitida será de 30 por hora en 800 calles de Valladolid: las de un único carril y las que tienen uno por cada sentido de la circulación, es decir dos carriles pero en direcciones opuestas. El Gobierno estudia la aprobación de esta medida, con la previsión de que esté en marcha en un plazo de seis meses. A la espera de lo que decida la Dirección General de Tráfico, en la concejalía de Seguridad y Movilidad ya tienen el inventario de las calles que podrían verse afectadas: 716 vías de un solo carril, además de otras 83 que tienen alguno de sus tramos con un único carril.

Es prematuro aventurar si la reducción de la velocidad se aplicará en todas ellas. El concejal de Movilidad, Luis Vélez, advierte de que habrá que esperar para ver «cómo queda la norma», aunque entiende que una parte será de «aplicación general», pero luego habrá matices. Añade el concejal que «no es lo mismo una calle muy transitada en el centro de la ciudad que otra que esté en las afueras». Es ahí donde el edil considera que pueden estar los matices y el margen de interpretación de los ayuntamientos a la hora de aplicar la normativa.

Vélez comparte una medida destinada a «intentar reducir la siniestralidad y a pacificar el tráfico», pero se muestra cauto sobre el número de calles en las que se aplicará hasta conocer la norma que aprueba el Gobierno. En lo que parece haber coincidencia, a la vista de los ocho peatones muertos por atropello en Valladolid en 2018, es en la necesidad de tomar medidas que reduzcan los accidentes en el casco urbano. Estos ocho fallecidos representan el doble que en 2017, un dato que invita a la reflexión. Los radares son una medida disuasoria, aunque solo en el tramo en el que se encuentran instalados. Pasado el peligro de la foto, lo habitual es que el conductor vuelva a acelerar.

Ya a raíz de la última muerte de un peatón, la de una mujer atropellada en el Paseo de Isabel la Católica en noviembre, el alcalde, Óscar Puente, avanzó la posibilidad de extender la limitación de la velocidad a 30 kilómetros a más calles. «Las zonas de velocidad a 30 las tenemos que ir ampliando, eso está claro», dijo entonces el regidor entonces y en esa dirección va la norma que prepara el Gobierno.

De hecho la medida ya se aplica desde hace años en el barrio de Girón y también en calles salteadas en otras partes de la ciudad, caso de San Pedro Regalado. Y ésta es la velocidad máxima permitida también en los 10 kilómetros de ciclocarril repartidos por el casco urbano, un espacio compartido por vehículos y bicicletas que el Ayuntamiento tiene previsto ampliar en otros 10 kilómetros este año.

Que la reducción de la velocidad a 30 kilómetros se ampliará a más calles es un hecho. La única duda es a cuántas. Hay, al menos, 800 calles en Valladolid que cumplen las condiciones para aplicar la medida que tiene en cartera la Dirección General de Tráfico.

Como prueba de la unanimidad que reina en torno a esta medida, la Junta de Castilla y León también la contempla en su estrategia para la mejora de la calidad del aire, un programa con un horizonte temporal hasta 2029. Pese a que la rebaja de la velocidad a 30 por hora no tiene un impacto directo en la reducción de las emisiones contaminantes, si que genera, según se recoge en el documento de la Junta, «un cambio de mentalidad» y contribuye a crear «entornos más pacíficos» para los peatones y los usuarios de bicicleta.

Parece, por lo tanto, llegado el momento de que los conductores se preparen para circular por la ciudad a una velocidad más moderada.

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